Compra inteligente: Saber elegir el lugar indicado es clave para ahorrar

¿Cómo aprovechar realmente las compras?, ¿qué tener en cuenta?, ¿cuáles son los pros y los contras de los distintos canales de venta? En esta nota toda la información para que puedas llevar a cabo tus compras de forma inteligente.

redacción mdz

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No siempre conviene que todos los productos de nuestra canasta familiar sean adquiridos en un mismo supermercado o almacén y en esta nota te explicamos cuáles son los beneficios de cada canal de compra para que vos elijas cómo ahorrar y hacer compras inteligentes.

Compra en mayoristas

La clave para comprar en un mayorista, tal como su nombre lo indica, es adquirir productos en volumen. Si bien se pueden llevar artículos de forma minorista y los precios son algo más bajos que en el resto de los comercios -por ejemplo ciertas primeras marcas de yerba pueden conseguirse a $100 por kilo-, las rebajas fuertes arrancan a partir de comprar 6 productos iguales.

Aquí hay dos opciones: una es stockearse de algunos alimentos en particular e ir prorrateando su consumo durante los meses siguientes a medida que se repite esa estrategia con otros en compras posteriores. Otra es acordar con otras familias, comprar en cantidad y repartir. En ambos casos, la cuestión es organizarse.

Lo más conveniente en los mayoristas son las conservas, las pastas secas, y el puré de tomate, así como también ciertos productos de limpieza como los detergentes. Ante la evolución de los precios que se espera que sigan aumentando, stockearse es conveniente. Hacés negocio cuando comprás en volumen. No es cuándo, sino qué. Esimportante “no tentarse” y pensar la compra.

Todo producto no perecedero es favorable buscarlo en el mayorista. La contra es que además hay que tener espacio físico en el hogar para poder almacenarlos. En cambio, los artículos frescos, especialmente aquellos que no pueden congelarse, es mejor buscarlos en minoristas si es que no se van a consumir en un periodo corto de tiempo.

Supermercados “chinos”

Otros productos como los vinos conviene comprarlos en supermercados “chinos”. ¿Por qué? Lejos de los mitos urbanos lo cierto es que este tipo de comercios tienen contratos especiales, pagan a sus proveedores en efectivo, y por eso logran mejores precios, lo que se traslada luego en góndola a un valor más económico para los consumidores. Algo similar ocurre con el queso rallado, un artículo que se tornó casi de lujo, y por eso se multiplican los casos en que en los supermercados tradicionales se les coloca alarma antirrobo.

Segundas marcas

Con la inflación las que ganaron mercado fueron las segundas y terceras marcas, y las que son de las propias cadenas de supermercados. En el primer trimestre de 2019 el consumo de segundas y terceras marcas subió un 5% mientras que la facturación lo hizo un 4,3% comparada con el mismo período de 2018. Esas opciones alcanzan en la actualidad el 42,8% de los productos que vende el canal de consumo masivo.

Ocurre también que fabricantes de primeras marcas elaboran además segundas y terceras que se venden a menor valor. El precio varía por distintos factores, como puede ser la publicidad, pero también resignando algo de calidad. Por ejemplo, el costo para el consumidor de un jabón líquido para lavar la ropa baja si la materia prima para hacerlo está más diluida en agua. Cuesta menos, pero lava menos. El caso de las marcas que son propias de los supermercados vale destacar que muchas son de igual calidad que cualquier primera marca, porque de hecho emplean al mismo fabricante, y lo único que cambia es el packaging.

Venta de productos a granel

También por efecto de la crisis resurgió desde el año pasado la venta de productos al granel. Según un informe de la Consultora Kantar de mayo, el canal de venta “todo suelto” es uno de los más beneficiados del contexto actual principalmente desde categorías básicas de cuidado de la ropa y del hogar: jabón para ropa, suavizantes, lavandinas, limpiadores y lavavajillas. Son categorías donde el canal maneja un precio por litro un 50% más bajo con respecto a la media del mercado y es justamente este diferencial lo que le permitió ampliar su base de compradores y -en 2018- uno de cada 10 hogares que compró artículos de cuidado de la ropa y lavandinas lo hizo vía granel.

Compras online

Tradicionalmente, la compra online era más cara que la presencial. Por un lado porque era visto como una comodidad extra para el consumidor y porque además requiere del envío de los productos al hogar. Esto cambió a mediados del año pasado cuando hubo un fuerte vuelco a esta modalidad por parte de los compradores, que en la actualidad están más acostumbrados a resolver sus cuestiones cotidianas mediante herramientas tecnológicas. La demanda hizo que los precios entre ambos canales se equipararan. En este sentido sacan ventaja los supermercados minoristas por sobre los mayoristas, por tener mejor desarrollado ese canal. De hecho, en el caso de los segundos muchos ni siquiera cuentan con la posibilidad de comprar online.

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