Antonieta Benítez

Qué hacer frente a las nuevas corrientes migratorias

Titular de la Fundación Identidad. Escritora y periodista venezolana. Este lunes disertará en la Universidad Champagnat.

 Nuevas corrientes migratorias inciden en las discusiones políticas de nuestros países. Así como en Europa la llegada de refugiados de Asia y África, en América Latina a las migraciones del siglo pasado entre sus países se suma ahora la recepción de venezolanos que huyen de la situación de su país. En Mendoza, una periodista y escritora oriunda de Venezuela, Antonieta Benítez, descendiente de migrantes también, creó una fundación para abordar la problemática y se está moviendo en todos los niveles para ayudar a todas las partes involucradas. Este lunes a las 18.30 disertará en la Universidad Champagnat sobre el tema, en una convocatoria que involucra a todos los que tengan algo para aportar.

migraciones

Dialogamos sobre el tema con ella.

- ¿Por qué cree usted que hay gente que se va del lugar en donde tiene raíces para intentar "trasplantarse" a otro?

​-La búsqueda del bienestar es la razón fundamental. Cuando la vida de los seres se encuentra "amenazada", por cualquier factor, el impulso natural es la defensa y la búsqueda de protección. Fíjese que me refiero a seres, porque es algo innato en cualquier ser vivo, no solamente en el humano.

Ahora bien, para el ser humano es más importante, porque es consciente. Se busca preservar a sí mismo y a su entorno inmediato. Protegerlo. Cuando ves eso amenazado, decides arriesgarte. Te das otra oportunidad. Es una difícil decisión, pero a veces, permanecer en el lugar en el que estás, es una sentencia. ​

- La historia del Universo es la historia de las personas que migraron y fueron constituyendo grupos, pueblos, naciones. Sin embargo hoy es percibido como "problema". En algunos casos, como "invasión". ¿Qué tipo de migraciones son las que marcan al mundo en la actualidad?

​- Ciertamente la historia está fundamentada en las migraciones. El continente Americano es totalmente diferente a lo que era, antes del "descubrimiento" por parte de Europa. América cambió entonces y Europa también. África, por su parte, es el lugar que mayor tráfico, trata y movilización de humanos ha tenido en todas las épocas. Asia, es ahora casi un continente disperso por el planeta. Es decir, todos hemos cambiado a raíz del movimiento migratorio.

En el Siglo XX las migraciones estuvieron marcadas, por situaciones bélicas e ideológicas. Las dos guerras mundiales fueron determinantes. A raíz de ellas, hasta surgió un nuevo país, Israel, lo que "supuestamente" estabilizaría a una diáspora que históricamente, había sido errante. Hoy, sabemos, el resultado de ese acto que ha convulsionado el mundo por completo. La guerra española, la Unión Soviética y las situaciones de diversas naciones latino americanas, hicieron lo suyo. Así el siglo pasado, se consolidó como un movimiento migratorio continuo, pero de alguna manera, controlable.

El Siglo XXI está moviendo las fronteras de manera desmedida. Perecieran haberse derretido. La facilidad de las comunicaciones permite que las migraciones no solo sean más sencillas, sino espontáneas. Se ha determinado que la gente joven busca más, movilizarse por el planeta, que establecerse en un hogar convencional. Cuando en el siglo XX buscábamos establecernos en familia, comprar una vivienda y crecer, en el siglo XXI los jóvenes, gastan su dinero e invierten su tiempo en viajar, conocer otras culturas y buscar nuevos horizontes.

La facilidad de los traslados y de las comunicaciones hacen que sea relativamente sencillo emigrar. Hago énfasis en sencillo, porque nunca lo es. Hoy, una familia puede migrar por partes. Una empresa contrata a un expatriado y la familia se puede quedar en su lugar de origen, mientras el contratado se establece. Un joven, puede migrar para estudiar y decidir, establecerse en el sitio en el que estudió.

