Entrevistas Héctor Lozano

Habla el creador de Merlí, la serie que logró que la Filosofía sea cool

En diálogo con la "Mesa MDZ" reconoce que no deja de sorprenderse del fenómeno que generó con ese profesor de Filosofía que no tiene filtro y enseña a pensar a los adolescentes. Confirma que siempre pensó en tres temporadas, pero adelanta que se viene la novela de "Merlí" titulada "Cuando fuimos los peripatéticos".
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Conte, Icardi y Valle

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De este lado del mar, en la Argentina, más precisamente en Mendoza, arrancaron las clases. Las escuelas volvieron a abrir sus puertas, no sin conflictos, algo recurrente en los últimos años. Esto justo coincide con que en esta misma época, pero del otro lado del océano, terminó la tercera temporada de Merlí, una de las series que más nos conmocionó a muchísimos argentinos.Como acá muchos aún están viéndola, advertimos que en esta nota hay riesgo de spoiler. Quedan avisados.

Con un contexto educativo un tanto agitado, queríamos hablar con Héctor Lozano para conocer la génesis de Merlí y analizar el tremendo impacto que está teniendo en varios países. Escritor, guionista, productor de televisión, el catalán habló en exclusiva con la Mesa MDZ en su regreso al 105.5 de MDZ Radio.

-Tenemos muchas preguntas porque Merlí nos ha atrapado, pero lo primero sería saber si al crear esta serie, que transcurre en lo que aquí llamamos escuela secundaria y ustedes instituto, intentaste que fuera casi un documental de lo que ocurre en la vida real. ¿O son experiencias de tu juventud y lo quisiste llevar a otro plano?
-Bueno, documental no, pero sí que quise ser muy realista. Mostrar la realidad de un posible instituto que podría estar en Barcelona, Buenos Aires o cualquier ciudad. Una serie un poco universal. Elegí un tipo de adolescentes como podrían haber sido muchos otros. Me basé en cosas que viví pero también que he visto, que veo, además tengo un hijo de 16 años. Yo quería que Merlí tuviera mucha verdad. Que desprendiera mucha verdad cuando la viera la gente. Y en eso es muy importante la interpretación de los actores, que han sido excelentes.

-Merlí trae a la memoria una recordada película, La sociedad de los poetas muertos. Creo que el profesor se llamaba John Keating, ¿no?
-Claro. La verdad es que el profesor Keating (Robin Williams) era un referente muy importante para mi serie, porque cuando yo tenía 16 años me marcó mucho esta película. Como guionista que soy, me di cuenta de que no había una serie dedicada exclusivamente a un profesor y su relación con los alumnos. Sí hay series de institutos, las que quieras, pero una que reflejara esa relación tan potente de profesor y alumno, yo no había visto ninguna, por eso decidí escribirla. Y así fue como apareció Merlí.

-¿Alguna vez tuviste un profesor como Merlí o parecido al menos? 
-No exactamente como Merlí, pero era el típico profesor que recuerdas más que a los otros. Porque te llegó, porque te hizo querer la asignatura. Eso es lo importante, que aunque sea matemáticas o filosofía o literatura te llegue ese conocimiento de una manera divertida. Que no te des cuenta de que estás en clase y que cuando termina dices "oh, que lástima". Eso es lo que les pasa a los alumnos de Merlí.  

-La construcción de un personaje tan poderoso, ¿fue una especie de Frankestein, que toma partes de distintos profesores, o creés que existe un Merlí en un aula de Barcelona, Argentina, o cualquier lugar del mundo?
-Merlí es el de la serie, pero un profesor que intenta hacer las clases de una manera diferente, más rompedor, que se acerca mucho más a los alumnos, que es muy comunicativo y carismático, evidentemente hay muchos en todo el mundo. Y esos son los que la gente recuerda siempre y yo también lo tuve. Evidentemente no era como Merlí. Por supuesto, la gente puede identificar a profesores que ha tenido, como también hay profesores que ven la serie y se sienten reflejados.

