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Congelan fondos para las provincias

Para continuar manteniendo el superávit fiscal, el Gobierno Nacional redujo las transferencias a las provincias, elevó la deuda exigible y recurrió, como nunca antes, a las utilidades del Banco Central de la República Argentina para reforzar los ingresos. Mientras tanto según un informe, las transferencias corrientes cayeron un 6,3%, mientras que los giros para financiar obras aumentaron sólo un 1,5% respecto de los primeros seis meses de 2007.
Los fondos corrientes destinados a las provincias cayeron un 6,3%.
Los fondos corrientes destinados a las provincias cayeron un 6,3%.
Las finanzas públicas ofrecen evidencias de que la caja oficial ya no es lo que era.  Las transferencias a las provincias se congelaron, incluidas las destinadas a obras públicas, se postergaron pagos y se recurrió, como nunca antes, a las utilidades del Banco Central para reforzar los ingresos.

Según publicó hoy La Nación, los fondos que las provincias reciben para gastos o inversiones en infraestructura sufrieron un virtual congelamiento durante el primer semestre, o, directamente, se redujeron.

De acuerdo a un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) las transferencias corrientes cayeron un 6,3%, mientras que los giros para financiar obras aumentaron sólo un 1,5% respecto de los primeros seis meses de 2007. Así, en un contexto inflacionario, esa pequeña suba representa en realidad una caída real.

"La estrategia del gobierno nacional de pisar estos gastos para sostener el superávit significa un recorte significativo en los ingresos provinciales", informó la consultora Ecolatina. Este fenómeno afecta a las llamadas transferencias "no automáticas", los giros que reciben las provincias fuera de la coparticipación federal, aumentó un 27,7% en el mismo período, menos que la recaudación impositiva.

Sin embargo, esta estrategia no fue la única que aplicó el Gobierno. En su último informe sobre la ejecución del presupuesto, la ASAP destacó que la deuda exigible al final del segundo trimestre alcanzó los $ 3543 millones, un nivel "sustancialmente mayor al habitual". La deuda exigible (flotante), surge de la diferencia entre los gastos devengados y los efectivamente pagados en un período determinado.

En otras palabras, muestra las erogaciones que el Estado ya asumió, pero que por diferentes motivos postergó su pago para el futuro inmediato. Lo que indica que la situación fiscal no es tan excelente como dicen los números.

El superávit primario, sin los ingresos extraordinarios de la reforma previsional, fue de $ 19.414 millones en el primer semestre, un 68,3% superior al del mismo período del año anterior. En los doce meses previos a julio se ubicó en el 2,7% del producto bruto interno (PBI). Si se agregan los traspasos de las AFJP, la cifra sube hasta los $ 20.310 millones.

Como el Gobierno deberá cancelar aquellas deudas en los próximos meses, el informe apunta que el gasto volverá a crecer a una tasa del 38-40 por ciento "si no se toman nuevas medidas de incremento en los conceptos más relevantes".

Deudas

La indiferencia de la chequera frente a la obra pública  y las arcas provinciales refleja una parte del ahorro forzoso impuesto por el Gobierno. Cammesa, la administradora del mercado eléctrico mayorista, estira desde hace años una deuda que no figura en el presupuesto.

La deuda de Cammesa para cubrir las compras de combustible, importaciones de electricidad y la diferencia entre los costos de generación y tarifas congeladas ya alcanzó los $ 18.000 millones.

Además hubo situaciones excepcionales en los ingresos. El Banco Central duplicó en el primer semestre el giro de utilidades al Tesoro. Estas, fueron de $ 3400 millones, a los que se sumarán, por los menos, casi $ 2000 millones, que ya fueron comprometidos.

Todo esto pone en duda, por primera vez en la era kirchnerista, el cumplimiento de la meta de superávit fijada en el presupuesto, del 3,15% del PBI.