Eduardo Giner

"Es imprescindible un radicalismo unificado"

Intendente de Tunuyán. Ve muy mal a la provincia. Y asegura que OSM y EDEMSA deben ser estatales.

Eduardo Giner es médico. Tiene 50 años “recién estrenados…”, dice. Dos de sus cuatro hijos se abrazaron a la medicina igual que él. Es radical, e intendente de Tunuyán. Es uno de los que apuesta al radicalismo unificado, y critica cómo la provincia está enfrentando la crisis sin armas políticas. Lidera Convergencia Federal, una de las agrupaciones internas de la UCR, que en las últimas elecciones logró posicionarse muy bien dentro del Frente Cívico; y sueña con ser gobernador. Lo que sigue, mano a mano, sobre varios temas mendocinos.

-¿Cómo analizan desde Convergencia Federal y qué factibilidad le ven a la reunificación del radicalismo que está pidiendo Cobos?

-Fuimos los primeros en decir que el proyecto político no era viable sin la unidad del partido. De hecho, se perdió la elección a gobernador. Para nosotros es un triunfo “moral” ver que son pocos los que no hablan de la unidad. No es una cuestión caprichosa. En una Argentina que fue fagocitando a los partidos de la oposición, merced a la política inteligente que en su momento llevó adelante Kirchner; ahora el país reclama una oposición fuerte y estructurada. Además, la historia nos dice que los que se fueron y armaron con desprendimientos del partido, al final desaparecieron.

-¿Y en qué espacio político debe moverse este radicalismo unificado? ¿Es todos contra Kirchner?-

-La UCR es un partido progresista que tiene que ocupar la franja de centroizquierda. El ARI y el socialismo tienen que estar. No creo en un radicalismo de derecha, o conservador. Creo que uno de los grandes pecados de la política argentina fue la confusión ideológica de los grandes partidos. Tanto el radicalismo como el peronismo tuvieron vertientes de izquierda y derecha y esos debates fueron insalvables. Creo que la identidad ideológica es clave en la construcción política.

-Bueno…. Pero hoy esas diferencias parecen reducidas a temas económicos o a determinados asuntos. El respeto a los valores democráticos, la ética o a los derechos humanos no debería ser de izquierda o derecha…

-No… Pero sí el rol del Estado. Creo en un Estado fuerte y regulador, y no en las teorías liberales de un estado pequeño y retraído. El Estado fuerte es el que puede garantizar equidad. No uno empresario, sino uno regulador. Sin copiar modelos, en los países donde la democracia funciona hay dos grandes partidos, cuyas vertientes van del centro a la izquierda y la derecha. Veamos lo que pasa por ejemplo con la suba del gas. Es una gran transferencia de recursos que va desde nuestros ciudadanos, del interior del país, de zonas frías, al conurbano bonaerense, donde se consume menos. Ellos no van a pagar el aumento. Lo vamos a hacer nosotros. Es la historia de la Argentina, desde 1810 hacia delante.

-¿Ve posible una reunificación armónica de la UCR en Mendoza?

-La veo posible, e imprescindible. No se puede pensar un radicalismo sin, por ejemplo, Roberto Iglesias o Víctor Fayad. En este contexto es que tenemos que hacer algo infrecuente en la política. Hace falta mucha generosidad para reconstruir el partido. Eso significa aceptar que hay que ceder espacio. Esta generosidad nos está haciendo falta a los radicales. La sociedad argentina necesita un radicalismo fuerte, para que sea gobierno, u oposición. Siempre que el país ha estado al borde de perder la institucionalidad, o en peligro, la gente ha podido mirar hacia atrás y encontrar al radicalismo defendiendo la democracia, y los derechos colectivos e individuales. Como consecuencia de la debacle de 2001, la gente se daba vuelta y la UCR no estaba. Los radicales tenemos que entender que no estamos trabajando para una candidatura, sino para algo más grande.

-Suena bien… pero cómo ve conviviendo, por ejemplo, a Sanz, Jaliff, Cornejo, Iglesias… Biffi… y ‘tutti cuanti…’

-Creo que en la diversidad se hacen las grandes construcciones. Hay que entender que podemos pensar distinto, pero teniendo ideas base se puede avanzar. No creo que tengamos grandes diferencias.

