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Verde que te quiero verde: el debate en torno al dólar y la fuga de capitales

La obtención de dólares es vital para el sostenimiento del crecimiento económico con inclusión social. La historia económica argentina enseña que el faltante de dólares encierra a la política económica en el dilema de una devaluación o una política mendigante frente a quienes manejan las finanzas internacionales.
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La corrida cambiaria, a poco de asumir Cristina Fernández su segundo mandato, encendió la luz de alerta de que la abundancia de dólares que había caracterizado la economía argentina en los últimos años había llegado a su fin.

Las causas de la merma en el ingreso de dólares son diversas. Un aparato productivo dependiente de insumos y bienes de capital extranjeros que impulsa las importaciones a medida que la economía crece. La dolarización de los ahorros de las empresas y muchas familias, que da lugar a la fuga de capitales. Una cúpula empresarial extranjerizada que remite sus abundantes ganancias al exterior. Y, aunque reducidos por la política de desendeudamiento de los últimos años, aún siguen pesando los intereses para pagar deudas externas, informa hoy el diario Página/12

La obtención de dólares es vital para el sostenimiento del crecimiento económico con inclusión social. La historia económica argentina enseña que el faltante de dólares encierra a la política económica en el dilema de una devaluación con consecuencias negativas sobre la distribución del ingreso y el crecimiento, o una política mendigante frente a quienes manejan las finanzas internacionales cuyas consecuencias de mediano plazo pueden ser destructivas. El gobierno nacional parece haber tomado nota de ello y avanzado por varios frentes para evitar llegar a esa situación.

Luego de limitar la compra de dólares por los particulares y restringir de diversas maneras los que se gastan en importaciones, la lupa se puso sobre los balances de las multinacionales. Es que en una economía altamente extranjerizada como la nuestra, el fuerte crecimiento de las ventas y las ganancias se traduce también en remisión de utilidades y dividendos. Y las mismas pesan cada vez más sobre un balance cambiario. Según el Banco Central, aproximadamente un tercio de los dólares generados por la vía del comercio exterior en 2011 es remitido al exterior por las empresas extranjeras.

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