Qué es y cómo se expande la Industria 4.0

Un informe preparado para el BID por el INTAL, da cuenta de las perspectivas de fabricación de elementos y del empleo en perspectiva. Ana Inés Basco y Paula Garnero introducen a un trabajo más extenso y minucioso que hay que leer para que nada nos tome por sorpresa. Aquí, la introducción y el acceso al trabajo completo en español.

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Qué es y cómo se expande la Industria 4.0

Qué es y cómo se expande la Industria 4.0

A lo largo de la historia de la humanidad, los avances tecnológicos han motorizado varios procesos de transformación radical en las condiciones materiales y sociales de producción. Actualmente, estamos siendo testigos de una nueva fase de trasformación de la economía global; la Cuarta Revolución Industrial, caracterizada por la digitalización del sector manufacturero e impulsada por el sorprendente aumento de los volúmenes de datos, la potencia en los sistemas computacionales y la conectividad.

En la publicación reciente “Industria 4.0. Fabricando el Futuro” realizada en forma conjunta entre el INTAL del Sector de Integración y Comercio (INT) del BID y la Unión Industrial Argentina (UIA), se dio el puntapié inicial para comprender el alcance de esta Cuarta Revolución Industrial y su impacto en economías emergentes, con especial hincapié en la industria manufacturera local.

El análisis de datos y la toma de decisiones en tiempo real impactan positivamente en la eficiencia individual de las empresas y en la cadena de valor que éstas integran. Algunas tendencias de la época, como la difusión de internet de las cosas, los sistemas de integración y las plataformas digitales permiten a las empresas ampliar mercados, obtener información sobre sus clientes y productos, como así también, colaborar con otros actores del ecosistema productivo.

En esta transformación, la reinvención de la geografía productiva global tiene efectos aún inciertos sobre el comercio internacional. Las tecnologías pueden impulsar a las empresas globales hacia la relocalización (reshoring) de la producción en su país o región de origen y/o a la descentralización de la producción (manufactura distribuida), acercando la fabricación a los centros de consumo. Surgen nuevas oportunidades para las PyMEs que, con pequeñas infraestructuras dispersas en el espacio urbano, pueden producir de forma inteligente y formar parte de redes de manufactura desconcentradas. La automatización y la robotización erosionan las clásicas ventajas competitivas de los países basadas en la oferta de mano de obra barata, al tiempo que la difusión de las tecnologías de la información y la comunicación, y tecnologías como la computación en la nube, la internet de las cosas, y big data, reducen aún más los costos de coordinación a nivel global. Por lo tanto, otros factores vinculados con la competitividad, tales como el sistema de infraestructura, logística y conectividad digital, el costo energético y los talentos de las personas acordes a las exigencias de la Industria 4.0, vuelven a ocupar un lugar importante sobre las decisiones de localización de las empresas globales. Además, la democratización en el acceso a tecnologías puntuales como impresoras 3D, impresoras de circuitos, y sistemas de Control Numérico Computarizados (CNC) reducen la importancia que tenían en algunos casos las economías de escala, permitiendo sustituir relaciones en la cadena de suministro y abriendo nuevas oportunidades para las PyMEs. Estas tendencias, aún incipientes, podrían en un futuro cercano, alterar la geografía de las Cadenas Globales de Valor, el volumen y el sentido de los flujos del comercio internacional.

Los mercados se expanden mediante plataformas de e-commerce: se acorta la distancia entre el fabricante y el consumidor y se genera un canal de diálogo entre el fabricante y el consumidor que previamente no existía; se reducen intermediarios y se minimiza la posibilidad de crear valor mediante acumulación de inventarios/stocks. El cliente se ubica en el centro de la escena y se personalizan los productos. Para la industria manufacturera, el desafío dejó de ser “producir mucho con pocos recursos” o “vender mucho para conseguir una mayor participación en el mercado”. El ciclo ya no es exclusivamente diseñar-producir-vender, sino que producto del contacto con los futuros usuarios se vende antes de producir. Ahora el desafío es “capturar el valor generado a partir del uso de su producto”; pasar del producto tradicional al “producto-plataforma”.La tendencia es fabricar productos inteligentes que incorporen servicios. Se prioriza el “acceso” al producto por encima de la propiedad. Mediante plataformas de innovación abiertas, se establecen mecanismos de cooperación entre empresas que permitan acelerar los resultados de las actividades de I+D+i.

