Aunque cayó la venta de pasajes, los micros aún superan a las low cost

Referentes del transporte de larga distancia aseguran que triplican la cantidad de pasajeros transportados anualmente, en comparación al avión. Sin embargo, les preocupa la situación actual y lo que va a ocurrir durante las temporada baja de turismo. Pelean para tener las mismas condiciones que las líneas aéreas de bajo costo.

mariana cavagnaro

Las empresas de larga distancia han tenido que mejorar la oferta de servicios para evitar que se opte por el avión. 

 

Tanto micros como aviones buscan tener una tarifa tentadora para los pasajeros. Quieren brindar un servicio de calidad con bajos costos, sin embargo el camino no ha sido el mismo para ambos.

El trasporte terrestre logró recién en septiembre del 2018 que el gobierno nacional autorizara tarifas de bajo costo (low cost), mientras que para el transporte aéreo esta modalidad ya estaba permitida y ampliamente difundida.

El año pasado, las líneas aéreas salían a conquistar el mercado con atractivas ofertas,  cuando el transporte terrestre parecía verse cada vez más desfavorecido. Sin embargo, los motivos van más allá de esta pulseada.

“Desde 2010 venimos en un espiral descendentes en términos de pasajeros, por diversos motivos: la quita del subsidio que teníamos del gobierno nacional, la inflación y la consecuente suba tarifaria. Teníamos normas regulatorias muy restrictivas (el avión tiene normas que le permite adaptarse al mercado) que nos obligaban a establecer una cantidad de frecuencias específicas. Con la suba de tarifa perdimos pasajeros y llegamos a competir con los precios de las líneas aéreas”, sintetiza el vocero de la Cámara empresaria de larga distancia, Gustavo Gaona.

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Durante 2016 el transporte terrestre llegó a tener una ocupación promedio del 47% en sus colectivos, lo que implicaba viajar con un micro mitad vacío.

A nivel nacional fuimos perdiendo pasajeros. De 50 millones de pasajeros en 2011 pasamos a 37 millones en 2016. Allí comenzamos a plantearle al Gobierno la necesidad de cambiar el sistema de regulación”, grafica Gaona.

Al entrar en juego las líneas aéreas de bajo costo, el panorama se agravó. Por lo que el sector de transporte público comenzó a reclamar igualdad de condiciones. Finalmente, en 2018 se autorizó a las empresas de colectivo de larga distancia a operar con una tarifa de bajo costo. Se les permitió vender hasta 10 días antes un pasaje con hasta el 95% de descuento. Así comenzó una nueva etapa “low cost” para los micros.

“Las tarifas a partir de septiembre del año pasado y durante el verano se mantuvieron a bajos costos. En el verano habían descuentos de hasta 60%, inclusive en temporada alta. Posiblemente esas tarifas se mantengan durante todo el año, aún si se compra el pasaje unos días antes. En el avión, en cambio, no se consiguen viajes económicos sin buena anticipación, los aeropuertos quedan lejos, las frecuencias son limitadas. Ellos no tienen costos de base, pero tampoco techo”, ejemplifica Gaona.

¿Auto, micro, avión o tren?

Para el referente del sector, “con el fuerte aumento de los combustibles y los peajes, en la comparación entre el auto y el micro, hemos recuperado pasajeros de auto. Muchas veces te conviene el micro. En Argentina, la mitad de viajes de larga distancia se hacen en auto y del segmento que queda peleamos entre el avión, el micro o el tren dependiendo del lugar”. 

  • Mientras que 37 millones de pasajeros viajaron en micro durante el año pasado,  en vuelos de cabotaje se transportaron 14 millones de personas, dato por el cual se considera que el ómnibus sigue ganando la pulseada con el avión.

Panorama pesimista

Desde la Cámara empresaria de larga distancia aseguran que se vive un momento complicado donde preocupa lo que ocurrirá los próximos meses. “Tenemos una gran estructura con costos fijos altos y no sabemos si algunas empresas van a resistir”, admite Gaona.

Fuentes del sector calculan que se registró una caída del 3% interanual en pasajes en micros. La ruta Mendoza- Córdoba mostró una disminución de casi el 15% en la cantidad de pasajeros y bajó el 9% el recorrido, vía terrestre, entre Mendoza y Buenos Aires, mientras que otros recorridos crecieron.

Este panorama preocupa a todo el sector y los alerta ante la situación económica que debe afrontar la mayoría de las empresas de colectivos. 

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