-Que fuera un profesor de Filosofía también era una suerte de provocación, una invitación a pensar. ¿Cómo fue el proceso de selección de esos pensadores, porque a partir de ellos se disparan muchas historias? ¿Cómo era tu relación con los filósofos antes de Merlí?
-Cuando ideé la serie, hace casi seis años, yo estaba empezando a estudiar filosofía en Barcelona. Iba a clases, en una época en que estaba sin trabajo, por eso me dediqué a estudiar otra vez. Cuando pensé en la serie decidí directamente que el profesor fuera de filosofía porque me permitía tocar muchos temas, porque la filosofía es la vida y está en todo. Escoger los autores dependía del capítulo. Nunca me planteaba escribir, por ejemplo, un capítulo de Aristóteles o de Platón. Era primero escribir el capítulo y de cada episodio se desprendía una serie de temas. Entonces, a partir de esos temas siempre había un filósofo que los había tocado. Yo tenía un asesor filosófico, que había sido profesor mío en la universidad. Él me decía para este tema mejor Kierkegaard o Kant. Me ayudaba a buscar el filósofo más apropiado para cada episodio.

-A partir del fenómeno de Merlí, ¿notás que hubo más interés de parte de los jóvenes por la filosofía o por determinados pensadores?
-Parece que sí. Vi una noticia de que había aumentado la matrícula de Filosofía. Quizás sea la manera de enseñar de Merlí, que hace que la gente entienda la filosofía de una manera más cercana o más fácil. La filosofía es difícil, es complicada, es densa, pero nosotros la explicamos de una manera que llega a todos los públicos. Una pincelada de cada autor es lo que se puede hacer en una serie, no más. Pero es lo suficientemente profundo como para abordar los temas que se necesitan tocar. 

-Otro aspecto clave que toca la serie es la vida del mundo adolescente, con problemáticas que son universales. ¿Creés que la serie ha servido para tratar esas problemáticas a fondo o mueren en la catarsis de ver Merlí y después cada uno sigue con su vida? ¿O realmente sirven para hablar de esos temas en la familia, en la escuela o en cualquier otro ámbito?
-Creo que ha servido de mucho. Cuando lo escribía no imaginaba que serviría tanto. Yo lo escribí siempre como entretenimiento. Me he encontrado con muchísima gente que ve la serie con sus hijos y eso les permite hablar de ciertos temas, romper algunos tabúes, como la homosexualidad, la transexualidad, las drogas, etcétera. Son temas que han salido en Merlí, y que a veces en casa son difíciles de hablar, de explicar. Para eso ha servido, para que la gente hablara más de los temas. 

"También me han contado de gente que ha salido del armario gracias a la serie. Son cosas que te alegran, porque yo no lo escribía con ese objetivo. Pero si llega, perfecto".

-Después de pasar por Aristóteles, los peripatéticos, Platón, Descartes y llegar hasta Judith Butler, es impresionante la reacción que has logrado en muchísimos jóvenes que no sabían que había una explicación para esas preguntas que se hacían, mientras de algún modo se sentían aplastados por la sociedad en la que viven. Creo que en ese punto también ayudaste mucho...
-Sí, yo estoy encantado por eso. Bueno, en realidad todo el equipo. Siempre hablamos de esto con los actores. Estamos recibiendo muchos mensajes de Latinoamérica, pero especialmente de Argentina. Ayer, el actor que hace de Pol (Carlos Cuevas) me contaba que recibe muchos mensajes, también Pau Poch, quien hace de Iván, y lógicamente Francesc Orella, el protagonista principal. Estamos muy impresionados por el éxito en Argentina, muy contentos y satisfechos. 

"Es increíble, pero tengo que reconocer que cuando escribía la serie, y eso que  nunca estuve en Argentina y me encantaría, algo me decía que en dos países Merlí podía gustar: Francia y Argentina. Y fueron los dos primeros países que compraron la serie".

