Se encendieron las luces amarillas de la economía nacional
En medio de la "fiesta" de gestos políticos que pretenden rearmar las fuerzas luego del cimbronazo producido por Cobos, la economía se manifiesta cada vez más en forma negativa. Créditos personales por las nubes, riesgo país récord, mucho trabajo en negro y el fantasma del default, son las señales de una realidad paralela.
Los políticos se pavonean mientras la mass media asiste a un espectáculo por momentos contradictorio. Ayer, al mismo tiempo en que se conocía el paradero de Cristina a la hora de la cena en Godoy Cruz –Mendoza- se sabía que el país posee un 39,3% de empleo en negro, con instalaciones laborales totalmente riesgosas para sus empleados y, peor aún, que Argentina lograba su triste propósito de liderar a los países con mayor riesgo dentro de las 15 economías mundiales emergentes de la cartera de la banca J. P. Morgan. Un lujo que sólo se puede observar en estas latitudes.
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Es más, según se supo ya circula en el mercado un fuerte rumor de que una calificadora de riesgo bajaría la nota de la deuda argentina de B+ a B-, el grado inmediatamente anterior al default.
Mientras Celso Jaque se ufanaba de los logros conseguidos a favor de la provincia, uno de ellos planeado en forma inconsulta en torno a un asunto angular para Mendoza –el agua como milagro en el desierto-, se producía la sangría en el mercado de bonos producto del hundimiento de un 6% de los títulos públicos.
En todos los casos, una suerte de desinformación cubre las novedades. Mientras en Mendoza hasta último momento se no se conocían detalles de los anuncios y sobraban gestos de apoyo entre Celso Jaque y Cristina Fernández, rumores de todo tipo inundaban de pesimismo la plaza local disparando una ola de ventas en los títulos. Uno de los datos que pesó en la huida masiva de activos locales fue la reciente venta de u$s 1.000 millones en Boden 15 a Venezuela. Según consignó el diario electrónico TotalNews.com, desde un banco extranjero dijeron que Chávez vendió ayer entre u$s 200 y u$s 500 millones en bonos argentinos. O sea casi la mitad de lo que compró en la última emisión.
“El asunto es que Chávez sigue vendiendo u$s 200 millones por semana y tiene stock para rato –algo así como u$s 1.460 millones-. Aunque nadie quiere comprarlos, es mucho dinero para tan poca demanda”, señalaba un operador de Wall Street.
En tanto, la bipolaridad nacional en cuanto a la sensación de bienestar también se manifiesta en los kilómetros de letras de molde que dedican los diarios respecto a las alianzas político partidarias, con grupos económicos y a favor o en contra de sectores como el campo. Esta sensación de contrapunto se complementa con lo cada vez más caro que cuesta obtener un crédito personal en el país que lleva casi seis años de crecimiento económico consecutivo.
Los mismos diarios que cubren la movida política nacional y de las distintas regiones, son los que han alertado sobre que la tasa de interés de los créditos personales ya está por encima de un 30% anual. Sería casi imposible no vincular todo esto a la tasa de inflación que se discute entre analistas privados y lo que estima el polémico Indec.
Lo cierto es que al riesgo de 684 puntos del J. P. Morgan, también se suma –según El Cronista- que el seguro para cubrirse de un impago del país –Credit Default Swap- se incrementó en un 11,5%, marcando otro récord de 843,7 unidades.
Otro indicador, que mide no sólo los bonos en dólares sin también los de pesos, es el Índice de Riesgo Financiero (IRFE) de Ecolatina y que terminó en 1.068 puntos, subiendo 95 puntos en tan sólo un día.
Estas luces amarillas, ya están encendidas y la mayoría de los economistas en Argentina las están considerando con seriedad por éstos días. Aunque en muchos casos se escuchen los argumentos, sobre todo oficiales, de que todo está de maravillas y por lo bajo ríen por la caída del precio de la soja. Un dato que aunque curioso puede ser otro indicio de que la realidad marcha a una velocidad distinta a la advertida por el discurso del sector gobernante.
En tanto, la bipolaridad nacional en cuanto a la sensación de bienestar también se manifiesta en los kilómetros de letras de molde que dedican los diarios respecto a las alianzas político partidarias, con grupos económicos y a favor o en contra de sectores como el campo. Esta sensación de contrapunto se complementa con lo cada vez más caro que cuesta obtener un crédito personal en el país que lleva casi seis años de crecimiento económico consecutivo.
Los mismos diarios que cubren la movida política nacional y de las distintas regiones, son los que han alertado sobre que la tasa de interés de los créditos personales ya está por encima de un 30% anual. Sería casi imposible no vincular todo esto a la tasa de inflación que se discute entre analistas privados y lo que estima el polémico Indec.
Lo cierto es que al riesgo de 684 puntos del J. P. Morgan, también se suma –según El Cronista- que el seguro para cubrirse de un impago del país –Credit Default Swap- se incrementó en un 11,5%, marcando otro récord de 843,7 unidades.
Otro indicador, que mide no sólo los bonos en dólares sin también los de pesos, es el Índice de Riesgo Financiero (IRFE) de Ecolatina y que terminó en 1.068 puntos, subiendo 95 puntos en tan sólo un día.
Estas luces amarillas, ya están encendidas y la mayoría de los economistas en Argentina las están considerando con seriedad por éstos días. Aunque en muchos casos se escuchen los argumentos, sobre todo oficiales, de que todo está de maravillas y por lo bajo ríen por la caída del precio de la soja. Un dato que aunque curioso puede ser otro indicio de que la realidad marcha a una velocidad distinta a la advertida por el discurso del sector gobernante.

