A los codazos con China, la nueva Impsa se relanza

El nuevo CEO, Juan Carlos Fernández, aseguró que la empresa sigue siendo la "Apple" en su rubro. "La deuda no va a ser un problema", dijo, en su primera entrevista con un medio mendocino.
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Santiago Montiveros

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A los codazos con China, la nueva Impsa se relanza(Alf Ponce / MDZ)

A los codazos con China, la nueva Impsa se relanza | Alf Ponce / MDZ

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Juan Carlos Fernández, en videoconferencia con MDZ(Alf Ponce / MDZ)

Juan Carlos Fernández, en videoconferencia con MDZ | Alf Ponce / MDZ

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Además del ajuste y la reestructuración producto del default, la crisis de Impsa generó otro hecho histórico: por primera vez en los más de 100 años de la metalúrgica, el CEO de la empresa no pertenece a la familia Pescarmona. Se trata de Juan Carlos Fernández, ingeniero electromecánico que hace 40 años ingresó a la firma más importante de la provincia y que fue promovido recientemente por Enrique Pescarmona, con el aval de los acreedores, que ahora se reparten el 35% y 65% de las acciones, respectivamente.

"Si llegamos aquí con esta empresa intacta y con capacidad de enfrentar nuevos proyectos fue, entre otros factores, por el gran apoyo de la familia Pescarmona, que podría haber tomado un camino totalmente distinto y prefirió entregar el 65% de las acciones para permitir la continuidad de la compañía", destaca Fernández, durante la primera entrevista con un medio de Mendoza desde que asumió la dirección de Impsa. "Nos habíamos alejado de la sociedad mendocina y eso no es bueno", remarca.

Tras la reestructuración, el 65% de la compañía quedó en manos de los acreedores, encabezados por el BID y Banco Nación, y el 35% quedó para la familia Pescarmona. Además, se logró achicar la deuda de más de U$S1.000 a unos U$S450 millones. Hoy, Fernández no sólo asegura que "tenemos una deuda sustentable", sino que ratifica que "Impsa es la 'Apple' de todas las Américas en turbinas hidroeléctricas y generadores".

Sin embargo, más allá del optimismo generalizado, surge una preocupación: la desventaja a la hora de competir con las inversiones que llegan desde China. "Hay un gran dumping. El costo de capital de trabajo de ellos es casi nulo. Nosotros tenemos costos de capital de trabajo elevados y también temas impositivos", enfatiza, a la vez que destaca las gestiones de los gobiernos nacional y provincial para revertirlo.

"Impsa es la 'Apple' de todas las Américas en turbinas hidroeléctricas y generadores"

-¿Cómo vivió el proceso de los últimos años en Impsa?

-Yo llevo casi 40 años en la empresa, estoy desde fines del año '79 e incluso estuve 18 años en Asia. Hemos pasado por distintas etapas, pero sin duda los últimos cuatro años fueron los más difíciles.

-¿Qué los llevó al default?

-Si bien Impsa no tenía una deuda grande -250 millones de dólares-, habíamos garantizado 850 millones de nuestra empresa hermana de Brasil (Wind). Lo que pasó es que Electrobras (en aquel momento, empresa estatal de electricidad) dejó de pagarle, se entró en convocatoria y esos 850 millones de Wind se nos juntaron con los 250 millones nuestros y sumaron más o menos 1.100 millones. También se fueron sumando otros problemas; por ejemplo, Venezuela dejó de pagar y el Gobierno anterior de Argentina no le dio un solo proyecto a Impsa. 

-Fueron varios problemas

-Se nos juntaron situaciones muy complejas y fue muy difícil porque no podíamos acudir a bancos. Sin embargo, pudimos completar contratos muy importantes: terminamos una central hidroeléctrica para Brasil y para Malasia y estamos terminando una rehabilitación de otra central hidroeléctrica en Paraguay. También trabajamos en un parque eólico muy grande para La Rioja, Arauco, y mientras tanto fabricamos generadores de vapor para la central nuclear de Embalse. También arrancamos con el diseño y construcción del Carem, el primer reactor nuclear argentino para la generación de energía. Eso nos permitió movernos y llegar al cierre de la reestructuración con una empresa sana y fundamentalmente con la tecnología intacta. 

Los planos de "Carem", el primer reactor nuclear argentino para la generación de energía.

-¿Cómo lograron salir adelante ante un problema tan complejo?

-Si llegamos aquí con esta empresa intacta y con capacidad de enfrentar nuevos proyectos fue por cuatro factores: el gran apoyo de la familia Pescarmona, que podría haber tomado un camino totalmente distinto y prefirió entregar el 65% de las acciones para permitir la continuidad de la compañía; la cooperación de los acreedores a los que se les redujo en un 70% la deuda; la gente de Impsa, que pasó momentos dificilísimos y empujaron todos para salir adelante; y tuvimos mucho apoyo de los gobiernos nacional y provincial para poder continuar.