-Es que es muy realista, mucha gente se siente identificada. Justamente mencionabas a Francesc Orella (Merlí), que habló con medios argentinos, en un contexto político agitado por el inicio de clases, y criticó duramente al gobierno del presidente Macri. Es decir que también Merlí despierta debates políticos. 
-Ja ja. Francesc se mete en cada temas... en realidad yo no conozco este tema, no puedo opinar sobre la política de Argentina porque no lo conozco lo suficiente. Pero Francesc es así, tiene algo de Merlí dentro suyo. La verdad es que también en la serie el profesor Merlí se mete con opiniones políticas, genéricas, sociales, de denuncia. Es importante que en una serie se puedan tocar estos temas. Se puedan decir las cosas como la gente las habla en la calle, en el bar, con los amigos, Siempre echaba de menos esto en las series en las que había trabajado y lo pude hacer con Merlí.

- A pesar de la importancia del proceso independentista de Catalunya, el tema de la política recién se toca un poco más en la segunda temporada. ¿La idea era que la serie no se anclara en la realidad local para ser más universal?
-Sí, el tema de la independencia lo toqué en la segunda temporada y un poquito en la tercera, siempre de un modo anecdótico, no de manera muy profunda. Es un tema delicado, controvertido, pero sí lo toqué. Tampoco me posicionaba a favor de la independencia o en contra, sencillamente se planteaba. Quería presentar que un profesor podía ser independentista, no pasa nada. Es un personaje. Era sencillamente mostrar una realidad.

-Sin ánimo de spoilear, uno no sabe si cuando termina de ver las tres temporadas se entristece porque finaliza o lo hace porque no hay posibilidad de una cuarta temporada. Para decirlo de alguna manera, Merlí es imposible sin "los peripatéticos" y si ellos terminan la escuela no puede haber más Merlí. ¿No existe una cuarta temporada, entonces?
-Yo la concebí como tres temporadas desde el principio. Tenía muy claro el final y que quería empezar y terminar con los peripatéticos, con los mismos personajes. Y así fue. Es una decisión mía, pero que la cadena también aceptó. Es una cadena pública, quizás en una privada no lo hubieran aceptado y habrían dicho "queremos más" porque cuando una cosa tiene éxito se acostumbra no parar. 

"Yo no quería quemar la serie haciendo una cuarta temporada. Quería que fuera recordada intensamente por esos 40 capítulos y ahí acabar".

-Una de las especulaciones para darle continuidad era saber de dónde venía Merlí, cómo era antes de los peripatéticos...
-Claro, una suerte de precuela. Me han dicho muchas cosas, incluso un spin-off. Hay gente que quiere un spin-off de Pol o de otros personajes, pero la serie ya está cerrada. Lo único que he hecho es escribir la novela de Merlí, que aquí en España saldrá en abril por Planeta. Me gustaría que alguna editorial argentina se animara a publicarla. Y lógico, también que se edite en otros países.

-Y esa novela, ¿va a ser más abierta o el minuto a minuto de la serie?
-El minuto a minuto, no. Es la serie novelada pero también hay novedades. Es la historia que hemos visto en la serie, pero narrada por Bruno, el hijo de Merlí, y se titula Cuando fuimos los peripatéticos.

-¿Por qué por Bruno? ¿Te sentís más identificado con él?
-Bueno, es el hijo del protagonista, y sí, quizás es el personaje con el que más me identifico.

-En uno de los capítulos queda claro que Aristóteles sí hubiera tenido perfil en Facebook. ¿Cómo es tu vínculo con las redes sociales, sobre todo después de la fama que te dio Merlí?
-Pues no me gusta la exposición. No tengo Twitter, no tengo Instagram, no me gustan para nada. Facebook tengo, pero nunca hablo allí. Vivo un poco aislado en ese sentido. Tengo Linkedin porque alguien me dijo que me vendría bien. Y sí, a veces tengo conversaciones con alguna gente, incluso de Argentina me llegan mensajes a través de esa vía. 

"No soy de redes sociales. Me gusta más conversar con la gente tomando un café o hablando por teléfono. Soy muy de los años '90".

