Harari: "La idea de tener un puesto de trabajo por toda la vida es arcaica"

En la búsqueda por entender los cambios que se avecinan, el historiador y escritor israelí Yuval Noah Harari —autor de los superventas Sapiens y Homo Deus— acaba de publicar su más reciente libro: 21 lecciones para el siglo XXI. En conversación con el periódico barcelonés La Vanguardia, el historiador se aventura a proyectar las revoluciones del siglo XXI y los consecuentes movimientos del mercado. "La revolución más grande es la combinación entre la biotecnología y la revolución de la información, que producen la posibilidad de ingeniar la vida de nuevo", plantea.

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Redacción MDZ Online

"Si uno quiere trabajo tendrá que reinventarse a sí mismo de nuevo en algo diferente", comenta Yuval Harari respecto a la transformación que ya vive el mercado laboral.. El autor, que se volvió exitoso al volcar sus reflexiones e investigaciones en best sellers como Sapiens y Homo Deus, ahora lanzó 21 lecciones para el siglo XXI.

Entrevistado por el diario barcelonés La Vanguardia, Harari amplió esta idea planteada al inicio de esta nota y que anoche fue tema de discusión en el programa "Mesa MDZ" por MDZ Radio:

Harari
El nuevo libro de Yuval Harari.

"Hay una brecha profunda entre los tipos de trabajo que aún existen en el mercado, las capacidades que exigen y la formación de la gente. La antigua idea de tener un puesto de trabajo de por vida es totalmente arcaica. Aunque tengas trabajo, cada cinco o diez años estarás cambiando de puesto. O cambiando de oficio".

"En un mundo inundado de información irrelevante, la claridad es poder", escribe el autor en la primera página de 21 lecciones..., y en la entrevista concedida a La Vanguardia reflexiona sobre un mercado laboral en el cual la información acumulada fue la moneda de cambio durante décadas:

"¿Como se puede trabajar en un oficio cuando la información se duplica a sí misma [cada siete años]? Uno debe continuar estudiando todo el rato [...] El modelo en que uno iba a la universidad, estudiaba un oficio y desde los 25 años hasta la jubilación vivía de la información acumulada, es totalmente inefectivo. Ahora, aunque tengas el mismo oficio durante 50 años, te actualizas. Nunca estás parado en el mismo lugar"

Esta búsqueda de respuestas ante un planeta en constante transformación ha llevado a buscar planteamientos que ofrecer soluciones dogmáticas. Según Harari:

"La gente tiene miedo a lo desconocido, temen los cambios radicales que ahora suceden y que se van a suceder aún más en las próximas décadas. La gente busca algo estable y seguro a lo que puedan agarrarse, que sea eterno y que esté por encima de las cosas que cambian sin parar. Esto es lo que ofrecen el nacionalismo y la religión".

Quién es Harari según Harari

"Soy un historiador que entiende la historia no como el estudio del pasado, sino como el estudio del cambio. Nací en Kiryat Atta, donde residí hasta los 17 años. Estudié en la universidad en Jerusalén, y en Oxford hice mi doctorado. Dos o tres meses de servicio militar en Israel y entendí que no era lo mío", le dijo a La Vanguardia.

Algunas frases imprescindibles de Harari:

- "Un periodista del 2018 no será el mismo como periodista en 2050. Habrá que afrontar cambios más extremos en los cuales no habrá trabajo como periodista. Si uno quiere trabajo tendrá que irse a otra área o reinventarse a sí mismo de nuevo en algo diferente".

- "La solución ideal es cambiar el modelo de la industria de las noticias, pasar a noticias de calidad, que cuestan mucho dinero y no explotan mal nuestra atención ni la de los espectadores. La idea de que no se ha de pagar por las noticias, que son gratis, es algo terrible. La gente está dispuesta a pagar mucho dinero por buena comida, ropa de calidad, coches buenos… ¿Por qué no van a pagar por noticias de calidad?".

- "Estamos viendo que los partidos alrededor del mundo se están colapsando, cada vez tienen menos relevancia, la mayoría desaparecen o se han debilitado mucho. De repente hay nuevas fuerzas. Sucede en Israel. Los partidos aparecen para un corto plazo y desaparecen. No está claro si van a necesitar hacer cambios en los mismos partidos, o reorganizarlos. Y en lugar de laboristas y conservadores en Gran Bretaña, que fue el modelo de partidos políticos en los 100 o 200 últimos años, habrá un modelo que cambiará o desaparecerá del todo. En la edad media y en la edad antigua no había partidos".

- "En el caso de la Atenas antigua, un número reducido de gente privilegiada se sentaban juntos y decidían lo que iba a pasar, algo muy alejado de la visión que tenemos hoy de una democracia abierta. Hay muchos riesgos en la democracia abierta a todos, en un área en la cual los grandes problemas necesitan conocimientos científicos profundos que la mayoría de la población no tiene. Por ejemplo, no está claro si funcionará bien la democracia directa sin mediación de los expertos cuando la cuestión sobre la mesa es el calentamiento global o como frenar la evolución de la inteligencia artificial. Llevar cada resolución de un problema importante a nivel internacional y basarlo en la decisión de gente que no conoce la problemática en profundidad no es buena idea".