"Si Venezuela pagara la deuda y continuaran con los proyectos existentes, podríamos dar vuelta la compañía".

-¿Han podido ir cobrando la deuda que los estados tienen con Impsa?

-La deuda en Brasil se cobró, pero tres años después de haberse producido el descalabro completo. La de Venezuela no se cobra. Está todo parado. Tenemos proyectos en Venezuela por más de 1.000 millones de dólares que no tienen continuidad. Hay un montón de turbinas terminadas desde hace años y no las podemos embarcar. Ahí hay un costo financiero que nos impactó muchísimo.

Algunas de las "palas" fabricadas para la central hidroeléctrica Tocoma de Venezuela.

-Si Venezuela pagara la deuda, ¿la situación de Impsa cambiaría rotundamente?

-Definitivamente. Si pagaran la deuda y continuaran con los proyectos existentes, podríamos dar vuelta la compañía; daría un salto muy grande en muy poco tiempo, pero no es algo con lo que contamos en nuestros planes de negocios. Lo de Venezuela lo tenemos apuntado hacia un futuro, pero no contamos con eso en planes a corto y mediano plazo.

-¿Se puede generar un plan de negocio que no dependa casi exclusivamente de los contratos con los estados?

-Nosotros tenemos muchos contratos privados también, pero lo que tiene que ver con proyectos hidroeléctricos, por la inversión que tienen, en general son desarrollados por empresas estatales, por gobiernos. Esto pasa en todo el mundo. Por lo general, las empresas competidoras que tenemos en occidente están en la misma situación: dependen de los contratos con distintos gobiernos. Igual tenemos contratos privados, como en Brasil, donde entregamos un proyecto para una empresa privada, casi mixta.

"En el pasado, no había muchos proyectos y si los había, fueron adjudicados en una forma bastante discrecional".

-En esta nueva etapa, ¿Impsa se va a focalizar más en el desarrollo dentro de Argentina?

-Hoy tenemos la ventaja de que en el país hay proyectos. En el pasado, no había muchos y si los había, fueron adjudicados en una forma bastante discrecional. Hoy, nos focalizamos en Argentina. Hemos ganado una licitación en Yacyretá compitiendo con firmas alemanas y austríacas para reemplazar dos de las turbinas. Fuimos el que ofreció la mejor tecnología: nuestras turbinas generan la mayor cantidad de energía. Además, nuestro precio era bastante mejor que el de los austríacos y alemanes. Somos número uno en la parte tecnológica. Ahora, en Mendoza se viene Portezuelo del Viento. En temas eólicos, seguimos trabajando con varios proyectos donde tenemos oportunidades de participar. Estamos licitando en Mendoza en El Sosneado para hacer instalaciones eléctricas y obras civiles. Hay mercado en Argentina, pero seguimos desarrollando el sudeste de Asia, donde ganamos una nueva central hidroeléctrica en Malasia. Post default, también estamos volviendo a trabajar en el mercado latinoamericano.

-¿Cuánto necesitan del apoyo de Nación y Provincia?

-Estamos trabajando mucho con el apoyo de los gobiernos nacional y provincial porque es necesario que nos nivelen la cancha con los que vienen de afuera. No pedimos subsidios, pero necesitamos que nivelen la cancha en aspectos impositivos. Acá aportamos un 15% más al fisco de lo que aporta alguien que trae las turbinas de afuera. Buscamos una competencia pareja en la licitación.

-¿En qué nivel se redujo la capacidad que tenían en energía eólica tras el cierre de Wind?

-La planta de Brasil hacía 400 aerogeneradores por año y nosotros inauguramos hace dos años la planta en Mendoza que puede hacer, por ahora, 100 por año. Podemos duplicarlo, pero por ahora podemos hacer 100. Estamos concentrados en esa tema y seguimos también con lo nuclear. Hoy trabajamos en Carem, pero en la medida que haya nuevos proyectos, somos una de las pocas empresas calificadas para fabricar componentes nucleares en Argentina.

"Somos una de las pocas empresas calificadas para fabricar componentes nucleares en Argentina"

-Tecnológicamente hablando, Impsa fue pionera en metalurgia cuando esta actividad era central, fueron una especie de Apple mendocina. ¿Se imagina haciendo punta nuevamente, pero en un campo diferente?