Ahora bien, esas son solo las formas "agradables" de la migración. No resulta igual que aquellas, ocasionadas por razones como: persecuciones políticas, necesidades económicas llegando incluso al hambre, la inseguridad por persecuciones organizadas y las que se dan por el cambio climático. Ahí, ya entran factores muy distintos que son los que pueden ser vistos como "invasiones" porque pueden descontrolarse y afectar a las sociedades receptoras. El mayor ejemplo que palpamos hoy, es la pérdida de la Identidad que está sufriendo Europa. Ya ella no es la misma. Pareciera que de ella solo quedarán los museos y edificaciones de la "cultura y la identidad" que tuvo en el siglo pasado.

- En algunos casos es la persecución en sus propios países lo que hace a familias enteras huir, pero se encuentran luego perseguidos en sus lugares de destino. ¿Qué soluciones se avizoran al respecto? ¿Qué diálogos, acuerdos o leyes están haciendo falta a escala global?

- ​Así es. Es dramático constatar que, en pleno siglo XXI, existan persecuciones sin fronteras. La mundialización hizo que eso fuera posible. Lamentablemente, las organizaciones que, de manera muy loable han intentado proteger a los individuos y sociedades de esto, no lo han logrado porque son demasiado pesadas en sus métodos y resultan muy lentas, frente al dinámico mundo de hoy.

Un caso latente que vemos, es el de los "Mara Salvatrucha" que han sido y son, una causa migratoria que ha alterado, por décadas, a los Estados Unidos de América y hoy, vemos que sus perseguidos también han huido hacia otras latitudes. Están los guatemaltecos que han tenido que desplazarse por pandillas, crímenes organizados y drogas. Las persecuciones son por delitos y las fronteras son traspasadas, incluso, por los perseguidores.

Son situaciones extremas que se escapan de los mismos gobiernos. Eso hace, que la inseguridad se traslade junto al perseguido y por supuesto; afecta a la comunidad a la que llega.

Para nosotros la posible solución está, en contar con la participación de todos los actores de la comunidad receptora. Es imperativo que el tema migratorio - al que no me gusta definir como problema - sea un tema de TODOS, no puede ser sólo visto como responsabilidad de los estados.

Ahí es donde entra nuestra propuesta. Creemos que deben crearse múltiples Fundaciones Identidad. En cada región, en cada país. Es imperativo que cada capítulo esté manejado y representado, por personas de cada comunidad, para que tenga éxito en la organización y la Preservación de la Identidad. Se trata de integrar e incluir al migrante y mayorizar la sociedad, pero con orden y respeto por los valores del lugar al que se llega y del que llega.

- Usted misma es migrante y descendiente de otros migrantes. Se puede decir que a su familia le ha tocado en la historia buscar siempre nuevos destinos en el mundo frente a la agresividad del lugar en donde nacieron. ¿Existe la nacionalidad o, finalmente, somos todos "seres universales"?

- ​Ciertamente esas cosas pasan para que, a quienes ocurre, decidamos actuar en consecuencia. Mi historia de vida, a pesar de haber sido tranquila, en un país tradicionalmente reconocido como políticamente estable y democrático, como era Venezuela, ​cambió dramáticamente en cuestión de instantes.

Tras la detención de mi hijo, por oponerse al régimen de Hugo Chávez en el 2007, con el primer movimiento estudiantil, decidí buscar los orígenes de mis padres para otorgarle un "apoyo" con un pasaporte de la Comunidad Europea. Ahí, no encontré el pasaporte que estaba buscando, pero hallé una historia migratoria intensa que me condujo a adentrarme a esta materia hasta tratar de comprenderla.

Entendí la importancia de organizar las migraciones para que lejos de ser un problema - como muchos lo ven - sean oportunidades. Decidí luchar en contra de aquellos gobernantes y gobiernos dictatoriales que crean y generen apátridas, refugiados, desplazados y cuanto nombre se otorgue a los migrantes, porque no deberían tener esa potestad.

Cuando históricamente algo no funciona debe cambiarse. La mayor cantidad de apátridas surgió por la Unión Soviética de Stalin y hoy; muchos de sus descendientes aún siguen teniendo problemas para acceder a sus nacionalidades, por la decisión de un gobernante nefasto. Ocurrió con Hitler, Ucrania, Polonia ha pasado en África y hoy está pasando en Venezuela.

Las nacionalidades existen y deben ser reconocidas por otras instancias que vayan más allá de un gobierno de turno, que utilice esos métodos como persecución y chantaje. Para ello, deberemos trabajar en cambiar la legislatura internacional.

