Informe privado: 1 de cada 5 jubilados cobra doble beneficio

Según IDESA, el otorgamiento de 3,5 millones de jubilaciones a personas que no hicieron aportes fue una de las decisiones más irresponsables tomadas desde 1983.
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 Un informe de IDESA señala que el ordenamiento del sistema previsional argentino es uno de los desafíos más sobresalientes que enfrenta la actual administración, ya que tiene que afrontar lo que considera una de las decisiones más irresponsables de la democracia: el otorgamiento de 3,5 millones de jubilaciones a personas que no acreditaban aportes sin ninguna evaluación socioeconómica.

La ANSES paga beneficios previsionales a 5,7 millones de jubilados y pensionados de los cuales:

  • El 80% cobra un solo beneficio que se integra por un 32% de personas que hicieron aportes y 48% de personas beneficiadas por las moratorias (sin aportes).

  • El 20% tiene doble beneficio, es decir, son personas que cobran de manera simultánea una jubilación y una pensión.

  • Del total de las personas que cobran doble beneficio, el 69% accedió al segundo beneficio gracias a las moratorias.

 Estos datos muestran que:

a. Apenas 1 de cada 3 jubilados recibe una jubilación o una pensión como compensación a haber realizado los aportes correspondientes durante su vida activa. 

b. La mitad recibe una jubilación o pensión gracias a las moratorias que otorgaron beneficios sin acreditar aportes y sin evaluación de la situación socioeconómica de la persona.

c.  El 20% restante cobra doble beneficio donde también la mayoría lo hace gracias a que accedió a un segundo beneficio a través de las moratorias.

Según IDESA  "no hay antecedentes en el mundo de una distribución tan masiva e indiscriminada de jubilaciones sin aportes. Por lejos, es la medida más irresponsable tomada en la Argentina desde el regreso de la democracia, ya que en lugar de limitar y focalizar las jubilaciones sin aportes en personas en estado de vulnerabilidad, se regalaron jubilaciones a personas que no hicieron aportes y que no estaban en situación de vulnerabilidad generando una irritante inequidad ya que se les dio los mismos beneficios que a las personas que hicieron aportes y, en muchos casos, ahora duplican con otro beneficio previsional. 

La otra consecuencia previsible es un severo problema de insostenibilidad del sistema previsional.

 En el corto plazo, un paliativo podría ser establecer un doble mecanismo de movilidad. Para los beneficios con aportes o con moratorias pero que llegan a personas en situación de vulnerabilidad, mantener la fórmula general. Para los beneficios que se duplican o que siendo un único beneficio por moratoria va en favor de personas con otros ingresos establecer una movilidad más reducida. Con este esquema se podría lograr que el gasto previsional no siga creciendo por encima la inflación encuadrándolo en la misma regla que la ley de responsabilidad fiscal estipula para el resto del gasto público nacional y provincial.

Parte de la cuestión de fondo está resuelta con el fin de las moratorias en el 2019 y su reemplazo por la Pensión Universal de Adulto Mayor. Pero sigue pendiente revisar la regla de pensión por fallecimiento. Desde el punto de vista de la equidad y la sustentabilidad no debería haber pensión por fallecimiento cuando el cónyuge tiene otro beneficio previsional. En contraposición, debería considerarse la cobertura -hoy no contemplada- de los hijos que estudian y no tienen otro medio de vida cuando fallecen sus progenitores.