La "Mala Hora" inoportuna, en la mira y estrategia electoral

Lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará. La columna de cada domingo de Carlos Burgueño, para MDZ.
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Carlos Burgueño

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La "Mala Hora" inoportuna, en la mira y estrategia electoral(Alf Ponce / MDZ)

La "Mala Hora" inoportuna, en la mira y estrategia electoral | Alf Ponce / MDZ

La "Mala Hora" inoportuna, en la mira y estrategia electoral(Alf Ponce / MDZ)

La "Mala Hora" inoportuna, en la mira y estrategia electoral | Alf Ponce / MDZ

Lo que pasó

La "Mala Hora" inoportuna

Habrá que bucear mucho en el algo más de año y medio de gestión de Mauricio Macri para encontrar una semana donde los números y datos económicos le hayan dado tantas desilusiones al gobierno. Para empezar, la gran apuesta marquetinera del ministerio de Finanzas ante los mercados, y más allá también, salió mal. El bono a 100 años, con el que se buscaba dar un golpe de efecto positivo por el largo plazo de la colocación; no fue tomado por la sociedad como se esperaba. No sólo no gustó, en general, el plazo (se habló de un endeudamiento hasta los choznos), sino que la tasa que se pagará (7,9%) se comparó automáticamente con lo que otros países colocadores de deuda pagaron en condiciones similares (México 4%, Bélgica e Irlanda menos del 2%). Para peor, el bono fue la crítica de apertura de Cristina Fernández de Kirchner en su discurso de lanzamiento en Arsenal. La "Mala Hora" siguió el martes con una gran desilusión para el gobierno. Morgan Stanley evaluó los resultados de su consulta a ejecutivos de finanzas de todo el mundo, y decidió mantener al país en el desagradable calificativo de "Mercado de Frontera", donde Argentina milita desde que el kirchnerismo decidió aplicar el cepo cambiario. Apostaba el macrismo en que con todas las reformas ejecutadas y la multitud de guiños a los mercados mundiales, la situación cambiaría. No pudo ser, y hasta el 2018 Argentina compartirá cartel con Bangladesh, Vietnam, Kenia, Nigeria, Serbia, Jamaica y Botswana. El jueves el INDEC publicó los datos fundamentales sobre el consumo, que tampoco trajeron alegría a la Casa Rosada. Por un lado, en los supermercados las ventas cayeron 1,7% interanual, mientras que en los shopping la caída fue más intensa, del 8,9% interanual. La facturación nominal de los supermercados fue de $27.613 millones (creció 24,5% interanual contra una inflación del 27,5%). Peor fue en los shopping, donde sólo aumentó 8,9% en dicho período. Ese mismo día fue el ministerio de Hacienda el que sinceró el mal momento de las cuentas públicas, al hablar de un déficit presupuestario primario -sin rentas financieras - de 27.239,4 millones de pesos, un 127% más que en igual período de 2016. Al mismo tiempo el INDEC anunciaba que el déficit comercial de U$S 642 millones, con un acumulado u$s 1.863 millones en lo que va del año. El viernes, con los números sobre la mesa, un alto funcionario del gobierno analizaba la situación con optimismo: "Con estos datos, sólo nos queda crecer".

Lo que pasa

En la mira

Desilusión. Falta de apoyo. Y hasta traición. Así se habla ya en algunos despachos clave del gobierno, sobre la manera en que muchas empresas, especialmente multinacionales, se están manejando por estos tiempos. Sobre todo en los grandes fabricantes de alimentos, bebidas, y productos de consumo masivo. En el gobierno esperaban para esta altura del 2017, una inversión importante y una apuesta grande de este sector para la recuperación de la economía argentina. Lejos de esto, lo que se ve en los números que llegan al oficialismo, es una contracción en la producción, subas en los precios y hasta suspensiones y despidos del personal. El caso que hizo saltar la paciencia oficial fue el de Pepsico, que cerró una planta en Florida, provincia de Buenos Aires, luego de haber hecho algo similar en una embotelladora en Trelew. No fue en realidad la decisión de cerrar una planta lo que molestó, sino la manera en que se concretó la acción: un frío miércoles, sin ningún tipo de aviso previo al ministerio de Trabajo para que se aplique un plan de contención y sólo avisando con un cartel tercermundista pegado con cinta skotch en la puerta de la planta. "Nos toman por boludos", fue estallido oficial. Para el oficialismo, el caso Pepsico debe ser el último, al menos en este nivel y hasta las elecciones. Para peor, la planta está en pleno Vicente López, la comarca de Jorge Macri, uno de los que más debe trabajar para conseguir votos para Cambiemos en las próximas elecciones en la provincia de Buenos Aires.

Lo que pasará

Estrategia electoral

Pese a todo, el gobierno es optimista. Los datos calibrados milimétricamente por los economistas más importantes del macrismo, aseguran que hacia las elecciones legislativas de octubre, las variables económicas más importantes estarán en sintonía con el mensaje oficial. Se asegura que se podrá mostrar una economía en crecimiento, leve pero crecimiento al fin, de un 3% interanual. Y que la inflación estará más controlada, con índices muy cercanos al 20% anualizado. Con datos sobre la pobreza en baja y un eventual desempleo también en caída. Y con una sensación de mayor nivel de consumo en el salario de las clases medias. Se afirma también que ayudará, y mucho, el impulso a la construcción. Por el lado de la obra pública, el gobierno afirma que habrá una inversión no menos a los 200.000 millones de pesos arrancada antes de octubre, con un foco de 20.000 millones sólo en la estratégica provincia de Buenos Aires. Hay esperanza también en la construcción privada; con el lanzamiento, y relanzamiento, y nuevo relanzamiento, de los créditos hipotecarios UVA desde la banca pública, los que para agosto deberían estar en plena acción. Confían en el oficialismo que con este cóctel, más el señalamiento del kirchnerismo como el pasado más peligroso, bastará para llegar al cuarto oscuro con una estrategia más o menos elaborada.