Asimismo, la automatización de la producción es una tendencia creciente a nivel mundial; en el período 2010-2016 la producción de robots industriales creció a una tasa promedio anual del 12%, mientras que la dotación de robots industriales cada 10.000 habitantes, pasó de 66 unidades a 74 unidades en el mismo período. El capital robótico se concentra en pocos países (ver Gráfico 1) y en empresas de tamaño grande, siendo la industria automotriz la principal adoptante de esta tecnología a nivel mundial. El uso del 75% de los robots industriales se localiza en cinco países: China, Estados Unidos, Corea, Japón y Alemania, los que, al mismo tiempo, resultan los principales productores de la tecnología.

Gráfico 1. Stock mundial de robots industriales

industria 4.0

La descomposición del trabajo en tareas y la economía colaborativa llevan a la reducción del trabajo asalariado y a nuevas formas de organización laboral. En la medida en que la industria se esfuerza por digitalizar sus operaciones, las empresas entran en contacto con actores del mundo de las TICs. La automatización aplicada a la administración y a la gestión de recursos humanos permite reducir los tiempos y costos asociados a la contratación de las personas, facilitando la tercerización de las tareas. Los nuevos modelos de negocios, la posibilidad de economía colaborativa y el trabajo autónomo en modalidad de prestación de servicios son algunos de los drivers que están modificando la forma en que se organiza el trabajo y sus relaciones. Desarrolladores de software, informáticos y profesionales de todas las disciplinas trabajando en forma remota y bajo modalidades de contratación del estilo freelance y gig economy[1], son algunos ejemplos de estos cambios.

La transformación digital desafía a todos los actores sociales en distintos planos. Entre los desafíos tecnológicos se destacan: estandarizar las interfaces; perfeccionar los sistemas autónomos para la toma de decisiones; desarrollar infraestructura para el uso de grandes volúmenes de datos y mejorar la ciberseguridad. Entre los desafíos socioeconómicos cabe mencionar: evitar la concentración de las nuevas tecnologías en pocas empresas; garantizar la alfabetización digital en forma universal; desarrollar habilidades en los trabajadores acordes a las nuevas exigencias; monitorear los impactos sobre el mercado laboral, con especial atención sobre la desigualdad de ingresos entre hombres y mujeres, y reducir de brecha digital de género. Entre los desafíos regulatorios, se requiere generar una nueva gobernanza en materia de seguridad y propiedad de los datos; nuevos mercados y actividades laborales; propiedad intelectual; seguridad nacional; monedas digitales, y bioética.

En este marco, los Estados de las economías más industrializadas del mundo empiezan a redefinir sus políticas industriales considerando el contexto de la Revolución 4.0. Los Estados no sólo deben facilitar el acceso de las nuevas tecnologías, pueden tener un rol activo en el diseño de mapas de rutas y de instrumentos de políticas que propicien el cambio cultural necesario para que la transformación se produzca. Pero el cambio no es ni sólo privado, ni sólo público. Esta Cuarta Revolución Industrial, nos interpela a todos los actores sociales a construir una institucionalidad 4.0, una gobernanza 4.0, un Estado 4.0, una fuerza laboral 4.0, y un empresariado 4.0. Sólo así podremos lograr una transformación digital inclusiva.

[1] Podría traducirse como “pequeños encargos”. Se trata de una modalidad de contratación relacionada con la economía colaborativa. Por ejemplo, la plataforma TaskRabbit conecta oferta y demanda para realizar servicios de mantenimiento, de arreglos y acondicionamiento en las casas (pintores, plomeros, gasistas, electricistas, jardineros, mudanzas, limpieza, etc.). El usuario explicita qué necesita y cuánto está dispuesto a pagar por ello, y la plataforma encuentra a las que se ajusten a sus necesidades y su presupuesto.

