Dinero Argentina y su moneda

Cómo la crisis monetaria repercute en la producción

La industria pidió un diálogo del Gobierno con todos los sectores y reclamó un "plan integral". Mientras que la presidenta reclama al sector inversiones y que no suban precios, lo que pase de aquí en adelante con la producción va atado a los vaivenes del peso devaluado y a la libertad que requieren las empresas.
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MDZ, Dinero

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Cómo la crisis monetaria repercute en la producción

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Cómo la crisis monetaria repercute en la producción

Con dinero se compran insumos, se recauda lo que vende y se pagan sueldos. Si el dinero vale menos habrá que poner más dinero para comprar insumos, vender más caro para recaudar más y destinar más efectivo para pagar sueldos. Parafraseando al discurso de Cristina del martes último, aumentar más (en este caso, dinero). Lo mismo para el ámbito de los servicios.

El 23,4% de los argentinos con empleo trabaja en la industria, el 75,3% en el sector servicios. Cerca del 10% del PBI argentino está en el sector agrícola, que históricamente fue el que representó a la Argentina, en tanto que más del 30% del PBI está en la industria. En el indicador de Libertad Económica (versión 2014), elaborado por la conservadora Heritage Foundation, con sede en Washington, de 178 países rankeados Argentina se ubica en el lugar 166 (hace un año era 160), por lo que se considera un país “no libre”.

El sistema financiero es frágil y la crisis energética -reflejada en diciembre último con los cortes de luz, sobre todo en Buenos Aires, que ocasionó muertos- fueron provocadas por la falta de inversión en ese sector, coinciden muchas voces. El desempleo es de 7,1% (según CEPAL) y en el último año, Argentina fue el país de América Latina donde más creció la desocupación en el sector joven:1,7% contra 0,9% de Uruguay, 0,8% de Honduras, 0,5% de Brasil y Panamá. Y en los últimos tres meses del último año fue la nación latinoamericana en que menos creció la generación de empleo, también con datos de CEPAL.

En lo que hace a las exportaciones un reflejo de lo que es el sector productivo en relación con la política económica del gobierno actual es que el país tiene la tasa más baja de crecimiento de exportaciones en América del Sur en una década. Según expertos esto es por la magra tasa de inversión, alta presión tributaria sobre los productos transables y una inflación por las nubes, sólo superada por la de Venezuela: según datos del Consejo Empresario Mendocino, Argentina y México son las naciones latinoamericanas que menos crecieron en exportaciones entre 2003 y 2012. El ranking lo encabeza Perú (402%), seguido de Colombia (336%), Uruguay (283%), Ecuador (270%), Chile (261%), Venezuela (258%) y Brasil (232%).  La lista la cierra Argentina (172%) y México (125%).

A la vez, un reflejo del sector productivo vista en las exportaciones la da también Mendoza: en los últimos diez años disminuyó el comercio con Paraguay (-17%), Reino Unido (-4,7%), Rusia (-16%) y Países Bajos (-15,3%). Sólo dos excepciones: Estados Unidos (+14,6%) y Venezuela (+127,6%). A la vez, el sector productivo local también se vio perjudicado en el hecho de que en los últimos diez años, el Mercosur también redujo el volumen de compras a Mendoza, aunque sigue siendo, por poco, el primer destino de nuestras exportaciones con el 32% del total.

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En lo que hace sólo a 2013, Mendoza perdió 80 millones de dólares en exportaciones ye l vino a granel fue el producto más afectado.

También afecta al sector productivo otro aspecto clave: la planificación y la previsibilidad. En este sentido, Milagros Gismondi, economista de la consultora Empiria, consultada por la prensa porteña puso como ejemplo el mayor fracaso mendocino del año último, el cierre del proyecto Potasio Río Colorado, ya que considera que cualquier empresa que decide invertir en un país necesita planificación, algo que el contexto inflacionario impide. ¿En qué afecta concretamente al sector productivo? Por ejemplo, en si decide aumentar su producción. Si bien en el discurso del martes último la presidenta insistió a los empresarios que inviertan y que no suban los precios, la inflación no deja que eso sea así, ya que -como expresa Gismondi- si una empresa ya está instalada aquí y con un mercado asegurado, no tiene certidumbre sobre cuánto tardará en amortizar su inversión. Esto último, en el caso de Vale, se explica ya que la firma brasilera había estimado un presupuesto que luego casi se duplicó, por el aumento de costos en mano de obra y construcción.

Esto aplica tanto para firmas que vengan desde afuera como para la que ya está en el país y debe definir si construye una nueva planta para aumentar su producción. "Aun ya instalada aquí y con un mercado asegurado, no tiene certidumbre sobre cuánto tardará en amortizar esa inversión", dice Gismondi.

Ante este escenario, la Unión Industrial Argentina -que encabeza José Ignacio de Mendiguren, empresario que ahora es diputado del Frente Renovador de Sergio Massa- reclamó un “pla integral” y que lance una ronda de diálogo con todos los sectores.

"Esta realidad, ajena a actitudes especulativas y cortoplacistas, es la que en la actual coyuntura económica que vive el país, lleva a la UIA a manifestar la necesidad que el Gobierno Nacional convoque al diálogo a todos los sectores con representación real, tanto de la producción como del trabajo", indica el comunicado.

Y señala que "recuperar la confianza y concertar los elementos clave de un Plan Integral para darle previsibilidad a las principales variables económicas, es fundamental para retomar el sendero de crecimiento de la inversión, la producción y el empleo productivo".

Mientras que la Federación Económica Mendocina señaló que "entendemos que esta cordura pasa por ver cuánto incide la devaluación en los costos" y pidió racionalidad a los formadores de precios y prudencia a los consumidores.

"Si se aplican aumentos del 40%, las consecuencias serán negativas para todos, es decir, el cliente no comprará, el empresario no venderá y se generará un parate de la economía con consecuencias nefastas en el empleo y en la recaudación impositiva.
No queremos volver a las épocas en las que la mercadería tenía un precio a la mañana y otro en la tarde o que un proveedor le diga al comerciante que no le puede vender "porque no tiene precio". Por ello exhortamos a que toda la cadena de valor se sume a este esfuerzo porque por estas experiencias que tuvo la Argentina en un pasado no muy lejano, ni Pymes ni trabajadores ganaron".

Saliendo de las empresas y desde la óptica de los trabajadores, según hace un mes estimó Laura Bistocco -de la consultora porteña Hidalgo y Asociados- a MDZ, este año los que se dedican a la producción, mantenimiento y manufactura tendrán más ofertas que quienes trabajen en algún área legal. Y habrá más trabajo en las grandes ciudades y donde hayan proyectos interesantes. En este sentido la Patagonia tiene posiciones interesantes; Cuyo también, aunque hace falta ver qué va a pasar con la minería (si la Corte local decide aplicar o no la Ley 7722 que prohíbe el uso de sustancias químicas) y no tanto el Litoral.

El efecto devaluación
Según IERAL (Fundación Mediterránea), la devaluación llevada a cabo durante el mes de enero, tendrá un efecto acelerador en la inflación, al menos durante algunos meses. Dado que las negociaciones salariales se llevan a cabo principalmente entre marzo y mayo, durante los primeros tres meses del año el salario real va a resultar negativamente afectado y con ello el consumo de no durables.

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También indica que el deterioro fiscal de los últimos años y su financiamiento inflacionario explican gran parte de los desequilibrios macroeconómicos que condujeron al reciente salto devaluatorio. La cuestión que surge de inmediato es si la devaluación mejora o no la situación fiscal, clave para proyectar si existe la posibilidad de ingresar a un sendero de mayor estabilidad o no.