Lo primero es la familia… y su futuro financiero
A comienzos de los años 90, “La familia Benvenuto” era uno de los programas más populares y consumidos en Argentina. Se emitía los domingos al mediodía -lo recuerdo perfectamente- y los enredos familiares terminaban siempre con todos reunidos alrededor de la mesa, disfrutando de unas pastas generosamente servidas y un brindis al grito de: “¡Porque lo primero es la familia!”.
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Hoy recuerdo esa frase. Una expresión que llegó a los hogares argentinos. Muchos ya pensábamos, y seguimos creyendo, que la familia está primero. Sin embargo, hay algo que no todos consideran: la familia no siempre es numerosa, no necesariamente se reúne todos los domingos, ni encaja en el estereotipo que cada uno de nosotros puede tener. De eso quiero hablarles hoy: de la familia.
Estoy acostumbrado a conocer familias
Todas las semanas, casi todos los días, tengo reuniones con personas que representan o pertenecen a una familia. Y nunca, jamás encuentro dos casos iguales. Cada reunión es distinta, pero en todas hay algo en común: detrás de cada historia, hay una familia. Con sus preocupaciones, inquietudes, temores y necesidades. Los más grandes, especialmente si son argentinos, cargan sobre sus espaldas crisis tras crisis: el Plan Bonex, el Corralito, devaluaciones, voracidad fiscal, inestabilidad política y económica, populismo. Su experiencia está marcada por demasiados motivos para necesitar tranquilidad.
Los más jóvenes también sienten el peso de la inestabilidad política, pero suman otras preocupaciones: la falta de privacidad, la posibilidad de juicios imprevisibles en un contexto de inseguridad jurídica, y la amenaza constante de nuevos impuestos. También están quienes llegan con inquietudes más específicas: una familia no convencional, un integrante que atraviesa una enfermedad o discapacidad, o situaciones complejas que requieren claridad y soluciones puntuales.
Dependiendo del país en el que vivan –o tengan sus bienes–, entran a jugar otros factores desestabilizantes: confiscación, devaluación, altos índices de criminalidad y falta de privacidad. Hay preocupación tanto por el intercambio de información entre países en sí mismo como por el escaso cuidado que algunas jurisdicciones tienen por los datos confidenciales recibidos, que mágicamente luego aparecen en los medios más importantes del país de que se trate. Ni hablar de la voracidad fiscal, un mal que aqueja a demasiados estados latinoamericanos.
Y a todo esto debemos sumar un nuevo temor que se ha desbloqueado estos últimos días: el miedo a las represalias que el presidente Trump pueda tomar contra países gobernados por mandatarios que no le son afines. Entre ellos, Colombia, México, Honduras, Bolivia y por supuesto Venezuela.
En definitiva, hay familias, hay temores y hay riesgos
Y también hay necesidades y contextos: organizar un retiro, estructurar una sucesión, asegurar el futuro de la empresa familiar, equilibrar activos en distintas jurisdicciones, prevenir crisis en países inestables o bajo regímenes autocráticos, anticipar subas impositivas, resolver problemas de liquidez, reducir la carga fiscal, o prevenir conflictos entre herederos y/o con socios o acreedores.
Estas necesidades, lo sé, pueden ser una o muchas al mismo tiempo. Son infinitas, como las familias que me consultan y que consultan a nuestro equipo. Por eso al recordar esa frase pensé en lo que hago todos los días, y en lo que realmente debería ser la planificación patrimonial: una actividad pensada para la familia. Para cada familia.
Me parece fundamental que lo sepan. Me parece esencial que se entienda: si la planificación patrimonial no está centrada en la necesidad del núcleo familiar – y reitero: una familia también puede ser una sola persona –, entonces no sirve. No es más que un trámite legal, un ejercicio de copy-paste que no aporta valor real.
Si alguna vez van a reunirse con un especialista, y esa persona no les pregunta por las preocupaciones familiares, permítanse dudar. Permítanse, también, levantarse de la silla y buscar otras posibilidades.

* Martín A. Litwak, autor del Iibro "Planificación Patrimonial para Celebrities", fundador y CEO de Untitled SLC.

