Ulises Moyano

"La idea del estudio como posibilidad de ascenso social se derrumbó"

Docente, coordinador del programa De la esquina a la escuela.

Una buena iniciativa en medio de un Gobierno al que se lo castiga por su falta de ideas y gestión, como es el de Mendoza, no pudo trascender más que como un blooper. De otra manera, probablemente hubiese quedado en ese círculo de secreto al que absurdos tribunales de mediocres condenan siempre a las cosas buenas.

 

Así pasó con el programa “De la esquina a la escuela”, un plan oficial que busca que los chicos vayan a la escuela secundaria y no la abandonen.

 

El blooper: la ministra de Desarrollo Humano y Familia, Silvia Ruggeri, consiguió que la premiaran por ello en Atlanta, Estados Unidos, pero antes de que se pudiera evaluar la implementación del programa. Todavía no llevaba 10 meses en el gobierno y viajó junto a Iris Lima, la por entonces jefa de Educación, a recibir el galardón.

 

En definitiva, entre el blooper y la acción, lo que prevaleció fue, por suerte, lo último. Ya hasta Iris Lima es sólo un recuerdo y aquel premio, aquella foto, sirvió para poner sobre la mesa un tema de grandes dimensiones, arrinconado en un costado de las políticas públicas.

 

Nada de esto será ratificado por nuestro entrevistado. Ulises Moyano –de él se trata- rechazará estos cargos una y otra vez y pondrá en valor –a lo largo de un encuentro que fue casual, pero productivo- la importancia del aplauso, medalla y beso del que fueran objeto dos ministras el año pasado.

 

Rara avis resulta Moyano en medio de la parsimonia general y, aprovechando el enfrentamiento sorpresa, lo indagamos sobre su rol, buscando respuestas en un funcionario de Celso Jaque y, al final, encontrándolas.

 

Dentro o fuera de la escuela

 

No es lo mismo que un chico vaya o no a la escuela. No sólo por las herramientas que ésta le deje para cuando termine el cursado, sino para el intercambio diario, la socialización, la inclusión en el medio.

 

Por ello no es casual que uno que no vaya a la escuela termine metiéndose en problemas. Así lo indican las estadísticas, por ejemplo, del ex Cose: la mayoría de los pibes que fueron internados allí por haber cometido un delito, hacía por lo menos un año que había abandonado la escuela a la hora de ser detenido.

 

Un dato más: de los pibes que presumiblemente le ocasionaron la muerte al empresario Juan Olmo al tirarle piedras a su camioneta en el Acceso Sur, uno no iba a la escuela y los otros dos sí pero con problemas de conducta detectados en el cursado.

 

¿A cuántos chicos llegan con el programa? Vale decir, ¿cuántos han logrado que vuelvan a la escuela?, si lo tienen cuantificado…

 

El programa De la esquina a la escuela llega a  3.112 jóvenes que tienen entre 14 y 18 años…

 

…¿Y para qué los meten en la escuela?

 

Se trata de pibes que no estudian ni trabajan y lo que el programa intenta es asegurar  su  inclusión en la escuela, entendida esta como el espacio natural y necesario de formación de individuos responsables y con posibilidades de construir un futuro de mayores oportunidades.

 

Sabiendo que son unos 30 mil los chicos que deberían estar en la escuela y no lo están, ¿coordinan con otras instituciones para aumentar el número de incluídos?

 

Si bien el programa pertenece al Ministerio de Desarrollo Humano, Familia y Comunidad, se coordina con los 18 municipios y 19 organizaciones sociales de todo el territorio provincial. Lo que evaluamos en esta etapa de pleno funcionamiento es que ha logrado llegar hoy a casi 200 barrios de la provincia de Mendoza, barrios denominados “conflictivos” o “zonas rojas”. ¿De cuantos deberían estar incluidos? La respuesta es que muchos más. Creemos que estamos pudiendo llegar a no más del 15 por ciento de los adolescentes que por diferentes razones abandonan el sistema educativo.