-¿Y Cobos? Ha generado grandes divisiones en la UCR. Sigue siendo el vicepresidente del gobierno de Cristina. Su presencia allí los ha dividido, y generado grandes resentimientos… y confusión… ¿Cómo se vuelve de ese lugar?

-En primer lugar, la fractura del radicalismo no fue exclusivamente culpa de Cobos. En todo caso, hubo responsabilidades compartidas. Cuando Cobos fue seleccionado para ser parte de este proyecto, se trataba de algo que iba a atravesar la política de manera transversal, progresista. Pero Cobos fue allí como radical, no como peronista. El que cambió fue Kirchner, quien terminó cerrándose en el PJ y aliándose a lo más “derechoso” del peronismo. Por otro lado, quiero decir que Cobos se ganó un lugar en la historia. Algunos quieren minimizarlo… “al final por haber votado esa noche…” El país estaba dividido en las calles. Yo mismo participé de cortes de ruta en mi departamento. Lo que hizo Cobos fue pacificar la Argentina con ese voto, en un país subyugado por un poder despótico. Hoy el gobierno habla con el campo pero eso debió hacerse al día siguiente de la resolución 125. Pasó un año y una elección perdida para que vuelvan a hablar.

-¿Se puede gobernar el país sin pata peronista?

- Sí. Lo que hace falta es un proyecto político y sustento ideológico, que tiene que involucrar a aquellos que pensamos igual. Habrá muchos peronistas que piensan igual que nosotros en lo macro, en la idea central. Por qué no podemos hacer un frente como el que se hizo aquí, que incluya también a los peronistas, al ARI, a los socialistas….

-Porque a la hora de las listas todas las ideas son relativas…

-De una vez por todas de una vez tenemos que animarnos a pelear por llevar gente con las mismas convicciones, que comulgue con la idea. Pero claro… en las internas el lápiz va y viene…

-¿Cómo ve a Mendoza?

-Mal. Creo que después de un ciclo de crecimiento económico y social Mendoza está cayendo. Nos va mal. A los mendocinos nos va mal. Si uno mira otras provincias, inclusive vecinas, ve que están bien, mientras aquí estamos pensando cómo terminar el año. Mendoza está perdiendo su capacidad de sustento. Creo que por primera vez en seis años estamos hablando de déficit, y de que no tenemos fuentes de financiamiento y eso es muy peligroso.

-En ese panorama, en su zona, el Valle de Uco… ¿cómo están atravesando esta crisis?

-Muy mal. La mayoría de los municipios de la zona la está pasando muy mal. Mendoza no tiene una política agropecuaria integral. No alcanza con las reacciones espasmódicas cuando se presentan las crisis. Tiene que haber una política que empieza cuando se planta la primera semilla, hasta que ese producto llega al consumidor. No tenemos un desarrollo integral, ni siquiera una estrategia de comercialización. Cómo puede ser que un productor tire la fruta a la ruta porque se la pagan 40 centavos y en la góndola ese mismo producto cuesta cinco pesos. Nunca hubo una política integral sobre esto. Hay que eliminar intermediación, meter al Estado, hacer mercados concentradores. Si el Estado termina subsidiando igual, sino es por Economía, será por Acción Social. A ver… todavía discutimos si los aviones antigranizo sirven o no. ¿Por qué no invertimos en lo que funciona, que es la malla antigranizo? ¿Para todos? No, pero sí dos o tres hectáreas por productor. Si lo agarra la piedra, tiene como para volver. Eso sí sería una política integral.

-¿Por qué piensa que en Mendoza las crisis son peores? Pareciera que aquí los precios al consumidor suben más, que los productores reciben menos, que el desempleo en la próxima ola será más fuerte…. ¿Por qué cree que pasa?