La caracterización de la Industria 4.0 que se presenta en esta publicación fue posible a partir de la investigación y análisis de diferentes fuentes de información, y del diálogo con expertos que están trabajando sobre la Cuarta Revolución Industrial. A continuación, se describen los principales hallazgos de este documento:

1 | La Fábrica Algoritmo. La revolución 4.0 genera una amalgama ciberfísica que todo lo conecta en tiempo real: máquina - máquina, máquina – producto, producto - personas. Esta nueva era se caracteriza por la convivencia de una gran variedad de tecnologías, que borran los límites entre lo físico, lo digital y lo biológico, generando una fusión entre estos tres planos y un cambio de paradigma. Supone la transición hacia nuevos sistemas ciberfísicos que operan en forma de redes más complejas y que se construyen sobre la infraestructura de la revolución digital anterior (Klaus Schwab, 2016). Entre los pilares tecnológicos de la Industria 4.0 se destacan: sistemas ciberfísicos de integración; máquinas y sistemas autónomos (robots); internet de las cosas (IoT); manufactura aditiva (impresión 3D); big data y análisis de macro datos; computación en la nube; simulación de entornos virtuales; inteligencia artificial; ciberseguridad; y realidad aumentada. La transformación más profunda se produce por la digitalización y la posibilidad de conectar en tiempo real a todos los actores sociales mediante Internet. La conectividad alcanza a consumidores, empresas, gobierno, organizaciones de la sociedad civil, y es posible mediante dispositivos (smartphones, computadoras, sensores, wearables, etc.), sistemas informáticos y plataformas digitales (e-commerce, e-government, redes sociales). Pero la novedad de esta época es que la conectividad alcanza también a los objetos permitiendo la conexión en varios sentidos: máquina-máquina (M2M), máquina-producto, máquina-humano, producto-humano.

2 | La Fábrica Inteligente Predictiva. Las empresas se integran en redes y colaboran con otros actores del ecosistema, estableciendo modelos predictivos merced a altos niveles de automatización, digitalización y conectividad. Las empresas generan una enorme cantidad de datos que, gracias a nuevos sistemas computacionales y algoritmos avanzados, pueden ser procesados y analizados minimizando el esfuerzo humano. Esto permite descentralizar la toma de decisiones, y pasar de modelos preventivos a modelos predictivos que pueden aplicarse en todas las áreas de la organización: en la cadena de suministros (ajustando los tiempos en la provisión de insumos y minimizando la necesidad de inventarios); en los sistemas de detección de fallas de los equipos (eliminando las paradas preventivas y anticipando desperfectos); y en el sistema de logística (anticipando el requerimiento de insumos y productos terminados, eficientizando su distribución y entrega). Además, con la ayuda de sistemas de integración y plataformas digitales, las empresas se integran vertical y horizontalmente generando mejoras de la productividad individual y de la cadena de valor en la que participan. Conforman redes dinámicas y colaboran con otras empresas y actores del ecosistema para potenciar los procesos de innovación.

3 | La reinvención de la geografía productiva global tiene efectos aún inciertos sobre el comercio internacional. Las tecnologías pueden impulsar a las empresas globales hacia la relocalización (reshoring) y la descentralización de la producción (manufactura distribuida), acercando la fabricación a los centros de consumo. Surgen nuevas oportunidades para las PyMEs que, con pequeñas infraestructuras dispersas en el espacio urbano, pueden producir de forma inteligente y formar parte de redes de manufactura desconcentradas. La automatización y la robotización erosionan las clásicas ventajas competitivas de los países basadas en la oferta de mano de obra barata, al tiempo que la difusión de las TICs y tecnologías como la computación en la nube, la IoT, y big data, reducen aún más los costos de coordinación a nivel global. Por lo tanto, otros factores vinculados con la competitividad, tales como el sistema de infraestructura, logística y conectividad digital, el costo energético y los talentos de las personas acordes a las exigencias de la Industria 4.0, vuelven a ocupar un lugar importante sobre las decisiones de localización de las empresas globales. En este contexto, algunas las empresas avanzan hacia la relocalización (reshoring) de la producción en su país o región de origen, mientras que otras establecen modelos descentralizados de la producción (manufactura distribuida) logrando fabricar el producto más cerca del cliente final. Además, la democratización en el acceso a tecnologías puntuales como impresoras 3D, impresoras de circuitos, y sistemas de Control Numérico Computarizados (CNC) reducen la importancia que tenían en algunos casos las economías de escala, permitiendo sustituir relaciones en la cadena de suministro y abriendo nuevas oportunidades para las PyMEs. Estas tendencias, aún incipientes, podrían en un futuro cercano, alterar la geografía de las CGV, el volumen y el sentido de los flujos del comercio internacional.

