A propósito de restaurantes

Es tarea constante, ineludible y obligatoria denunciar a quienes aumentan los precios "por las dudas", en todos los rubros de la economía.
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MDZ

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A propósito de restaurantes

Importante impacto entre los lectores e incluso discusión en el ámbito gastronómico causó la nota "Restaurantes mendocinos vedados a los mendocinos". 

El trasfondo del tema es más amplio y abarca a gran parte de la actividad comercial y empresaria, provincial y nacional: aumentos desmesurados e irresponsables -y muchos incomprensibles- han fogoneado en forma continua y durante varios años la alta inflación que venimos soportando los argentinos.

Durante la década K -con una economía altamente intervenida por el Estado, un INDEC que falseaba estadísticas y un Secretario de Comercio que "persuadía" con pistola sobre el escritorio-, los grandes empresarios, los formadores de precios y los comerciantes en general tenían a la mano una excusa para alegar irracionalidad en las políticas y descontrol de todas las prácticas e indicadores.

Sin embargo, a pesar del cambio de gobierno, el sinceramiento de las variables económicas, el gradualismo para actualizar las tarifas, la baja de retenciones y varias medidas más, los "actores económicos" volvieron a demostrar insensibilidad social, voracidad inexplicable y ausencia total de compromiso con la realidad y los sectores más desprotegidos. Esto, independientemente de los errores atribuibles a la política oficial.

Los actores en cuestión cargaron a sus precios la devaluación antes del cambio de gobierno, lo hicieron nuevamente en diciembre de 2015 y muchos repitieron en marzo de 2016. Como resultado, el golpe a los consumidores fue devastador e implacable.

Muchos de ellos, en paralelo, tienen instalados departamentos de Responsabilidad Social. Así, practicando una hipocresía absoluta, demuestran "preocupación por la comunidad".

Durante 2017, muchos han continuado elevando sus precios por encima de los indicadores económicos racionales, apelando al tradicional argentinismo: hay que hacerlo "por las dudas".

Mucho se debe insistir en debatir estas conductas y hacerlas visibles para provocar un cambio permanente en esta estrategia desviada e irresponsable. Es tarea constante, ineludible y obligatoria denunciar con responsabilidad y firmeza a los actores de este repetido compartamiento antisocial. También los consumidores debemos, con inteligencia, convicción y permanencia, apartar a los abusadores en precios de bienes y servicios ofrecidos.

Es imprescindible modificar la pauta cultural aviesa y dañina que envuelve a tantos compatriotas para vivir para adelante una vida digna continua y previsible, sobre todo para los más desposeídos y desprotegidos.