Ansiedad y depresión, las enfermedades de los centennials

Ansiedad y depresión, las enfermedades de los centennials

Según un estudio del Pew Research Center de Estados Unidos, las enfermedades que preocupan a los más jóvenes son estas patologías mentales.

Según el 70% de los jóvenes encuestados por el think tank norteamericano Pew Research Center, a lo que más temen es a la ansiedad y la depresión. Y temen porque, justamente, son las problemáticas que más padecen en la denominada “generación centennial”, que podríamos señalar como los nacidos a partir de 1997.

Una vida mucho más exigente a nivel de rendimiento y expectativas sociales que la experimentada por generaciones anteriores, hace que los niños y adolescentes sufran consecuencias en su salud mental.

Para la psicóloga especialista en familia Beatriz Goldberg, el aumento de estas enfermedades en los jóvenes también tiene relación con “la poca tolerancia a la frustración, están muy ansiosos por obtener resultados rápidos sin esfuerzo.

Las generaciones anteriores tenían más tiempo para hacer las cosas, se hacía de a una tarea por vez. Ahora con la tecnología incorporada a nuestro día a día se vive online. Los jóvenes se ven empujados a realizar varias actividades en simultáneo: chatear, estar en la escuela, mandar mails, etc. No hay lugar para la elaboración profunda.”

El hecho de tener que conseguir resultados inmediatos y no tolerar la frustración sube los niveles de estrés y ansiedad de jóvenes que podrían estar más preocupados por salir a jugar con sus amigos si no estuvieran “online” las 24 horas del día.

“Hay una generación de padres culposos que quieren evitar a los chicos las frustraciones y acolchonar el terreno. Son padres que involucran mucho más a los niños en decisiones que tal vez no son para su edad creyendo que les están otorgando derechos y en realidad lo que hacen es ponerlos nerviosos y cargarlos de un estrés que no debería ser propio de su edad”, explica Goldberg en referencia a los ya conocidos “padres helicóptero”, que creen que protegen a sus hijos cuando no los están dejando prepararse para convivir con la realidad de un mundo más duro.

Para Goldberg, la manera de ayudar a nuestros chicos a salir de sus estados de estrés, ansiedad o depresión es “darles elementos para encauzarlos, ponerles límites sin temor, sin consultarles por todas las decisiones que a veces nos corresponden sólo a los padres. No se trata de vivir con autoritarismo como lo hicimos en otro momento de la historia, pero hay que encontrar un punto medio.”

Otro aspecto que es fundamental para entender por qué los más jóvenes viven con frustración es que nacieron en una época de la historia en la que los cambios sociales se dan de manera muy repentina y el tiempo de adaptación a los mismos es mucho más acotado. “Las reglas de juego hoy en día van cambiando mucho, hay que hacer autogestión hasta para el mundo del trabajo porque el trabajo clásico, con comodidades de por vida, ya no existe. Por eso hay que dialogar con nuestros hijos, explicarles y acompañarlos en su crecimiento”, dice la psicóloga que ha publicado dos libros sobre crianza de niños y adolescentes.

Para Goldberg el estado de salud mental de los jóvenes no tiene por qué llegar a una gravedad en la que ya no haya vuelta atrás: “Acotadamente, con la ayuda de profesionales, se puede resolver de dónde vienen los conflictos. Lo importante es asumir los riesgos, tomar recaudos y dejar a los hijos aprender a volar.”

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