 

¿No te parece chica la cifra de algo más de 3 mil?

 

¡Si es poco!¡Claro que es poco¡ Tejada Gomez decía que nada vale si hay un niño en la calle … hay que evitar que naufrague su corazón de barco y su increíble aventura de pan y chocolate …. ¡Nada vale si hay un niño en la calle! Estos jóvenes son los hijos adulterinos del sistema neoliberal. Nacieron en los albores de los años 90, nacieron mientras algunos comían pizza y brindaban con champán.  Estos jóvenes  “los nadies”, “los invisibles”  encontraron un lugar en el contexto de la “esquina”. La esquina es un  lugar donde  pasan muchas horas al día, sin control de los padres o de una figura adulta, en ocasiones, en contacto con grupos de pares en igual situación de riesgo social y que no siempre favorece o estimula la educación como un bien por el que valga la pena esforzarse. No queremos denigrar la esquina  como espacio de encuentro, ¿Quién no estuvo en una esquina compartiendo tiempos? El problema es cuando esta es cuando se  instala como el único lugar de encuentro y desarrollo personal. 

 

Muchos estuvimos en las esquinas en la adolescencia, el tema es que ahora la gente le tiene miedo a más de dos chicos juntos riéndose fuerte en una esquina, ¿no?

 

La esquina es un lugar hermoso pero también es  el lugar  donde dobla el viento y se cruzan los atajos, como dice La Renga. Por ello el Estado debe y debería ampliar el horizonte de inclusión a los “nadies”. Porque es honra de los hombres proteger lo que crece, cuidar que no haya juventud  dispersa por las calles…(Cita nuevamente a Tejada Gómez).

 

Volvamos a los apoyos e indiferencias: si bien son un programa del Gobierno, ¿han conseguido apoyo de otras áreas?

 

Apoyo entendido como “articulación”, es decir: acciones tendientes a que los adolescentes y/o jóvenes ejerzan plenamente su ciudadanía y se vinculen con otros ámbitos de formación y expresión como la cultura, el deporte, la prevención de la salud y la comunicación. Por ello hemos articulado con la Dirección General de Escuelas y hemos encontrado en la Dirección de Jóvenes y Adultos un gran aliado, dado que se han conformado 12 aulas satélites. Para atender el aumento de la demanda en volver a la escuela por parte de los destinatarios del programa. En las aulas satélites no sólo se han incluido jóvenes del programa si no también a otros que, por diferentes razones, no asistían a la escuela y ahora sí lo hacen. También hemos logrado articular con la Subsecretaría de Deportes de la provincia, el Plan Provincial de Adiciones, el Instituto de la Mujer, la Dinaf (Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia), la Universidad Nacional de Cuyo, Edemsa y muchos otros.

 

¿Creés que han logrado incluir en esta tarea a la sociedad civil?

 

Lo cierto es que quienes pertenecemos al Plan de Inclusión en Derechos para Jóvenes,  pensamos que el Estado debe volver al Barrio, pero no para decir qué hacer, sino para acompañar los procesos sociales, que cada comunidad se dio para contener las demandas sociales y a sus jóvenes ante desaparición del Estado en los años 90.  Por ende, más allá de las dificultades, técnicas, políticas y administrativas el Estado debía y debe articular con las Organizaciones de la Sociedad Civil  (las OSC) para contener a sus jóvenes y consolidar la  modalidad de gestión asociada. Este modelo hace que  hoy muchos  adolescentes que eran invisibles a la sociedad o que solo obtenían visibilidad desde la denuncia y la sospecha, hayan recuperado espacios de socialización que les permitirán construir un futuro propio.

 

¿Estos chicos irían a la escuela si se dieran condiciones económicas favorables, o su ausencia de las aulas responde a cuestiones culturales?