-La serie también es muy crítica de las redes sociales y de esa relación casi patológica con los móviles. Muchas veces a los alumnos se les llama la atención porque están como ausentes culpa de sus teléfonos...
-Sí sí, es una obsesión. Yo lo veo con mi hijo y están todos igual. Esto atrapa mucho y hay que poner ciertos límites. Pero tampoco tenemos que demonizar las redes sociales, ni internet, ni nada. Hay que ver la parte positiva y la negativa de esto. Lo negativo ya lo sabemos: menos comunicación entre la gente y posibles peligros que hay con esto. En uno de los capítulos vemos cómo un video erótico corre por la clase y se viraliza. El ciberbullying es un tema muy delicado y preocupante.

-¿Sabés cómo fue recibida la serie por los estudiantes de España. Y si en algunas escuelas hubo algún tipo de rechazo? Por ahí se debate la educación, se cambian rótulos para que nada cambie, pero en el aula, ¿se logró que Merlí se tomara como parte de los contenidos o al menos como disparador para hablar de ciertos temas?
-Rechazo no, sí mucha aceptación. Además, muchos profesores debaten en clase sobre la serie y sus temas. Esto me consta, porque conozco profesores y alumnos que me lo comentan. Por ejemplo, hay profesores que han puesto en clase el mito de la caverna, que Merlí le explicaba en un capítulo a Iván. Incluso en la televisión pública, después de cada capítulo hacían un programa donde los alumnos de Catalunya opinaban sobre los temas de la serie. Ha sido un fenómeno muy importante. Es muy emocionante. La pena es que ahora acabó.

-Tu hijo, con 16 años, ¿se reconoció en algún capítulo o en algún personaje de Merlí? ¿Te hizo algún planteo al estilo de Bruno?
-Yo siempre le explico y si hay algo suyo se lo digo. Por ejemplo, el personaje de Oxana, que es adoptada. Mi hijo es adoptado, entonces ahí puse algo de él. Se lo hice leer primero a él y me dijo que no había problema. E incluso hizo de figurante en la serie, a veces aparecía en los pasillos del instituto.

-Yendo al plano de la industria, ya que sos un hombre de la televisión, ¿cómo ves hoy el impacto de Netflix, que ya está prácticamente reemplazando a todo? Sin Netflix, probablemente acá no podríamos haber visto tu serie. ¿Cómo ves ese fenómeno y qué futuro le ves a tu trabajo en la televisión on demand?
-Aquí lo importante es que las plataformas de on demand como Netflix acaben como las otras cadenas pagando derecho de autor. A mí me encanta Netflix, lo tengo en casa como también tengo Amazon y otras, y me parece un cambio muy impresionante. Y va a mejor, porque las series se hacen con más dinero,  con una calidad cinematográfica muy elevada y un timing de cada capítulo que es muy interesante. Al menos en España, no sé cómo será en Argentina, si has hecho una serie en Telecinco o en TV3 hay capítulos que duran 70 minutos. Tiene que ver con los anuncios, lo que dificulta la tarea del guionista. Creo que todos los guionistas soñamos más con Netflix que con una cadena generalista. Eso no significa que no nos guste hacer algo en las cadenas españolas, pero a mí me gusta más el modelo Netflix.

-Hacia fin de año te vamos a estar llamando de nuevo para contarte cuántos profesores llevaron sus alumnos a la cocina o a lugares recónditos de la escuela culpa tuya o, en todo caso, gracias a vos...
-Ja ja. Me alegro, ojalá. Esa parte yo no la había escrito para la cocina, pero cuando estábamos a punto de rodar, viendo las locaciones, en el instituto donde filmamos había una cocina que no se utilizaba y el director dijo "oye, y por qué no lo hacemos aquí". Originalmente se iban al patio, pero yo le dije "pues claro, aprovechemos la cocina. Es perfecto". A veces hay cosas que surgen en el mismo rodaje y suman. 

-Héctor, nos encantó la historia y poder haber hablado con vos. No queda más que agradecerte por Merlí. Nos has hecho a todos volver a la adolescencia. Esperamos tu libro en la Argentina y a vos también, por supuesto.
-Muchas gracias a ustedes. Un saludo a Argentina. Dentro de poco tendremos una cena con todo el equipo de Merlí y se los diré. Estamos encantados con todo lo que está pasando. 

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* Escuchá la entrevista completa a Héctor Lozano, creador de Merlí