- "La mayoría de la gente no es capaz de entender qué pasa en el mundo, no por falta de información, sino lo contrario: por inundación de información. La capacidad de diferenciar entre lo que es relevante y lo que no está en un momento crítico. El problema no son las “fake news”, siempre las hubo. Es entender cuáles son los principales procesos y conflictos a los que nos enfrentamos. La atención de la gente se desvía y hay que saber distinguir. Nadie tiene ni la menor idea de cómo será el mundo en 2100, o incluso en 2050. Nosotros podemos planear diferentes posibilidades".

- "El liberalismo ya pasó por lo menos tres grandes crisis en el s.XX: la I Guerra Mundial, subida del fascismo y lucha contra el comunismo. La crisis actual es menos grave que las anteriores. No es necesariamente el fin de la democracia liberal, pero si una seria crisis. En mi opinión esto sucede porque el sistema liberal no tiene respuestas a los grandes problemas del s.XXI. La gente tiene miedo a lo desconocido, temen los cambios radicales que ahora suceden y que se van a suceder aún más en las próximas décadas. La gente busca algo estable y seguro a lo que puedan agarrarse, que sea eterno y que esté por encima de las cosas que cambian sin parar. Esto es lo que ofrecen el nacionalismo y la religión. Esto, desde luego, son promesas falsas. Ni el nacionalismo ni la religión tienen respuestas a las grandes preguntas del s.XXI. No hay respuestas en la biblia de qué hacer con el calentamiento global, con la inteligencia artificial, o la ingeniería genética".

- "Hay una alianza estricta entre los medios de comunicación y el terror. Se dan ganancias el uno al otro. Los medios llevan el mensaje de los terroristas y los terroristas ayudan a los medios a vender y a traer espectadores, mirar la tele y escuchar la radio. Ellos no lo hacen a propósito, pero es lo que sucede. Supongo que cuando hay un atentado terrorista, se prefiere poner una noticia en la página 4. Cuando hay un atentado con atropellamiento se refieren a un atropellamiento, no a un atentado. En el momento en que no le den tanta repercusión a los atentados terroristas, bajarán mucho. Todo el objetivo del terrorismo es llamar la atención. Hace un año estuve en Mosul, Irak. Me encontré con jóvenes prisioneros del Daesh. Maniatados, mirándome, decían: “nosotros ya hemos ganado”. ¿Es posible que ellos estén derrotados en el campo de batalla pero sus ideas -que ya están en todos lados- hayan logrado crear un tipo de califato digital que perdurará en el futuro?".

Leé la entrevista completa en La Vanguardia haciendo clic aquí.

El nuevo libro

Nuevo Libro Harari

En un mundo inundado de información irrelevante, la claridad es poder. La censura no funciona bloqueando el flujo de información, sino saturando a la gente de desinformación y distracciones. 21 lecciones para el siglo XXI atraviesa estas aguas pantanosas y afronta algunas de las cuestiones más urgentes de la agenda global.

¿Por qué está la democracia liberal en crisis? ¿Ha vuelto Dios? ¿Estamos a las puertas de una nueva guerra mundial? ¿Qué implica la victoria de Donald Trump? ¿Qué podemos hacer con la epidemia de noticias falsas? ¿Qué civilización domina el mundo: Occidente, China, el islam?  ¿Puede el nacionalismo resolver los problemas de desigualdad y el cambio climático? ¿Qué deberíamos hacer con el terrorismo? ¿Qué deberíamos enseñar a nuestros hijos?

Somos miles de millones las personas que apenas podemos permitirnos el lujo de indagar en estas cuestiones porque tenemos cosas más urgentes que hacer: ir a trabajar, cuidar de nuestros hijos u ocuparnos de nuestros padres ya ancianos. Lamentablemente, la historia no hace concesiones. Si el futuro de la humanidad se decide en nuestra ausencia, porque estamos demasiado ocupados dando de comer y vistiendo a nuestros hijos, ni los demás ni nosotros nos libraremos de las consecuencias. Esto es muy injusto, pero ¿quién dijo que la historia es justa?

Un libro no proporciona alimento ni ropa a la gente, pero sí puede ofrecer cierta claridad y de esta manera contribuir a nivelar el terreno de juego global. Si esta obra empodera aunque solo sea a un puñado de personas para que se incorporen al debate sobre el futuro de nuestra especie, habrá cumplido su cometido.

Después de que Sapiens ahondara en el pasado de la humanidad y Homo Deusconsiderara nuestra existencia en un futuro impulsado por el diseño inteligente, 21 lecciones para el siglo XXI se detiene para centrarse en las cuestiones más importantes de nuestro presente. ¿Qué está ocurriendo ahora mismo? ¿Cuáles son los grandes retos y opciones de nuestro presente? ¿A qué debemos prestar atención?

21 lecciones para el siglo XXI se construye sobre las ideas exploradas en los dos libros previos para tomar el pulso al actual clima global. Desenmaraña cuestiones políticas, tecnológicas, sociales y existenciales, y pone de relieve cómo impactan en nuestro día a día. Presentando de forma clara y accesible los complejos retos contemporáneos, este libro invita al lector a plantearse valores, significados y compromisos personales en un mundo lleno de ruido e incertidumbre.

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