 

Las conductas que se suscitan en la escuela y en cada uno de los barrios de Mendoza no pueden ser desligadas de la base material de la cual emergen;  por ende  hay que considerar que estudiar, para muchos jóvenes de la provincia de Mendoza, no significa la garantía automática de un futuro mejor. La idea del estudio como posibilidad de ascenso social se ha derrumbado y no puede ser entendida en su total dimensión como se entendió en otras décadas. Por ello es necesario trabajar en los barrios, en las esquinas, con la idea de que la escuela y la educación cumplen un papel fundamental en el desarrollo integral de las personas. Es necesario trabajar para que la educación sea entendida como una inversión para la calidad de vida de cada uno de los  individuos, reconstruir la idea que en la escuela se adquieren valores y conocimientos que puedan ser puesto en práctica en la vida cotidiana, valores y conocimientos que difícilmente puedan ser adquiridos en otros de  los  ámbitos del barrio.

 

El trabajo realizado por ustedes y los promotores de las OSC, junto con los municipios, ¿ha logrado que estos chicos y chicas se reinserten en las escuelas?

 

El 78% de los adolescentes incluidos ha sido incorporado efectivamente a la escuela; el porcentaje restante se encuentra en etapa de motivación, en actividades puentes (recreativas-deportivas o culturales), y se ha logrado que el 53% de los jóvenes que estaban en una situación de inactividad o de ocio improductivo hoy realicen  dos actividades, es decir van a la escuela y luego realizan alguna actividad, recreativa deportiva y/o culturales, esto no hubiera sido posible sin la tarea que realiza en cada barrio el promotor educativo.

 

Por lo visto, la finalidad del programa no se agota en sacar chicos de las esquinas y meterlos en las escuelas…Sería algo así como ponerle las energías que le faltan a muchas otras áreas del estado. ¿A qué aspiran?

 

A que desparezca en unos años porque  muchos jóvenes de Mendoza  encontraron en la escuela un lugar, un futuro, encontraron su lugar en el mundo para que navegue su corazón de barco y su increíble aventura de pan y chocolate… (Poético, el funcionario vuelve sobre Tajada Gómez).

 

¿De dónde sacaron la idea? ¿Responde a algún lineamiento conocido o practicado? ¿O están experimentando?

 

Quienes coordinamos el Plan de Inclusión en Derechos para Jóvenes tenemos que ver con no solo con la ejecución si no también con el desarrollo de la idea. En un principio, De la Esquina a la Escuela nació como un programa piloto, se empezó con solo 600 adolescentes en todo el territorio provincial, bajo la modalidad de descentralización municipal. Pero al poco tiempo el programa obtuvo muy buenos resultado, con casi el 50% de los jóvenes que habían vuelto al sistema educativo y esto, en sólo 5 meses de ejecución.  Por lo que luego se amplió a  más jóvenes y se incorporaron a las OSC al programa.

 

¿Y en cuanto a los lineamientos..?

 

Lineamientos e inspiraciones para el desarrollo del programa hay muchas: van  desde la Educación Popular a Pichón Riviere, desde el cubismo al surrealismo menduco, desde El Juguete Rabioso de Roberto Arlt a El Hombre de la Esquina Rosada de Borges. (Ríe).

 

Hay chicos que ingresaron al proyecto y que luego de un tiempo, seguramente, se fueron. ¿Lo han evaluado? ¿Por qué sucede esto?

 

Chicos que abandonen el programa, hay pocos y no superan el 15%, porque intentamos contenerlos desde las “actividades puentes”. El proceso educativo, sin embargo no se agota en la escolarización, sino que intervienen distintos actores y espacios de socialización. Entre algunos de  los variados motivos, relevados entre los adolescentes de abandono escolar, se encuentran, reiterados fracasos, empobrecimiento de la familia y afinidad con grupos que han producido abandono, en los cuales se conjugan causas compartidas por la familia, la escuela, y el contexto social. 

 

¿Cuáles son las principales causas del abandono, entonces?

