Germán de los Santos

Germán de los Santos: "Es muy arriesgado decir que Los Monos es una banda que está desarticulada"

Esta semana, sus líderes recibieron fuertes condenas, pero para el periodista que escribió un libro clave para entender el fenómeno narco de Rosario, el clan Cantero todavía tiene "soldaditos" dispuestos a dar más batallas.

Con las fuertes sentencias a los líderes de la banda Los Monos se cerró hace unos días un capítulo más en la historia de la temible organización rosarina, pero difícilmente el martillo judicial haya decretado su nocaut. El virus narco hace rato que hizo metástasis en la ciudad del Che, por lo que aún hay células activas que ameritan no bajar la guardia. 

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Comprender a fondo desde lo logístico hasta lo humano de este fenómeno, fue lo que impulsó a Germán de los Santos y a su colega Hernán Lascano a meterse de lleno en la génesis del clan Cantero, una organización criminal que apelando a la violencia como lenguaje extremo se hizo grande en el pago chico. La droga era (y es) su medio; el dinero y el poder, su fin.

Las ramificaciones de Los Monos penetran profundamente en el mundo de la política, la justicia y el fútbol en una sinergia tal que aun desde las cárceles sus lugartenientes siguen dirigiendo la comercialización de la droga y marcando rivales con una cruz roja.

En la #EntrevistaWok, De los Santos habla no sólo de cómo trabajó para darle forma al exitoso libro Los Monos y de los estragos que esa banda provocó en Rosario sino también de cómo el dinero es el combustible esencial de esos narcos al que Netflix y los fanáticos de ese tipo de series perfilan popularmente como villanos románticos.

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-Ya venías investigado sobre narcotráfico antes de este libro sobre Los Monos. ¿Qué prevenciones se toman antes de abordar un trabajo que supone tanto riesgo personal? ¿Cómo se sortea el miedo natural ante un tema tan peligroso?

-En este trabajo el riesgo más importante que existía era que estábamos investigando algo en tiempo presente, no realizando un trabajo periodístico sobre algo que ya estaba desmantelado o que habían pasado diez años. Todo ocurría en el momento en el que trabajábamos en el libro. Y eso fue muy intenso porque nos generó también muchas restricciones en lo personal y en lo familiar, por cuestiones lógicas de seguridad.

-¿Recibieron muchos aprietes durante la elaboración del libro y una vez publicado?

-Sí, claro. Yo actualmente estoy con custodia, y mi compañero también la tenía. Recibimos amenazas. Y eso se hizo difícil también después, cuando presentamos el trabajo. Tenía que ver con que esta organización, basada en el narcotráfico, cuenta con toda una red de complicidades, fundamentalmente con la policía y con un sector del poder político que le daba esa impunidad para actuar. Una impunidad que se mantuvo casi veinte años.

Presentaban el libro de Los Monos irrumpió la viuda del Pájaro Cantero y se armó Rosario Rosario Central Narcotráfico

-Sin la complicidad policial y política, ¿podría haber prosperado tanto esta banda?

-Es casi imposible que una banda como Los Monos, que no es un cartel sofisticado, si lo comparamos con organizaciones criminales de México, Colombia o trasnacionales que se dedican a la exportación de cocaína, lo hubiera logrado sin ese aporte. Los Monos llegaron a tener muchísimo poder, eran una banda importante, pero nunca logró el nivel de sofistificación para compararla con un cartel internacional. Lo que le daba la policía era lo que le faltaba a la banda, que era información selectiva y primordial que salía de la propia fuerza y de los juzgados, además de logística. Cada vez que tenían que realizar un atentado o matar a alguien, conseguían esa información de primera mano y de forma muy precisa. Por eso muchos de los crímenes que realizan actúan con la información de la policía. Incluso después de cada ataque, la propia policía es la que les informa dónde fueron los balazos, a quién mataron o a quién no.

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-Sin el volumen y el peso de un cartel internacional, igualmente le alcanzó para ser una de las bandas más importantes del país. ¿Hubo otras que  superaran a Los Monos?

-Sí, teniendo en cuenta el nivel extremo de violencia al que llegaron. Esa es la particularidad de Los Monos. En la Argentina hay y hubo bandas mucho más poderosas que Los Monos a nivel económico y logístico, pero en cuestiones de violencia y de conflicto, es como que encarnaron el rol de ser la organización narco que más violencia generó en el país. Esto se dio en un contexto muy particular, porque en Rosario ellos inventan un modelo de negocio, de narcomenudeo, a través de una red de búnkeres muy grandes. Llegó a tener unos 200. Y ahí empiezan, por estas complicidades con la policía, a aparecer otras bandas. Arranca una guerra narco que en el 2013 dejó unos 264 homicidios en un año. Después fue bajando y en los últimos tres meses volvió a subir.

-¿Hasta dónde llegaba el vínculo de Los Monos con el fútbol? ¿El vínculo era con los barras de Central fundamentalmente? Lo digo por las fotos del Pájaro Cantero en banderas de la hinchada canalla.

