Oscar Cetrángolo: “De políticas no habla ningún candidato”

En una entrevista realizada por Danila Terragno para Nuevos Papeles, el economista habló sobre por qué la Argentina no logra resolver sus problemas estructurales. Cetrángolo es Profesor Titular de Finanzas Públicas en la UBA e investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP).

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El economista.

- La economía argentina 2015: foto. La economía argentina 2019: foto. ¿Qué diferencias ves?

- La economía del 2015 era una economía que estaba a punto de ser cambiada. No había nadie, ni aún el oficialismo de aquel entonces, que dijera que después de las elecciones las cosas iban a seguir como estaban.

- Algo tenía que pasar.

- Bastante. Las promesas del equipo económico de aquel momento del candidato Scioli eran de cambios importantes. En línea general no eran muy diferentes a las que anunciaba lo que después fue el gobierno de Macri. En todo caso la gente elegía, como muchas veces, más por la confianza en los personajes que por propuestas diferentes. Así que ahí había una coincidencia de que algo tenía que ser cambiado. Los controles sobre el tipo de cambio no podían ser eternos. Había un problema, tal vez el más el más incómodo para los economistas, que era no tener diagnóstico. Era un momento en el cual uno no sabía cuál era la inflación, cuál era la pobreza, cuál era el nivel de producto, no se confiaba en las estadísticas oficiales. Y teníamos el déficit fiscal más grande de la historia, solamente comparable con el del '82, periodo de guerra, fin del gobierno militar. Era un déficit fiscal de cerca de siete puntos del producto. Para dar una idea: el default de Argentina del año 2002 fue con un déficit de 3 puntos de producto; nosotros teníamos en el 2015- 2016 más de 7 puntos del producto.

- Y sin acceso a crédito.

- Esa era la buena noticia, porque como no había acceso a crédito, no había deuda. Entonces eso daba un margen para ir corrigiendo la situación de manera gradual. Vos podías ir endeudándote y de esa manera ir manejando los tiempos. Creo que eso fue lo que convenció a las autoridades de seguir un camino más gradual. Esa era la pintura de aquel momento.

- ¿Y la pintura de 2019?

- 2019. Tenemos diagnóstico, tenemos estadísticas, sabemos que tenemos un nivel de pobreza alarmante, que no es nuevo, también lo había antes pero no sabíamos que lo teníamos, y sabemos que la economía no está creciendo. La situación fiscal es mejor pero no es la óptima. Hoy tenemos un déficit fiscal de 3 o 4 puntos del producto. El gobierno quiere llegar al equilibrio primario pero la desconfianza, o la situación de Argentina en el mundo, es tal que tenemos que pagar caro el endeudamiento y tenemos un desequilibrio financiero por intereses de más de tres puntos del producto.

- Mirando ahora hacia 2020 ¿también algo tiene que cambiar como en aquel momento o las cosas tienen que continuar como están?

- No, el 2020 seguro va a cambiar. La diferencia entre las elecciones de hace tres años y las del 2020 es que en las elecciones de hace tres años, en términos económicos, los partidos mayoritarios planteaban el mismo tipo de reformas.

¿Entonces no hay una “grieta" económica?

- En aquel momento no hay grieta entre la propuesta de Scioli y la propuesta de Macri. Hay una grieta enorme entre las dos propuestas y la realidad. Te diría que entre los economistas, la grieta está en el manejo de las estadísticas. Uno puede aceptar distintas formas de pensar las soluciones a los problemas, lo que uno no puede aceptar de ninguna manera es la mentir, la mentira en los diagnósticos. Para poder resolver el problema de la pobreza tenés que reconocer que hay pobres. Si vos decís que no tenés pobres, no tenés por qué resolver el problema. Lo mismo que con el crecimiento o con la inflación. Esa es la principal grieta. No se puede discutir con quién destruye las estadísticas. Ahí hay una grieta enorme que sigue persistiendo.

- ¿Por dónde hay que empezar para reveritr el deterioro de la macroeconomía? ¿Por lo fiscal, por lo previsional, por lo laboral?

- Estás frente a una crisis fiscal. ¿Quién se anima a decir hoy que hay que subir un impuesto para resolver el problema fiscal? ¿O que hay que bajar el impuesto para mejorar la economía pero empeorar lo fiscal? En lo previsional: ¿Quién se anima a decir hoy que hay que cambiar la ley de movilidad, que hay que cambiar el acceso? No sé. El área donde este gobierno originalmente tuvo mayor, no digo impulso, pero mayor sensatez en las propuestas, fue en lo previsional. Inició con la ley de reparación histórica que si bien no fue oportuna porque aumentaba el gasto en un momento en que no se podía aumentar, la ley de reparación histórica introdujo la PUAM, una prestación universal, que es un avance fantástico porque pone fin de las viejas leyes de moratoria. Proponía también llamar a una comisión para el debate con todos los partidos y sectores. Pasaron tres años y la comisión nunca se llamó porque no hubo oportunidad. Si le preguntas a alguien del Gobierno por qué no la llaman ahora, te van a decir ¿cómo querés que vaya una comisión para debatir lo provisional en medio de una campaña? En realidad debiera ser el momento, ¿no? Que en la campaña se discuta qué es lo que tiene que hacer.

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