 

Las causas de abandono suelen ser muchas, pero intentamos al menos englobarlos en dos aspectos: uno social y el otro pedagógico. Lo primero tiene que ver con las condiciones concretas de existencia de cada una de las familias y su  vulnerabilidad económica. Los jóvenes abandonan,  porque deben colaborar con la economía familiar, esto se ve con mucha frecuencia  en  las zonas rurales donde ingresan  temprano al mundo laboral dado que la familia prioriza el trabajo al estudio y otras relacionadas con lo cultural, porque la idea del  estudio como posibilidad de ascenso social  se ha derrumbado. En cuanto a lo pedagógico, la dificultad  en su proceso de aprendizaje. Por ello creemos que la escuela se debe una revolución, no solo en sus contenidos si no también en sus aspectos pedagógicos es decir se debe  procurar  una escuela que tenga  en cuenta el contexto social inmediato del joven y este debe ser  el marco o encuadre donde las tareas y el aprendizaje  a desarrollar sean significativas. Hay ideas  que no son antagónicas es decir excelencia no es antagónica con contexto, contenidos no es antagónico con contención.

 

¿Han mantenido relación las familias de los pibes? ¿Cómo ha sido?

 

En algunos casos ha sido de colaboración y apertura. En otros casos, se ha visto dificultado el abordaje familiar, pero en general existe un trabajo en conjunto entre el promotor y la familia para favorecer la inserción del joven en la escuela, tenemos padres que incluso colaboran en las actividad puentes que se desarrollan en los barrios.

 

Seguramente los chicos, demandantes como son, estarán manifestando sus quejas. ¿Sobre qué aspectos centran sus críticas?

 

Quejas, hay de las más variadas, que van desde la demora que tuvimos en un tiempo con los pagos de las becas Estimulo (que de a poco hemos ido mejorando), hasta otras sobre la dificultad que encontraron para su inscripción en las escuelas cuando éstas se mostraban reticentes a inscribirlos, y otras… Pero estas quejas  las tomamos como aportes e intentamos mejorar, pero sensaciones hay muchas, hay jóvenes que volvieron a la escuela y obtuvieron un buen rendimiento académico y convencen a otros jóvenes de volver a la escuela, sensaciones  hay demasiadas…

 

¿Cuál es el perfil que buscaron para los promotores que son, en definitiva, los que buscan e insertan a los chicos?

 

Los promotores son seleccionados por las OSC y los municipios y se trata de personas que en su mayoría viven en los mismos barrios o zonas que los destinatarios o cerca de los mismos o que trabajan en estas comunidades, son ellos los que captan a los jóvenes en las esquinas y a través  de actividades deportivas recreativas y/o culturales los convencen para que vuelvan a la escuela, cada promotor tiene a cargo 12 jóvenes y realizan un seguimiento educativo una vez incorporado el joven a la escuela realizando simultáneamente un abordaje familiar. La mayoría de estos promotores son jóvenes que también han apostado a la educación de hecho el 41% de ellos son profesionales y/o estudiantes universitarios. De ellos rescatamos su entrega, su vocación y el trabajo que realizan para acompañar jóvenes, el apostar a  transformar vidas y sembrar caminos.

 

¿Y cómo ves al programa en el futuro? ¿Hacia dónde o qué cosa debería mutar si tiene éxito, una vez que el paso del tiempo permita una evaluación más seria?

 

Siempre decimos que esto no es un programa, es una política de inclusión en derechos y es una política que debe transformarse en una política de Estado,  porque (citando a Perón) donde hay una necesidad, hay un derecho.

 

Perdón, pero hoy es un programa, no una política pública. Y dicen que donde proliferan los programas es porque, precisamente, falta una política…

 

…Creemos que debe haber una política de Estado de inclusión en derechos,   porque la  pobreza no es un hecho natural  tiene su  causas en las estructuras socioeconómicas. La pobreza no es un destino, es una condición; no es un infortunio es una injusticia. (Concluye, citando a Gustavo Gutiérrez; pero no al ex dirigente ganso, sino al creador de la Teología de la Liberación).

