Momento del negocio inmobiliario: la tormenta perfecta

Una columna para analizar la situación del sector, desde la mirada de una protagonista que está activa y dentro del rubro, Fanny Cruz.

Fanny Cruz

El negocio inmobiliario.

Así podría titularse el capítulo actual de la debacle del mercado inmobiliario: "La tormenta perfecta".

El ánimo de los empresarios del sector está teñido de angustia. Entienden que la situación económica no acompaña y que ante la incertidumbre, cualquier previsión que se realice podría quedar en la nada en cuestión de meses o días. Si la economía logra revertirse en el tan “lejano como inalcanzable segundo semestre y se inicia un proceso de moderado crecimiento, como espera el gobierno, podemos esperar que nuestro rubro insinúe una recuperación aunque en el más optimista de los escenarios no pasaría de ser una modestísima recuperación.

Fanny Cruz.

¿Cuáles son los detonantes de este pico brutalmente recesivo?

Podríamos señalar al menos cinco detonantes que confluyen para esta tormenta perfecta.

  1. La inflación: el 2018 cerró con una inflación del 45% y era de esperar que 2019 trajera una baja sensible de la misma, el gobierno hablaba del 30%, si bien alta aún para esperar efecto rebote, pero de hecho no será así ni en el más optimista de los escenarios, estamos transitando el primer semestre de 2019 y es más cercana a la inflación del 2018.
  2. Tasas altísimas: las tasas actuales tornan inviable invertir en destinos productivos, cuando las tasas de interés que dan los bancos superan el 50%, no hay inversión inmobiliaria alguna que pueda competir, de hecho la rentabilidad por renta en locaciones está en uno de sus niveles históricos más bajos.
  3. Créditos hipotecarios UVA: fueron presentados como la herramienta para dinamizar la venta, el efecto positivo duró muy poco. En un comienzo, este sistema fue muy prometedor, pero la devaluación del peso frustró lo que prometía ser una herramienta muy útil. Hasta abril del 2018, casi el 40% de las compras eran apalancadas con financiamiento bancario, hasta que la pérdida de valor del peso, moneda en la que se otorgan los préstamos, hizo estragos en las viabilidad de acceder a los mismos.
  4. Dólar: es otra de las variables claves, sobre las que los desarrolladores deben apoyar sus cálculos y valores de comercialización. Ante la posibilidad de quedar desfasados respecto de sus análisis y previsiones, prefieren paralizar obras y llevar la estructura productiva a otros mercados, por ejemplo Chile, es el claro ejemplo de algunos grandes desarrolladores locales, que con éxito avanzan con emprendimientos en el país vecino. Un dólar cercano a los $50, no hace más que torcer la balanza en contra de todos aquellos que pretenden acceder al financiamiento, ya que reciben pesos para pagar inmuebles que cotizan en dólares.
  5. Elecciones: como si todo esto antes dicho no fuera suficiente, es un año electoral y como todo año electoral, contrae las operaciones por la incertidumbre del panorama político. Más aún en la actual coyuntura donde se juegan a cara o cruz dos visiones del mundo y dos modelos de país.

En definitiva este compilado de factores, nos llevan a un mercado inmobiliario casi reducido a su mínima expresión, raquítico, con poco giro de operaciones y con el sueño lejano de acceder a la vivienda propia por parte de la siempre castigada clase media, debido a la enorme brecha que existe hoy entre los precios de los inmuebles en dólares y los empobrecidos salarios en pesos.

Fanny Cruz

C.P.I. matrícula 045

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