- ¿Cómo calmar la reacción anti inmigrantes que viven los países que tienen puertas abiertas a las corrientes migratorias?

​Las reacciones ante cualquier tema surgen por la desinformación y la incomunicación. Cuando los temas no se abordan de manera transparente y abierta, generan ruido y posiblemente reacciones adversas. Sí escuchas que están llegando grupos migratorios que están quitándote oportunidades laborales, sientes rabia y vas a demostrarla ante el primero que te encuentres. Sí te dicen, que quienes cometen actos delictivos son migrantes, les tendrás temor. Ahora bien, sí te informan con franqueza, qué está pasando con el tema, cómo lo están manejando y te involucran en él, seguramente comprenderás las bondades que puede traer.​

Los migrantes podemos traer mejoras a una comunidad. Podemos, incluso, generar empleos y hasta crecimiento demográfico. Los intercambios organizados y bajo la premisa del respeto al otro, pueden resultar de una riqueza extraordinaria.

Argentina ha sido, históricamente, un país receptor de migrantes y tiene una cultura que refleja esa diversidad. Venezuela, no conoce sino mezcla en su población, porque siempre ha sido receptora. Por ejemplo, en el siglo XX se benefició de la llegada de una enorme cantidad de técnicos que no existían en el sitio. Hoy, esa gente está luchando en Venezuela e incluso, muchos de ellos, se niegan a irse a sus lugares de orígenes. Han resultado más arraigados y defensores de esa tierra, que muchos nativos. Es decir, que son definitivamente ciudadanos de orgullo para el país.

- ¿Qué ha percibido usted en su condición de migrante en la Argentina?

- Nuestro caso ha sido muy especial. No solo somos migrantes, sino que estamos intentando cumplir esta Misión, en esta tierra. Eso ha sido posible, gracias a la apertura que percibimos a nuestra llegada. ​La idea de la Fundación surgió en el 2014, a raíz de la publicación de mi novela en Venezuela. Ahí tuve la oportunidad de encontrarme con gente de la Unión Europea, diversos embajadores y cónsules que me animaron a crear esta organización. Lo intentamos allá, pero con el gobierno que tenemos, nos fue imposible. Hicimos averiguaciones en otras latitudes como: Panamá, Estados Unidos, España y Colombia pero, nos decidimos por la Argentina y; específicamente por Mendoza, en donde sentimos una recepción positiva de la idea, inmediatamente.

Hemos tenido apertura en la misma Dirección Nacional de Migraciones en Buenos Aires. El Director General, Horacio García, el Director Nacional de Radicaciones, Sebastián Horton y Federico Augusti, quien es Director de Asuntos Internacionales, nos han recibido en algunas ocasiones para escuchar nuestras ideas y proyectos, en aras de colaborar en la organización de las migraciones.

Varios diputados y senadores nacionales y regionales, nos han recibido. Hemos conversado con universidades y organizaciones. La misma MDZ, ha sido una colaboradora continua en la promoción de nuestras inquietudes.

Sin embargo, falta mucho. Necesitamos un poco más de acción y actuación. Evidentemente el camino está comenzando, pero creemos que no tenemos el tiempo para ejecutar lo que hay que hacer, para evitar un descontrol mayor. Así que estamos tratando de presionar, para encontrar apoyo que nos permita DIFUNDIR las fórmulas que hemos diseñado para contribuir a que las migraciones que llegan a la Argentina, se conviertan en un ejemplo a seguir, por los países del continente.

- ¿Qué propone la Fundación que dirige y qué sinergias estima que deben generarse?

- ​Informar, formar y motivar a las diversas partes de la sociedad para que se involucren directamente al tema. Es un asunto de responsabilidad social, empresarial y ciudadana.

No funciona el hecho de que, solamente el Estado sea el responsable de los migrantes. Su trabajo, ciertamente, es generar los mecanismos para que esos movimientos resulten seguros para la sociedad. Pero esa misma sociedad, debe ser auditora de esa labor, involucrándose.