 

 

El autor: Gabriel Conte es editor de MDZ. Facebook.com/gabrielconte. En Twitter: @gabriel_conte. Más entrevistas del mismo autor, aquí.

Opiniones (7)
19 de febrero de 2018 | 09:12
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19 de febrero de 2018 | 09:12
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  1. Me parece que el programa cumple con su principal rol que es poder incorporar a los jovenes con problemas en las escuelas, el desarrollo del mismo es indispensable para mejorar la sociedad la cual esta cada ves mas comprometida. Considero que es un buen programa, ademas el mismo ha contribuido, mediante la figura del promotor, en una ayuda invaluable a la hora de solucionar distintos conflictos familiares, de violencia, etc.
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  2. En el ceba %u201CPaulo Freire%u201D de Las Heras gracias al Programa este año asisten a la escuela muchos chicos más. No conozco en detalles el Programa, pero los chicos han regresado a la escuela%u2026%u2026creo que es un logro importante.
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  3. Ulises Moyano es un militante social comprometido y de basta experiencia. Patéticos son quienes recurren a la mentira y a las especulaciones para destruir. Este programa es un éxito aunque no guste o moleste a quienes solo se regocijan con el fracaso y que en el fondo no les interesa en lo mas mínimo el bienestar y la felicidad de quienes son los actores principales de este sueño hecho realidad %u201Clos pibes%u201D. Lo veo en el barrio, en los ojos de los chicos que día a día cosechan una esperanza que hace años atrás les negaron sembrar en sus corazones, en muchos de los casos los responsables son los mismos que hoy critican no con la intensión de brindar un aporte novedoso o innovador para contribuir a la búsqueda de acciones mas acertadas, sino que critican con la única intensión de sacar ventaja de la incertidumbre que generar estas especulaciones. Ulises, muchachos del Equipo Técnico del Plan de Inclusión en Derechos para Jóvenes, a seguir en esta fantástica aventura, que las utopías son posibles de concretar con honestidad, firmes convicciones y con la única intensión de contribuir a una sociedad mas justa y equitativa. Chicos no dudo que estas cualidades son el sustento de su labor. Felicitaciones!.
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  4. ME PARECE EXCELENTE ,QUE EXISTA PERSONAS DESINTERESADAS Y PREOCUPADAS POR LA INCLUSION DE TODOS ASI LOGRAREMOS UN DESARROLLO IGUALITARIO SIN IMPORTAR SU CONDICIÒN SOCIAL PARA UN FUTURO MEJOR ."MEJOR QUE CRITICAR ES HACER" GRACIAS ULISES POR ESE GRAN CORAZÒN
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  5. Desconozco los resultados del programa en la práctica. Si considero que el objetivo es prioritario y más que urgente. Conozco a Ulises y siempre me pareció un joven trabajador, con sensibilidad social y honesto. Hace tiempo que no lo veo, pero creo que no ha cambiado. Por eso, fuerza loco y a seguir trabajando por la gente de Mendoza que no lo necesita y mucho!
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  6. Desconozco los resultados del programa en la práctica. Si considero que el objetivo es prioritario y más que urgente. Conozco a Ulises y siempre me pareció un joven trabajador, con sensibilidad social y honesto. Hace tiempo que no lo veo, pero creo que no ha cambiado. Por eso, fuerza loco y a seguir trabajando por la gente de Mendoza que no lo necesita y mucho!
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  7. Ulises es un personaje patético más de este desgobierno que nos toca. No deja de ser un programa asistencialista, no porque los promotores no tengan en cuenta los objetivos del mismo, sino porque las escuelas siguen siendo en gran parte expulsivas. El pago de la beca no puede realizarse en tiempo y forma ya que a la fecha no se ha transferido a los municipios (por lo menos a los opositores) la segunda cuota de los fondos descentralizados correspondientes al ejercicio 2009 y para completar esta "política de estado" se termina en diciembre, ya que es incompatible con la "Asignación Universal por Hijo"
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