4 | Modelos 360 de negocios des-intermediados: productos personalizados, productos-plataforma, productos inteligentes con incorporación de servicios, producción a demanda, respuesta inmediata, producción cercana a los centros de consumo, tiendas online, plataformas de innovación abierta. Los mercados se expanden mediante plataformas de e-commerce: se acorta la distancia entre el fabricante y el consumidor y se genera un canal de diálogo entre el fabricante y el consumidor que previamente no existía; se reducen intermediarios y se minimiza la posibilidad de crear valor mediante acumulación de inventarios/stocks. El cliente se ubica en el centro de la escena y se personalizan los productos. Para la industria manufacturera, el desafío dejó de ser “producir mucho con pocos recursos” o “vender mucho para conseguir una mayor participación en el mercado”. El ciclo ya no es exclusivamente diseñar-producir-vender, sino que producto del contacto con los futuros usuarios se vende antes de producir. Ahora el desafío es “capturar el valor generado a partir del uso de su producto”; pasar del producto tradicional al “producto-plataforma”. La tendencia es fabricar productos inteligentes que incorporen servicios. Se prioriza el “acceso” al producto por encima de la propiedad. Mediante plataformas de innovación abiertas, se establecen mecanismos de cooperación entre empresas que permitan acelerar los resultados de las actividades de I+D+i.

5 | Management de la improvisación y de la innovación. En la transición “a ciegas” hacia la fábrica inteligente, las empresas gestionan sus actividades con altos niveles de incertidumbre; faltan capacidades para analizar los datos y para tomar decisiones en un contexto competitivo y cambiante. La matriz tecnológica cambia constantemente y de forma acelerada. El ciclo de vida de los productos se acorta considerablemente; algunos bienes caen en la obsolescencia mientras se configuran nuevos mercados de bienes y servicios “donde antes no había nada”. La digitalización de la economía cambia las reglas de juego: las empresas tienen cada vez más información sobre sus clientes, pero al mismo tiempo, permite el ingreso repentino de nuevos competidores al mercado. Por lo tanto, se ven desafiadas a enfrentar una competencia creciente y escalable, y a tomar decisiones sobre una enorme cantidad de datos que muchas veces no tienen capacidad de interpretar. Sobre 2.000 directivos de nueve sectores industriales en 26 países, sólo el 20% de las empresas industriales reconoce tener capacidades avanzadas para el análisis de datos. El 51% considera necesario estimular el desarrollo de estas habilidades entre sus recursos humanos para eficientizar el proceso de toma de decisiones y reducir la incertidumbre.1

6 | Desigualdad robótica tridimensional: crea, destruye y desplaza empleos. Crece la adopción de robots industriales, pero de forma concentrada en pocos países y en empresas de gran tamaño. La automatización de la producción es una tendencia creciente a nivel mundial; en el período 2010-2016 la producción de robots industriales creció a una tasa promedio anual del 12%, mientras que la dotación de robots industriales cada 10.000 habitantes, pasó de 66 unidades a 74 unidades en el mismo período. El capital robótico se concentra en pocos países y en empresas de tamaño grande, siendo la industria automotriz la principal adoptante de esta tecnología a nivel mundial. El uso del 75% de los robots industriales se localiza en cinco países: China, Estados Unidos, Corea, Japón y Alemania, los que, al mismo tiempo, resultan los principales productores de la tecnología. La reciente expansión de las capacidades cognitivas a las máquinas implica que tareas de complejidad media también pueden ser automatizadas, generando pérdidas de empleo y desplazamiento de trabajadores a nuevas ocupaciones. Las economías más automatizadas, muestran tasas positivas de creación de empleo, lo que podría explicarse por el aumento de productividad propiciado por la incorporación de las nuevas tecnologías. 

