Manuel Wirzt

"Sólo espero no perder la capacidad de asombro"

El músico y actor acaba de lanzar “Vení”, su nuevo disco, y habló con MDZ.

Hay una fija: dentro de cualquier disco de Manuel Wirzt, siempre –pero siempre- uno se encuentra con dos o más hits. Y “Vení”, el noveno álbum de estudio del mimo que también es notable cantante, no escapa a la general del asunto.

Lo cierto es que en este nuevo material, además de muy buenas canciones, hay tres temas que se distinguen:

- “Ella ya me olvidó”, aquella recordada canción escrita e interpretada por Leonardo Favio;

- “Costumbres argentinas”, de Andrés Calamaro en su etapa de “Los Abuelos de la Nada”; y

- “La vida”, un tema compuesto por Manuel en memoria de su hermano, “El Tuerto”, donde aparece la delicada e inconfundible voz de Luis Alberto Spinetta.

Pero, por si es necesario agregar más datos a este disco, es dable comentar que de él forman parte Sergio Pérez, Juan Manuel Saldias, Silvio Ottolini, Mario Maselli, Diego Ortells y con el aporte del Cóndor Sbarbatti y Juan "Pollo" Raffo.

“Vení” suena bien, con la delicadeza necesaria para una noche tranquila y con la “suciedad” justa si se trata de una jornada más rockera. Entonces, se hacía más que necesario hablar con Wirzt, para que fuese él mismo quien explicara el porqué de este material de reciente aparición.

-¿Es “Vení” tu mejor disco hasta ahora?
-No se si es el mejor. Eso lo dirá el tiempo y la gente. De lo que si estoy seguro es que es el más importante.

-¿Porqué aparece “Ella ya me olvidó”?
-Quise rescatar la ilusión de un tiempo que fue hermoso: mi infancia. Esta canción, junto con otras más, sonaba permanentemente en mi barrio (Barrio Don Bosco de San Nicolás, Provincia de Buenos Aires).

-¿Y “Costumbres argentinas”?
-Igual. Son esas canciones que guardan algo de vos y que se han quedado en el tiempo. Los 80, la adolescencia, el advenimiento de la democracia y toda esa ilusión de vivir en libertad. Todas esas bandas que llegaban de afuera,  que uno quería ver desde el césped de un estadio y también el sueño de tocar sobre esos escenarios. Insisto con lo de la ilusión porque es algo que hoy en día cuesta mucho sostener. Por eso es que de vez en cuando me pego una vuelta por aquellas buenas historias y las traigo para acá. Quizás allá alguien, en algún lugar, que se ilusione como yo.

-Sin dudas, un punto alto del disco –pero que debe ser muy costoso para vos- es “La vida”. Contame cómo fue grabar junto al Flaco…
-La canción aparece unos días después del fallecimiento de mi hermano Daniel, el “tuerto” Wirzt. Uno de los más grandes bateros de este país. Luego, la guardé en un cajón como quien guarda una carta que no piensa mandar. El disco ya casi estaba y, de pronto, pensé en llamarlo a Luis para ver si quería hacer algo con el tema ya que “El tuerto” era su amigo y batero (en Los Socios del Desierto) durante casi 11 años. Le encanto la idea y la canción. Lo único que puedo contarte es que fue un momento muy especial para todos. Voy a estar agradecido toda mi vida por el bello gesto que Luis tuvo conmigo.

-Al escuchar este disco encuentro un Manuel más maduro… ¿puede ser?
-Es que los años no vienen solos…

-¿Qué gusto te falta darte en algún disco tuyo?
-¡Hay tantas cosas por hacer! Sólo espero no perder la capacidad de asombro.

-Una de las “sociedades” más duraderas que hay en este ambiente es la tuya con Alberto Lucas (su manager y coautor de varios de sus hits). ¿Cómo es eso?
-Para muchos un milagro, pero para mí una bendición.

-¿Qué Manuel nos vamos a encontrar en el 2010?
-Con el que esta en la tapa y adentro del disco invitándolos a que pasen y vean: “este soy yo y esto es lo que hay”.

-¿Tenés ganas de volver actuar?
-Siempre están las ganas cuando hay una buena historia para contar.

-¿Qué es Mendoza para vos?
-Una de las más hermosas ciudades de este país.

 

Opiniones (1)
18 de agosto de 2018 | 21:23
2
ERROR
18 de agosto de 2018 | 21:23
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. es fácil perder esa capacidad, cuidala porque son tantos los choreos y escándalos diarios que es fácil acostumbrarse a eso y que un día te parezca normal.
    1