-Es con los dos clubes, con Newells y Central. Los Monos también tuvieron participación con los jugadores de fútbol a través de Francisco Lapiana, un representante que en el juicio a la banda fue absuelto, pero que representaba al jugador Angel Correa y a varios más que tenían que ver con Los Monos. En toda la investigación hay escuchas telefónicas que hacen referencia a la participación económica de Los Monos con el sector del fútbol. La relación más estrecha es con las barras bravas desde hace muchísimo tiempo. Ahora ese vínculo se hizo más estrecho sobre todo con Newells, donde actualmente dominan la barra brava de ese club. Hace poco más de un año hubo una seguidilla de asesinatos y el club se encuentra en una crisis terminal. Con Lascano trabajamos mucho este tema. Nos comentaban que los barrios de la ciudad se van como subdividiendo en varios sectores en función de qué club dominan y ahí se empieza a mezclar todo. 

"Los pibes que quieren integran la barra, después se convierten en soldaditos y hacen un trabajo que es una mezcla de barras-narco. Tiene que ver también con la presencia territorial, sobre todo en los barrios del sur de Rosario".

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-Contame sobre la cocina del libro. ¿Cuál fue el plan que se trazaron con Lascano para abordar un tema tan complejo, con tantas aristas para investigar?

-Cada uno venía trabajando el tema desde su medio. Yo trabajo en La Nación, Hernán Lascano en La Capital de Rosario. Somos amigos y siempre comentábamos que la historia de Los Monos habilitaba escribir una historia un poco más profunda. Cuando decidimos emprender el camino del libro, nos trazamos no sólo ver los documentos judiciales, las investigaciones policiales, todo con fuentes bastantes contaminadas, sino ver el otro lado, el lado humano de todo esto, que es el barrio donde vivían Los Monos, las víctimas, los victimarios, exintegrantes de la banda, cómo era el día a día en la escuela, la convivencia en el barrio. 

"Hiicimos más de 200 entrevistas tratando de trazar un perfil no sólo judicial y policial, sino también periodístico y sobre todo profundizando en las cuestiones humanas".

-La escritura también denota un tratamiento más literario. ¿Fue ex profeso escaparle al retrato periodístico llano, a la fría descripción de los hechos y los personajes? 

-Fue planeado porque una de las cosas que habíamos pensado es que queríamos hacer un libro que lo pudiese leer cualquier persona. No sólo aquel que conociese la historia de Los Monos o fuera especialista, abogado, juez, periodista, sino que cualquier persona que, estando en Mendoza, Santa Cruz o Buenos Aires, pudiera ponerse a leer el libro y más o menos entender la historia. Fue también una estrategia porque es una historia muy cruda, con muchísimos datos y nombres, y si uno no le da cierta armonía al escribirlo sería insoportable de leer. El desafío era encontrar el equilibrio, que no se convirtiera en un anecdotario narco y perdiera profundidad. Fue difícil encontrarle el tono, pero quedamos muy conformes con el resultado.

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-Con el juicio del lunes y las fuertes condenas, ¿hay posibilidades de un resurgimiento de Los Monos o todavía siguen operando pero con un perfil más bajo?

-La sentencia del juicio fue muy dura, con penas muy severas: 37 años para Ramón Machuca y 22 para Guille Cantero, los dos principales líderes de la banda. Eso es algo muy serio para ellos, pero hay que entender que este tipo de organizaciones y de bandas nunca dejan de operar. La causa judicial, en el fuero federal, que es específicamente por narcotráfico, se originó cuando ellos ya estaban presos. A través de los teléfonos celulares primero y un teléfono fijo del servicio penitenciario después, seguían manejando los hilos de la organización a través de sus mujeres, quienes estaban libres. Hace apenas tres meses, Guille Cantero fue procesado por tres secuestros extorsivos hechos desde la cárcel a otros narcos contrarios a la banda. 

"Es muy arriesgado decir que la banda de Los Monos no existe más, que está desarticulada. Las cárceles de Rosario se convirtieron en cárceles narco. En un futuro muy cercano van a ser muy difíciles de dominar".

Juicio Los Monos Télam Buscar con Google

-Vos escribiste que los condenaron por asociación ilícita y crímenes, pero resaltás que a la Justicia Federal le queda una deuda pendiente: juzgarlos por narcos.

-Claro, es paradójico. La justicia de Santa Fe los empezó a investigar por asociación ilícita y por asesinatos en el 2013, en un momento muy complicado porque era después del asesinato del Pájaro Cantero, que era el líder de la banda. Entonces, Los Monos empiezan un raid de venganza impresionante que conmovió a la población y, sobre todo, al poder político. Este fue el que instó a la justicia provincial para que avanzara en una investigación, siempre bajo sospecha, muy precaria, hecha con policías también sospechados de ser corruptos y narcos. Pero también porque la justicia federal nunca había investigado a Los Monos por narcotráfico, siendo que la banda era esencialemente narco y que la violencia que tenía como rasgo fundamental era para mantener ese negocio. La causa federal se inicia recién en diciembre del 2015, antes del cambio de gobierno, cuando ellos son procesados por comercialización y fabricación de estupefacientes. La fiscalía federal pidió la elevación a juicio, pero eso todavía no se concretó.