7 | Habilidades híbridas soft-hard. La digitalización y la intensidad tecnológica de los distintos sectores de la industria impactan sobre las habilidades demandadas a los trabajadores y sobre las remuneraciones que perciben. Un estudio realizado por el Task Force sobre Economía Digital del G202, aborda la demanda de nueve habilidades cognitivas, no cognitivas y sociales: alfabetización; aritmética; habilidades relacionadas con TICs; habilidades STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática); marketing y contabilidad; gestión y comunicación; resolución de problemas; auto organización; predisposición para aprender. Muestra que los trabajadores en sectores industriales intensivos en tecnologías di1 Encuesta realizada por la consultora PwC, en 2016. Fuente: Global Industry 4.0 Survey: Industry 4.0: Building the digital enterprise Industrial manufacturing key findings. 2 Towards the implementation of the G20 roadmap for digitalization: skills, business dynamics and competition. (2018). Paris: OECD. INDUSTRIA 4.0 19 PRINCIPALES HALLAZGOS gitales exhiben, en promedio, una mayor dotación de todas estas habilidades en comparación con los trabajadores de sectores menos intensivos, y logran un mayor retorno por su trabajo. En particular, las habilidades de las TICs, la aritmética y las habilidades cuantitativas STEM, así como la auto organización y las habilidades de gestión y comunicación parecen ser especialmente reconocidas y remuneradas en los sectores más digitalizados. Asimismo, otros estudios3 muestran una creciente demanda orientada hacia la ingeniería, el desarrollo de código, la informática, la electrónica y el análisis de datos, así como también hacia habilidades no basadas en las ciencias duras, como el pensamiento crítico y la creatividad. 

8 | Plataformas colaborativas como espacio de los empleos del futuro. Nacen emprendedores y startups que se nutren del ecosistema de innovación para acelerar sus proyectos, ganar escala y posicionarse en el mercado. La descomposición del trabajo en tareas y la economía colaborativa llevan a la reducción del trabajo asalariado y a nuevas formas de organización laboral. En la medida en que la industria se esfuerza por digitalizar sus operaciones, las empresas entran en contacto con actores del mundo de las TICs. En la interacción con la industria, estos actores acceden a información muy valiosa relacionada con la empresa, la producción, y el negocio, sobre la que incorporan otros conocimientos y talentos que les permiten desarrollar soluciones puntuales para atender el mercado. La automatización aplicada a la administración y a la gestión de recursos humanos permite reducir los tiempos y costos asociados a la contratación de las personas, facilitando la tercerización de las tareas. Los nuevos modelos de negocios, la posibilidad de economía colaborativa y el trabajo autónomo en modalidad de prestación de servicios son algunos de los drivers que están modificando la forma en que se organiza el trabajo y sus relaciones. Desarrolladores de software, informáticos y profesionales de todas las disciplinas trabajando en forma remota y bajo modalidades de contratación del estilo freelance y gig economy4, son algunos ejemplos de estos cambios.

9 | Retos multidimensionales y reinvención de modelos. La transformación digital desafía a todos los actores sociales en distintos planos. Entre los desafíos tecnológicos se destacan: estandarizar las interfaces; perfeccionar los sistemas autónomos para la toma de decisiones; desarrollar infraestructura para el uso de grandes volúmenes de datos y mejorar la ciberseguridad. Entre los desafíos socioeconómicos cabe mencionar: evitar la concentración de las nuevas tecnologías en pocas empresas; garantizar la alfabetización digital en forma universal; desarrollar habilidades en los trabajadores acordes a las nuevas exigencias; monitorear los impactos sobre el mercado laboral, con especial atención sobre la desigualdad de ingresos entre hombres y mujeres, y reducir de brecha digital de género. Entre los desafíos regulatorios, se requiere generar una nueva gobernanza en materia de seguridad y propiedad de los datos; nuevos mercados y actividades laborales; propiedad intelectual; seguridad nacional; monedas digitales, y bioética.

