Volvió el superministro, fumando en una fábrica de garrafas y el efecto Bndes

Lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará. La columna de cada domingo de Carlos Burgueño, para MDZ.
Avatar del

Carlos Burgueño

1/2
 Volvió el superministro, fumando en una fábrica de garrafas y el efecto Bndes

 Volvió el superministro, fumando en una fábrica de garrafas y el efecto Bndes

 Volvió el superministro, fumando en una fábrica de garrafas y el efecto Bndes

 Volvió el superministro, fumando en una fábrica de garrafas y el efecto Bndes

Lo que pasó. Volvió el superministro.

La economía argentina tiene un hombre fuerte. Muy fuerte. Y, en líneas generales, independiente del gobierno nacional. Y lo demostró esta semana. Federico Sturzenegger no tuvo problemas en volver a demostrar su visión sobre cuál es la misión del Banco Central que dirige, y de expresar en decisiones claras cuál es su opinión sobre la marcha del principal problema de la economía de hoy: la inflación. El martes, subió la tasa de las Lebac para la licitación de letras 1.25 puntos porcentuales; llevándola a un muy elevado 25,5% a 35 días. Para tener una idea del nivel, a comienzos del año el indicador se ubicaba en 22,75%, y se especulaba, tanto dentro como fuera del gobierno, que para esta altura del 2017 las Lebacs se colocarían a un 20% anual. O menos. Lo hizo sabiendo que antes de comenzar el viaje de Mauricio Macri por oriente (a fines de la semana anterior), el propio vicejefe de Gabinete Mario Quintana le había reclamado al presidente por la actitud del BCRA de subir las tasa y de lo mal que esta política le hacía a las intenciones electorales de mejorar la marcha de la economía. Aún no se sabe si Macri habló o no con Sturzenegger y si le deslizó (u ordenó) no subir las tasas de las Lebacs. Las partes desmientes cualquier presión, lo que significaría que entre Quintana y Sturzenegger, el jefe de Estado eligió a este último. O que al menos escogió preservar la institucionalidad y autonomía del Banco Central. Lo cierto es que la decisión del martes pasado fue un baldazo de agua fría para el Palacio de Hacienda y una demostración de fuerza de la entidad financiera. Esta dejó en claro que, según su visión, la inflación está lejos de ser controlada, que la meta de 17% que se estipuló en el Presupuesto se mantiene y que deberá hacer mucho Nicolás Dujovne y el resto del Ejecutivo para que mejoren las perspectivas desde el BCRA. Para el próximo capítulo de la contienda habrá que esperar a la segunda semana de junio. Mucho tiempo. Más teniendo en cuenta que para ese tiempo Cambiemos estará concentrado a pleno en la preparación de las listas para competir por las trascendentales elecciones legislativas de medio termino.

Lo que pasa. Fumando un habano en una fábrica de garrafas.

Nadie estaba preparado en el gobierno, o la oposición, para el tsunami político que sacudió a Brasil esta semana y que dejó a Michelle Temer al borde de la renuncia. O como dijo un ministro en Buenos Aires mientras su jefe Mauricio Macri estaba en China: Temer se prendió un Cohiba en una fábrica de garrafas clandestina del conurbano. Lo cierto es que el gobierno argentino está asustado, y con razón. El gabinete económico confiaba en que Brasil consolidara los datos que mostraban en el primer trimestre del 2017 una leve pero firme recuperación económica, que ayudaría a mostrar mejores números locales en la industria nacional. Todo entra ahora en revisión, para abajo. Los primeros que ajustarán sus previsiones serán las terminales automotrices, que verán mermadas sus órdenes de compras desde el país vecino, hacia donde se dirigen el 90% de las exportaciones argentinas del sector y el 70% de la producción global en el país. Pero además habrá un problema serio en el país vecino de sobreabundancia de producción, que al no poder ser colocada en el mercado brasileño, la primera opción alternativa será redirigir los contenedores hacia Argentina. En esa situación estarán los textiles, calzados, alimentos, bebidas y productos de limpieza y consumo masivo. Es decir, la mayoría de los rubros en donde las importaciones ya están haciendo estragos y donde lo que se reclamaba hasta la crisis de Temer era más protección. También entra en congelamiento la posibilidad de avanzar en una negociación entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), un proyecto en el que tanto Macri como Temer ya habían avanzado juntos y por separado. Hay una noticia que puede ser favorable: la revaluación del dólar en el mercado local no es un efecto tan indeseado para el Banco Central. Que el dólar se haya recotizado en una semana 48 centavos y haya pasado a 16,22 pesos (dejando atrás la barrera de 15,8) no es una muy mala noticia para la política cambiaria. En todo caso, la devaluación el gobierno se la podrá anotar a Temer.

>

Lo que pasará. El muy temido efecto Bndes.

No es una novedad, pero siempre es bueno recordar, que Argentina carecía de financiamiento externo desde 2002 hasta 2016. Y que este factor se replicaba tanto en el sector público (Nacional y provincial) como privado. Y que ante la emergencia, dos fuentes aparecieron en los primeros años del kirchnerismo en el poder: Venezuela y sus bonos petroleros y Brasil. En el primer caso, Hugo Chávez prestó dinero vía compra de títulos públicos a una tasa de casi 12% anual en dólares en una operación que no se sabe si fue un apoyo o un aprovechamiento bolivariano. En el segundo caso, lo que hubo fue un desembarco de empresas brasileñas grandes y poderosas que adquirieron compañías locales como inversiones en obra pública a menor costo que cualquier compañía local o extra Mercosur. Esta inversiones tenían el apalancamiento del Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (el famoso Bndes), que le prestaba fondos a las compañías brasileñas a bajo interés para que avanzaran en proyectos locales con la ventaja competitiva que otorgaba una tasa subsidiada y los dólares que llegaban al país vecino a caudales por el alto precio de las materias primas que reinaron en el primer lustro de la década pasada. Ahora un temor recorre el país vecino y se replicaría en el mercado local: que muchos de esos créditos del Bndes hayan sido otorgados también vía propinas (coimas en portugués). Y que, en consecuencia, operaciones de compras de activos locales y, fundamentalmente, victorias en licitaciones de obras públicas (muchas veces con socios locales de fuste), entren en la gran rueda investigadora de la implacable justicia brasileña que avanza como una masa sobre el Lava Jato.