El Central terminó con las últimas Lebacs

El Gobierno cerró el último capítulo de las Letras del Banco Central (Lebacs), un instrumento financiero que llegó a generar un stock superior al billón de pesos, y que tuvo su punto final con el vencimiento de 68.618 millones de pesos que fueron liquidados en el mercado.

REDACCIÓN MDZ ONLINE

El Central terminó con las últimas Lebacs

MAXI FAILLA

El Banco Central de la República Argentina canceló ayer el último vencimiento de Lebacs, por $68.618 millones, y precisaron que "de esta manera, estas letras desaparecen del mercado y del balance del BCRA".
Además, fuentes de la entidad, detallaron que "el aumento de la base monetaria resultante de esta cancelación ya fue absorbido casi en su totalidad por el BCRA, en las licitaciones diarias de Leliqs" del martes y ayer, días en los que "el BCRA absorbió $19.131 millones y $48.109 millones por encima del vencimiento de Leliqs, respectivamente".

Las Lebacs representaron una herramienta de política monetaria a corto plazo que apuntaron a bajar la demanda del dólar y, consecuentemente, su cotización a través de una tasa de interés atractiva en pesos.

El máximo nominal de Lebacs en stock se registró en marzo de este año, cuando el saldo promedio ascendió a $ 1,253 billones, casi un 10% del PBI, de acuerdo a información suministrada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).

La saga de las Lebacs tuvo su capítulo inicial a mediados del 2002, en consonancia con una corrida bancaria que se tornaba insostenible y en un escenario de crisis política-institucional por el default y la posterior devaluación tras la salida de la convertibilidad.

En aquel entonces, bajo la presidencia de Mario Blejer en el Banco Central, las Lebacs llegaron a tener rendimientos del 140% para potenciar la demanda de pesos y bloquear la escalada del dólar.

"Que la codicia supere al pánico", sostuvo Blejer cuando decidió ofrecer la "supertasa" del 140% que terminó siendo un paliativo para evitar la disparada del dólar y, finalmente, logró el objetivo de estabilizar mínimamente las variables económicas.

Si bien las Lebacs se mantuvieron en el mercado durante las presidencias de Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina Fernández, retomaron protagonismo con la designación de Federico Sturzenegger al frente del BCRA en diciembre de 2015, ya bajo el mandato de Mauricio Macri.

Luego de la salida del cepo, el Banco Central tuvo una política agresiva con un aumento muy fuerte de las tasas de interés en las Lebacs para que los inversores no se vuelquen al dólar.

Esta convicción de Sturzenegger se mantuvo a lo largo de sus más de dos años de gestión a pesar de las voces de alerta que advertían sobre la conformación de una "bola de nieve" que ponía en riesgo las variables más sensibles de la economía.

El comienzo del fin de las Lebacs se concretó con la llegada de Luis Caputo en reemplazo de Sturzenegger al BCRA y se consolidó con la designación del actual titular, Guido Sandleris, a partir del acuerdo stand by firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Entre otras metas de política monetaria, se fomentaron las operaciones diarias de Letras de Liquidez (Leliqs) con los bancos y, al mismo tiempo, se continuó con el cronograma de desarme de las Lebacs.

Al establecerse la cantidad de dinero de forma exógena, la tasa de interés de las Leliqs quedó determinada por la oferta y demanda de liquidez, indispensable para cumplir con el compromiso de crecimiento nulo de la base.

A diferencia de las Lebacs, un instrumento monetario que se convirtió en activo financiero para bancos, fondos de inversión, empresas y ahorristas nacionales y extranjeros, las Leliqs sólo pueden ser compradas por las entidades financieras.

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