-El gobierno provincial tiene una responsabilidad enorme. Cuando se gasta más tiempo en ir a Buenos Aires a ver qué se puede conseguir, en lugar de recorrer la provincia o elaborar con expertos aquello que hace falta, vamos mal. En Mendoza hacen falta políticas, ya sea de desarrollo a largo plazo, y agropecuarias, sanitarias, el crecimiento turístico de los departamentos, que fue abandonado… Acá la política se agota en lo cotidiano y en lo intrascendente.

-¿Qué habría que hacer con Obras Sanitarias y con Edemsa?

-Las empresas que manejan servicios públicos de bien social, como la disponibilidad del agua, cloacas, electricidad, deben estar manejadas por el Estado, porque hay una diferencia enorme con los privados. El Estado puede garantizar una rentabilidad social. Y los privados buscan rentabilidad económica. Este tipo de empresas son prestadoras de servicios sociales. Lo de OSM es paradigmático. Yo como intendente no puedo discutir con ellos si tienen que llevar una extensión de agua a algún lugar que les sea deficitario. Lo tienen que hacer. Los vecinos de allí tienen los mismos derechos que todos.

-Y en medio de este lío… ¿Usted se anima a gobernar Mendoza? ¿Qué tiene para ofrecer?

-Ofrezco lo que soy, y lo que pienso. Creo ser coherente en mi pensamiento y en mi firma de actuar, lo hemos demostrado en Tunuyán, y podría hacerlo en la provincia. No deja de ser un sueño, claro, pero creemos que con sentido común se puede gobernar Mendoza. Cobos lo demostró, es un gran portador de sentido común.

-¿Cuál es el peligro mayor que enfrenta Mendoza en este momento?

-Encontrarse con la crisis económica global, sin los recursos necesarios para que funcione el Estado. Estoy preocupado por nuestras escuelas, por nuestros hospitales… creo que los recursos son muy escasos. Hay que preservar los bienes básicos, y cortar con los gastos suntuarios. Pero no hubiese frenado jamás la construcción de viviendas en la provincia. El IPV tendría que estar haciendo casas como sea. Pero estamos todos esperando que se levante la primera casa de esta gestión, en casi dos años de gobierno.

-¿Cómo se lleva con la minería?

-Tengo mis diferencias con aquellos tipos de minería que utilizan métodos contaminantes. Por eso los hemos prohibido por ordenanza expresamente. Todos en el Valle de Uco las tenemos. Hay tecnologías probadamente contaminantes en el mundo, que no tienen por qué utilizarse en Mendoza. Esas ordenanzas sirvieron de base para la ley provincial que establece límites a ese tipo de explotación minera. Pero no estoy en contra de la minería. Creo que los pueblos tienen derecho a elegir cómo es su desarrollo. En el Valle de Uco hemos apostado al agro, al turismo… queremos que ese sea nuestro modo de vida. Además, nuestro bien más preciado es el agua. Y con el calentamiento global, será cada vez más escasa. Hay que cuidarla. Por eso hay que revisar el veto a la ley de glaciares. Eso se hizo para beneficiar a cuatro o cinco mineras.

Opiniones (3)
24 de abril de 2018 | 04:10
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24 de abril de 2018 | 04:10
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  1. Te conozco desde la facu y de compartir muchos momentos como amigos y doy fe de tu nobleza como persona, de tus convicciones en lo político y de como fuiste encontrando el camino para poder plasmar tus ideales. Es momento de sumar voluntades de gente que, como vos, son indispensables para un proyecto de provincia honesta y justa y de un pais mejor. Seguí adelante Eduardo. Acá no se trata estrictamente de un partido político, sino de gente que haga honor a los cargos que la sociedad les encomienda como responsabilidad y trabajen realmente para la gente. Vos sos un muy buen ejemplo de ello.
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  2. En Tunuyan se mueve bien y no tiene grandes enemigos como otros eventuales candidatos de la UCR.
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  3. Poco para comentar. Hay que leer la nota y se ve un pensamiento claro,Simple y me parece imprescindible para este tiempo. La unidad en el Radicalismo como el la plantea puede llegar a ser imposible por intereses mezquinos , pero ese camino hay que intertar recorrerlo. Que no quiera personalizar la conducción en el mismo con candidaturas propias y apresuradas, porque le quita credibilidad a un planteo aparentemente generoso.
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