Las empresas son causantes y resultan fundamentales para las migraciones. Buscan personal calificado para trabajar en ellas y pagan fortunas por especialistas que, con la información adecuada y dirigida, pueden conseguir, en mejores condiciones, sí se involucran al tema migratorio ¿No es más fácil traer a un profesional que quiera salir de su país? ¿No es preferible contratar a alguien foráneo con experiencia, que sacar a un alumno que está cursando su carrera de la universidad? Esa, es solo una arista de la magnitud de las bondades.

En Mendoza, por ejemplo, tenemos el caso de la vendimia que se apoya con la mano de obra de bolivianos. Sería extraordinario que esa participación estuviera respaldada y organizada por los mismos empresarios, en conjunto. A partir de ahí, la articulación con las partes legales y sociales, resultarán más fáciles y transparentes.

La Responsabilidad Social Empresaria, apunta hacia aquellos temas que mejoren a las comunidades en las que están insertadas las empresas. La mayoría se aboca hacia el ambiente. Pero, la verdad es que, para que sea efectiva y eficiente, esa RSE debería estar ligada a su actividad y a la sociedad en la que se desenvuelve. Entonces, involucrarse con la organización y distribución migratoria ¿no sería un tema novedoso de RSE? Además, haría un excelente puente con la comunidad y la sociedad, que también debe actuar de manera responsable.

- Habrá una charla en la Universidad Champagnat en conjunto con otras entidades que están abocadas al tema. ¿Podremos saber allí en qué punto se encuentra la legislación actual argentina y si necesita modificaciones desde su punto de vista?

- Trataremos de que así sea. Obviamente que la legislación necesita cambios. Chile, tenía la legislatura más antigua en esa materia y; debido al incremento del movimiento migratorio, se está convirtiendo en pionera con los cambios. Igual está Perú. Argentina va más lento, porque tenía un mejor instrumento. Pero ya, va necesitando cambios. En la conferencia hablaremos de esto y de otras aristas que enriquecen el tema. Es una materia muy compleja por lo que estamos trabajando para lograr la apertura de diplomados que permitan mejorar y controlar las migraciones.

Trataremos de motivar lo suficiente para que quienes asistan, comprendan por qué deben involucrarse a este tema, que además, resulta fascinante y sobre todo con un futuro extraordinario. La riqueza da para todo. Para nuevas oportunidades participativas de Responsabilidad Social Empresarial, nuevas fuentes laborales, nuevas especializaciones y hasta nuevas oportunidades de negocio.

- ¿Es incorrecto pensar en torno a qué tipo de inmigrantes debe permitir cada país ingresar? Algo así, supongo que hace Canadá abriendo sus puertas a determinados oficios y profesiones.

​Lejos de ser incorrecto, es lo ideal. No se trata de ser excluyentes sino de ser correctamente selectivos. Eso es positivo tanto para el migrante como para el país que lo recibe. El tema de la Identidad es fundamental. Ahí se origina el nombre que seleccionamos. No se trata de un idioma. Hay muchas cosas que influyen. Educación, religiones, cultura general, clima, en fin, es tanta la materia que debes trabajar, que solo con la participación de todos los sectores puede funcionar.

​Canadá ha hecho un gran trabajo y lo hemos estudiado mucho. Los empresarios forman parte de las iniciativas migratorias. Ellos son apoyados por el Estado y no al revés. Los ciudadanos actúan como garantes y apoyo al momento del ingreso y los más importante, después. Así que el éxito o fracaso, es atribuible a todos. Pero cuando se trabaja en conjunto, de manera organizada y diáfana, generalmente, resulta exitoso.​

- ¿Cuál es el modelo de legislación migratoria que ustedes proponen?

- ​De apertura, participación y responsabilidad de todos los sectores de la sociedad. No es un problema, es un tema que hay que afrontar con audacia y urgencia, sin esperar la crisis, que ya es evidente y latente en el planeta.

Nuestra propuesta es crear organizaciones migratorias de los ciudadanos para los ciudadanos. Algo sustentable que obligue al Estado a escuchar, con apertura, a quienes enfrentan el día a día. La migración es un cambio total de vida. Es un RE-inicio, pero con un bagaje. La inserción es un cambio de mentalidad que requiere coraje y fortaleza. No se trata de un cambio de idioma o de espacio. Se trata de un cambio de vida. Es como el siglo XXI, no es una época de cambios sino un cambio de época y como tal, debe comportarse una sociedad evolucionada.


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