-Primero, hoy Impsa, desde Canadá a Tierra del Fuego, es la Apple de todas las Américas en turbinas hidroeléctricas y generadores. Es la que tiene mejor tecnología en este tipo de máquinas. Hoy, Impsa es tecnología, dejó de ser metalúrgica hace tiempo. Si bien tenemos una fábrica, ésta es de alto valor agregado, que hace grandes componentes. El resto lo subcontratamos a cientos de pymes. En los últimos 20 años, ganamos 180 proyectos, de los cuales, 150 eran fuera de la Argentina. Trabajamos asociados con universidades, como la UTN, la UNCuyo, con universidades de Misiones, de Paraguay, entre otras. Impsa sigue desarrollando tecnológicamente la compañía y estamos trabajando en otras cosas. Estamos muy avanzados en inteligencia artificial. Ya tenemos aplicaciones relacionadas con la industria de energía.

-¿Qué tipo de proyectos de inteligencia artificial están desarrollando?

-Tienen que ver, por un lado, con el diseño de plantas hidroeléctricas, no sólo de los componentes. Hoy, con el nivel de computación y big data que tenés, podés tener miles de alternativas y autoseleccionar las mejores, los mejores desarrollos para un determinado río en un determinado lugar. Tenemos además un programa desarrollado íntegramente en Impsa para el mantenimiento preventivo de centrales. Hoy, yo no abro el capot del auto y lo mismo pasa con centrales hidroeléctricas: necesitás programas de mantenimiento preventivo. Trabajamos en muchos otros temas, como eficientizar los procesos de Impsa porque necesitamos ser competitivos internacionalmente.

-¿Qué tan pendientes están de los cambios en el gabinete nacional, en el Banco Central y la cotización del dólar?

-A nosotros lo que más nos preocupa es la estabilidad y la imagen de Impsa en el exterior. Cuando estaba en China, India, Malasia o Indonesia vendiendo centrales hidroeléctricas, les prometíamos a nuestros clientes que en cinco años les íbamos a entregar la obra terminada. Si la actualidad argentina no está en los titulares de los medios de comunicación, es más fácil la tarea. Ahora, si tenés que Argentina está en crisis, te complica mucho. Lo primero que Impsa necesita es estabilidad, como cualquier industria que exporta. Segundo, es fundamental el apoyo a desarrollos industriales, no sólo a Impsa, sino también a las pymes que nos ayudan. En este punto, hemos visto que hay apoyo del Gobierno nacional a ello. Y sobre el dólar, nuestros contratos en general son en dólares, pero cuando tenés grandes fluctuaciones se complica un poco la situación. El cambio de ministro no creo que tenga un impacto; entiendo que los proyectos en los que trabajamos van a continuar. Lo que es fundamental es la imagen argentina en el exterior. Trabajamos mucho con Nación y Provincia en ver cómo nivelamos la cancha para ser competitivos. No necesitamos subsidios, "nivelame la cancha y poneme las mismas condiciones que al que está compitiendo con nosotros".

-En ese aspecto, ¿hay dumping?

-Sí, por supuesto, un gran dumping. Los chinos, por ejemplo. Si vos comprás e importás desde China chapa, te cuesta 15% más caro que si les comprás la chapa elaborada. Tienen distintos tipos de dumping. El costo de capital de trabajo de ellos es casi nulo. Nosotros tenemos costos de capital de trabajo elevados. También temas  impositivos. Si fabricás en China, hay muchos impuestos que no pagás y acá sí. En conjunto, Proviincia, Nación y cámaras estamos trabajando para tener una competencia equilibrada.

"Lo que quisiera resaltar de la gestión Aranguren es todo lo que se hizo con el plan Renovar"

-¿Qué balance hace de la gestión de Aranguren en el Ministerio de Energía?

-Lo que quisiera resaltar de la gestión Aranguren es todo lo que se hizo con el plan Renovar. Pusieron al país entre los más avanzados en lo que tiene que ver con energías eólica y solar, fundamentalmente. Hoy hay inversiones por 7.000 millones de dólares en eólica, algo que antes no pasaba. Nosotros vimos este fenómeno en Brasil. Acá, ha sido asombrosa la forma en la que se implementó. Fue muy bien implementado. Si bien en una primera etapa este desarrollo estuvo aislado de las necesidades industriales, en una segunda etapa, el año pasado, se incorporaron requerimientos de contenido local con lo que se logra que la industria comience a participar en estos desarrollos energéticos. Lo que pasó con las tarifas son temas netamente políticos.

Aranguren en Impsa, en 2016, junto a Enrique Pescarmona y Alfredo Cornejo.

-¿Hacia dónde va Impsa ahora? ¿Es una compañía sustentable?

-Tenemos una deuda sustentable para la compañía, donde el primer pago de intereses es recién en diciembre de 2019 y con una deuda sustentable que llega a 2031. Esto nos da tiempo para que la compañía vaya obteniendo contratos y vaya creciendo. Con lo que tenemos, según nuestro business plan, en cinco años cubrimos perfectamente los servicios de la deuda. Vemos que la deuda no va a ser un problema para Impsa en estos cinco años, que es lo que tarda cada proyecto hidroeléctrico en construirse.