10 | De las ventajas comparativas y competitivas a las ventajas innovativas. La Revolución 4.0 desafía particularmente a los países emergentes; desplaza la competitividad basada en costos salariales y ventajas naturales, revaloriza el ecosistema productivo y el capital humano. El uso generalizado de nuevas tecnologías desafía los patrones establecidos de ventaja comparativa, reduciendo la importancia relativa de la competitividad salarial. La necesidad de ecosistemas más exigentes en términos de infraestructura, logística, recursos humanos, requisitos regulatorios, base de proveedores, etcétera, aumenta los desafíos para la mayoría de los países en desarrollo. El comercio se está desplazando cada vez más a bienes y servicios digitales; los flujos de comercio intensivos en conocimiento ya están creciendo aproximadamente un 30% más rápido que los flujos comerciales intensivos en capital y mano de obra (OECD, 2016)5. Los mercados laborales se ven afectados mientras que los proveedores de capital intelectual y robótico, concentrados en los países desarrollados, se benefician particularmente. Entre los principales desafíos para los países emergentes, se destacan: reducir la brecha digital respecto a países desarrollados; promover la penetración y adopción de tecnologías 4.0 en sus ecosistemas productivos; establecer nuevas estrategias de integración comercial en las cadenas globales; mejorar la articulación entre la comunidad científica y el sector productivo; fortalecer los ecosistemas locales de innovación y promover el surgimiento de nuevos actores y nuevos mercados.

11 | De made in Argentina a created in Argentina. La adopción de las nuevas tecnologías está en la agenda de las empresas, pero aún permanece baja y con heterogeneidades según el tamaño de la empresa. El 34% de las empresas argentinas tiene planeado incorporar todas las tecnologías de la industria 4.0 en los próximos 5 años, mientras que en Alemania y Francia ese porcentaje supera al 70%. Sin embargo, el 76% de los entrevistados reconoce que la evolución de su empresa hacia la industria 4.0 forma parte de los temas de discusión de la alta gerencia. Entre las principales limitantes para la implementación de estas tecnologías se reconoce: 1) la falta de personal capacitado (70% de respuestas); 2) la incertidumbre respecto al impacto de estas inversiones en el beneficio de la empresa (65%); 3) la resistencia al cambio y a la innovación (64%).6 Contrario es el caso de las firmas Tenaris y Sinteplast que muestran importantes niveles de adopción de nuevas tecnologías. Tenaris ejemplifica la dinámica del intercambio de información y colaboración en sentido vertical dentro de una cadena de valor (integración proveedor-cliente). Sinteplast promueve la dinámica del intercambio de información y colaboración en sentido horizontal (integración de la empresa con otras empresas líderes de fabricación de pinturas) para el desarrollo de nuevos productos.

12 | Inmersión 4.0 a plurivelocidades. Los sectores más competitivos y exportadores de Argentina muestran una mayor adopción de las tecnologías de la industria 4.0, aumentando la brecha de productividades respecto a los sectores no transables. Los especialistas consultados destacan que la digitalización industrial representa una nueva oportunidad para conseguir una inserción inteligente en los flujos de comercio internacional. La industria podría recuperar su liderazgo y generar más empleo, agregar de valor, participar en cadenas globales de valor e impulsar los procesos de innovación. Es necesario lograr una nueva síntesis entre los tres pilares de la estructura económica (recursos naturales, las capacidades del sector industrial, y del sistema científico tecnológico) y generar un entorno macroeconómico estable. Argentina no debe limitarse a ser usuario de nuevas tecnologías; puede convertirse en un productor de soluciones tecnológicas especializadas. Se destaca el potencial de la biotecnología y de algunas herramientas puntuales de política industrial como el Programa de Desarrollo de Proveedores del Estado y la reciente sanción de la Ley Compre argentino como drivers en la reconversión de la industria. A nivel regional, la experiencia de Brasil ofrece varios casos de empresas y sectores evolucionando hacia la industria 4.0 y muestra la importancia de los líderes corporativos en la visualización de las oportunidades ligadas a la innovación y establecimiento de nuevos modelos de negocios.