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-Esta gestión de gobierno ha hecho hincapié, al menos en lo comunicacional, en enfrentar con más énfasis el narcotráfico. ¿Creés que realmente es así, que hay una batalla orgánica desde lo político, o hay más bien una puesta de escena en base a los operativos más resonantes?

-Lo que hay es una cantidad muchísimo mayor de secuestro de droga que en el gobierno anterior. Pero convengamos también que es muy difícil de medir el éxito en la lucha contra el narcotráfico. ¿Cómo lo tabulás? ¿Por cantidad de bandas detenidas, por cantidad de droga secuestrada o por baja en el consumo en la propia sociedad? Esto último no está pasando, todo lo contrario: está subiendo. Se calcula que a razón de un 7% por año. Lo que sí creo es que pusieron mucha más atención en toda la zona de fronteras, sobre todo en Salta en el límite con Bolivia, y en Corrientes y Misiones en relación con Paraguay.

-Qué opinión te merece el auge de las series narco en Netflix y en otras cadenas? ¿Qué es lo que fascina de esos antihéroes que hace que tengan tanto éxito y cada vez haya más propuestas similares?

-Me parece que son como los nuevos villanos de este milenio. La explicación que les encuentro es que tienen ese costado, entre comillas romántico, de la acumulación del dinero, lo que los saca de ser solamente asesinos. Eso los  envuelve en una cosa media contradictoria y también analizable. El éxito que tuvo Pablo Escobar Gaviria es por la locura que tenía ese tipo; sobre todo el poder de fuego que tenía y además la acumulación del dinero. En el dinero está esa atracción y además que cualquiera puede convertirse en narco. De todos modos, me pasa algo bastante raro con estas series; por ejemplo Breaking Bad no la vi. Como estoy trabajando en esto, entonces cuando me pongo a ver televisión no quiero ver historias que en el trabajo periodístico lo ves como parte de la vida real. Hay veces que me impactan mucho las historias que trabajo, porque en esto está en juego el futuro de nuestros pibes. 

"(La vida narco) es algo que no tiene nada de romántico ni de simpático. Son asesinos, gente que tiene ir presa y no dedicarse más a eso".

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-En lo personal, ¿ese impacto, te llevó a hacer terapia o a buscar otras formas de procesar algo tan fuerte como lo que rodea al universo narco?

-Y, uno tiene sus estrategias para tratar de zafar para que el trabajo no se convierta en una obsesión. Puede ser con el arte, con el deporte, con la familia, con un montón de cosas. Siempre hay que escapar un poco porque sino uno se enferma.

-¿En qué investigación estás trabajando ahora? El libro de Los Monos recibió el Premio FOPEA al mejor libro de investigación periodística y muy buena respuesta de público y críticas, lo cual seguramente te condiciona a la hora de decidir con qué seguís.

-Estoy pensando desde hace un tiempo y trabajando también en algo no tan sangriento sino más bien vinculado a los negocios y al fútbol en la Argentina, pero siempre con la raíz en el narcotráfico. Me parece que es interesante porque está en relación con el dinero, que en definitiva es lo que mueve la rueda de todo. En síntesis, son historias que tienen que ver con el dinero y el narcotráfico. Veremos qué sale.

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#Biopic

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Germán de los Santos (Santa Fe, 1972). Estudió en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario y en TEA. En 1998 ingresó a El Ciudadano de Rosario, donde trabajó hasta 2008. En 2001 fue a Paquistán y Afganistán como enviado especial para cubrir la invasión de los Estados Unidos, por lo que obtuvo un premio de la Cruz Roja Internacional. A la par, fue corresponsal de El Litoral de Santa Fe, función que aún desempeña. También trabajó en Crítica de la Argentina. Actualmente es corresponsal de La Nación. En 2015 fue distinguido con el premio Adepa a la mejor investigación periodística por un trabajo sobre narcotráfico en Frontera (Santa Fe), y en 2017, con el Konex en el rubro Periodismo Gráfico.

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Los Monos

Autores: Germán de los Santos & Hernán Lascano
Editorial: Sudamericana
Páginas: 272  
Precio: $329



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Twitter: @germandls

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* Si querés leer un fragmento del libro, hacé clic aquí

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Opiniones (1)
17 de agosto de 2018 | 12:40
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17 de agosto de 2018 | 12:40
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  1. Es imposible erradicar el narcotráfico. Ni siquiera cuando un gobierno transa con ellos. Se podrá frenar y limitar. Solamente
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