El frío no siempre es malo: 8 beneficios de las bajas temperaturas para tu salud

Solemos denostar al frío porque es una época difícil de sortear en el año. Parece que todo fuera resfríos, gripe y quedarse en casa. Pero no tiene que ser así, hay algunos beneficios de las bajas temperaturas que te estás perdiendo.

REDACCIÓN MDZ

Frío

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Empiezan los primeros días verdaderamente fríos y comenzamos a pensar en abrigarnos hasta las orejas y aclimatar nuestros hogares para prevenir enfermedades. Si bien es completamente real que las bajas temperaturas traen consigo riesgo de contraer dolencias respiratorias y de otros tipos, también existen beneficios del frío para tu salud si sabés aprovechar esta época con responsabilidad y determinadas actividades para tu rutina.

La adaptación es como un músculo, si se ejercita, se vuelve más fuerte. Sin embargo, cuando día tras día evitas el esfuerzo y no exigís a tu cuerpo hacer algo fuera de lo habitual, tu capacidad de adaptarte se atrofia. Una prueba de ello son las consecuencias del sedentarismo: acumulas grasa y tu sistema inmune se resiente. Literalmente, sentarte hace que vivas menos y más enfermo. Lo mismo ocurre con el frío. Si no pasas frío tu cuerpo no está preparado para la más mínima adversidad.

Estos son los 8 beneficios de las bajas temperaturas que mejoran tu salud:

1

Ayuda a fortalecer tus defensas

Hoy, mientras pasamos día tras día sentados con una temperatura perfecta, nuestro sistema inmune se queda sin trabajo, y en ocasiones se vuelve loco atacando a nuestros tejidos sanos con enfermedades autoinmunes e inflamación crónica. La exposición controlada al frío activa el sistema nervioso simpático, regulando la respuesta inmunitaria y reduciendo la inflamación.

2

Mejora la tersura de tu piel

La piel es la encargada de mantener la temperatura corporal constante (termorregulación), de manera que, cuando bajan las temperaturas, los vasos sanguíneos se contraen. Esto hace que llegue menos sangre a la piel y disminuya el aporte de nutrientes y oxígeno, lo que produce una sensación de tirantez o tersura.

3

Aumenta la energía y los nutrientes

En dosis razonables, el frío ambiental produce efectos positivos, ya que el organismo tiene que hacer un esfuerzo para adaptarse a él. Gracias a la contracción de los vasos sanguíneos que se produce en la piel, especialmente en brazos y piernas, la sangre, con su calor, se dirige a los órganos internos, aportando una mayor cantidad de nutrientes y oxígeno.

4

Quemas más calorías

El cuerpo humano mantiene una temperatura constante alrededor de los 37 grados. Si baja de 32, entras en coma. Por eso tenemos en nuestro cuerpo mecanismos muy efectivos para calentarnos cueste lo que cueste.
Cuando tenemos frío se activa en nuestro cuerpo la termogénesis no tiritante, un mecanismo donde entra en escena la grasa parda, una parte de nuestro tejido adiposo que tiene como misión calentarnos. Las células de grasa parda producen calor quemando la otra grasa que tenemos almacenada, el tejido adiposo blanco del que todo el mundo se quiere deshacer. Los experimentos indican que la exposición al frío activa la grasa parda en los humanos, y puede incluso que la haga aumentar, lo cual podría ayudar a tratar la obesidad.

5

Ayuda a mantener una mente sana

El frío también afecta al cerebro, para bien. Una ducha fresca (no helada) de 20 grados durante 3 minutos cada día puede ayudar a mejorar los síntomas de la depresión y la ansiedad.
Nuestros cerebros funcionan mejor en temperaturas más frescas. Según diversos estudios, 17º C es la temperatura ideal para el trabajo intelectual, incluso para los niños (aunque esto puede parecernos un poco extremo). Y es que las temperaturas cálidas tienden a agotar recursos necesarios para el cerebro como la glucosa, por lo que pensamos y razonamos mejor con un poco de frío.

6

Respiras aire limpio

El otoño y el invierno significan adiós a la mala calidad de aire y los altos niveles de ozono tan comunes en los meses de primavera y verano. La nítida calidad y limpieza del aire frío hacen de esta época del año un buen momento para estar en la naturaleza, haciendo largos paseos y respiraciones profundas de aire fresco (en su justa medida, por supuesto).

7

Tonifica más tus músculos

Tomadas todas las precauciones, la práctica de deporte con frío mejorará nuestro estado físico. La razón: Para tolerar la falta de calor y el ejercicio nuestro organismo tiene que adaptarse. Estas adaptaciones lo hacen más fuerte y mejoran su condición en muchos aspectos: aumenta la capacidad cardiaca, se incrementan los litros totales de sangre y los litros de aire por minuto que somos capaces de respirar a alta intensidad de ejercicio, además de que crecen las células musculares.

8

Dormís mejor

Despertar acalorados en el medio de la noche es un problema muy frecuente en el verano. Durante las épocas de calor dormimos pocas horas de mala calidad porque el sueño se ve interrumpido por los cambios de temperatura. En cambio en invierno las temperaturas son mucho más estables a lo largo de la jornada y nuestro abrigo de cama no debe variar mientras dormimos. Por lo tanto, si estamos en una cama cómoda y abrigada nos aseguramos una noche completa de sueño de calidad sin interrupciones.

Como en todo, el sentido común debe marcarnos los límites. No se trata de exponernos al frío sin más, pero hacer ejercicio al aire libre o tomar una ducha a una temperatura un poco más baja, así como llevar la ropa de abrigo justa, serán suficientes para aprovechar los beneficios que nos traen las temperaturas invernales.

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