13 | Ejemplificación exponencial. Los casos de estudio de las empresas Tenaris y Sinteplast muestran importantes niveles de adopción de las tecnologías de la industria 4.0, modelos de negocios orientados al cliente e innovaciones exitosas conseguidas a partir de estrategias colaborativas. Tenaris, desde hace más de 20 años trabaja colaborativamente con YPF para lograr una provisión de tubos just in time. Sobre la base de esta experiencia, en 2015 desarrolló rig direct un producto plataforma ofrecido a nivel global que permite reducir el capital de trabajo con que opera el sector. Es decir, Tenaris ejemplifica la dinámica del intercambio de información y colaboración en sentido vertical, dentro de una cadena de valor (integración proveedor-cliente). Sinteplast, en su búsqueda por reducir los inventarios y tiempos de entrega de los productos a sus clientes, opera con importantes niveles de automatización y digitalización. Además, participa de distintas organizaciones globales del sector de fabricación de pinturas, lo que le permite agilizar sus procesos de innovación. Es decir, Sinteplast ejemplifica la dinámica del intercambio de información y colaboración en sentido horizontal (integración de la empresa con otras empresas líderes de fabricación de pinturas) para el desarrollo de nuevos productos.

14 | A al cuadrado (A2) Automotriz automatizada: El sector automotriz escenifica, en todas sus dimensiones, la manera en que la industria tradicional evoluciona hacia una industria 4.0. Este sector tiene una tradición de adopción temprana de nuevas tecnologías y concentra el mayor stock del capital robótico a nivel mundial, con una reciente y marcada tendencia hacia los robots colaborativos. La cadena global de valor (CGV) de la industria automotriz muestra históricos niveles de integración vertical y larga trayectoria de colaboración entre los distintos eslabones, aspectos que se han visto profundizados con la digitalización del sector. La Cuarta Revolución Industrial desafía a las automotrices a convertirse en “proveedoras de servicios de movilidad” dejando atrás el modelo de negocio 3.0. Líneas de producción flexibles, “vehículos conectados” y customerizados son tendencias entre las empresas fabricantes las cuales, además, enfrentan el desafío de competir o establecer estrategias de cooperación, con nuevos jugadores como proveedores de telemática, contenido, big bata, servicios de telecomunicaciones y aseguradoras. Hacia el futuro, se espera que las mayores transformaciones del sector se basen en la aplicación de modelos de negocios centrados en el acceso (ya no en la posesión) y en la mayor penetración de tecnologías altamente disruptivas como el aprendizaje automático y el análisis de macrodatos, lo que podría llevar a nuevas experiencias de conducción, y seguramente, a la conducción autónoma. Esta situación modificará las rentas al interior de la industria; la participación de los servicios digitales en las utilidades de la industria automotriz pasará del 4% en 2015 al 36% en 2030.

15 | 4.0 es un asunto de Estado aún embrionario y parcial. A nivel global se observa una tendencia reciente de los gobiernos a desarrollar estrategias que promuevan la evolución hacia la Industria 4.0, aunque la mayoría de éstas se reduce a la difusión y el acceso de las empresas a las TICs. Las administraciones se ven desafiadas a emprender acciones para garantizar el acceso y la difusión universal de las nuevas tecnologías; reducir impactos indeseados en términos de concentración económica o equidad social; definir estándares y marcos normativos que estimulen el surgimiento de nuevos actores y mercados, entre otros. Sin embargo, por tratarse de tecnologías emergentes, no existen recetas probadas que permitan garantizar resultados exitosos, menos aún, considerando la diferencia entre los puntos de partida de los países. Actualmente son muy pocas las experiencias de los países que han redefinido sus políticas industriales en base al nuevo escenario de la Revolución 4.0, en cambio, son muchos los que promueven la difusión y el acceso a las TICs. En este trabajo se analizaron las políticas adoptadas por Alemania y México. Alemania fue el país pionero en visualizar el impacto de la digitalización y en delinear una estrategia de largo plazo que le permitiese fortalecer la competitividad en el nuevo contexto. Esto lo ha convertido en un referente absoluto en el campo temático de la Revolución 4.0. México, fue el primero de los países de latinoamericanos en esbozar una estrategia en este sentido; en 2016 delineó un mapa de ruta para encaminar el proceso de digitalización de su industria. 

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