La joya más cara que se compró Julio Iglesias con su fortuna

La joya más cara que se compró Julio Iglesias con su fortuna

Ahora son vintage, pero en los 80´y 90´ las joyas que compraba Julio Iglesias eran lo más.

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Eran piezas únicas que conquistaron las portadas de revistas con Julio Iglesias durante aquellas décadas.

Sin embargo, no era solo el cantante español que lucía las joyas más caras en esos años, sino su mujer Isabel Preysler. La filipina era elegante y se destacaba siempre a la moda.

Fiel al estilo de ser la mujer de Julio Iglesias, se elevó a la categoría de icono y de estilo. Tanto Julio como Isabel eran invitados frecuentemente a fiestas de la alta sociedad.

Allí toda prenda o accesorio que se lucía era capturado por los paparazzi y luego, consumido por el público a través de los medios de comunicación.

"FUENTE: Pinterest"

Precisamente la joya más cara que se compró Julio Iglesias con su fortuna, no fue para él sino para Isabel Preysler. Sus accesorios -concretamente sus joyas-, despertaban pasiones en las amantes de la moda por aquel entonces.

Entre varios estilos de joyas, se veía que Julio Iglesias tenía un increíble gusto. Clásicas, a la moda, de alfombra roja, minimalistas, XXL y hasta románticas.

Cualquier estilo de joya, según el mismo Julio, Isabel lo sabía lucir. Y es que si hay una mujer que acaparó todas las portadas de las revistas españolas en los 80 y 90 -gracias a su estilo- esa fue Isabel Preysler.

Julio Iglesias y una joya eterna

Dejando de lado cualquiera de las joyas nombradas, la imagen más icónica fue la de la boda con Julio Iglesias, donde Preysler prescinde de joyas grandes. Sin embargo, por ser uno de los días más importantes de su vida, ambos dejaron verse increíbles.

Por su lado Julio Iglesias de traje, corbata y camisa blanca vestido por su amigo el diseñador Oscar de la Renta. Isabel, con vestido de novia y solo un poco de maquillaje que acaparaban toda la atención.

Se asegura que la joya más cara que se compró Julio Iglesias con su fortuna fue para ese día y la lució Preysler en aquella ocasión. Fueron unos diminutos pendientes de diamantes.

Aunque parezcan simplemente uno de esos básicos para toda la vida, tienen un valor impensado y de seguro, pasan de generación en generación porque son, eternos. ¿Te lo imaginabas?

"FUENTE: Vanitatis"

 

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