Los pilares del modelo económico están amenazados
Los dos pilares sobre los que se sustenta el ciclo económico iniciado tras el colapso de la convertibilidad lucen amenazados. Tanto el superávit fiscal como el saldo comercial tienen una dinámica cada vez más dependiente de los precios internacionales de las commodities, cuyo crecimiento parece haber llegado a un límite.
Te puede interesar
El Diablo viste a la moda, también en las pymes argentinas
Te puede interesar
Real estate en dólares: el nuevo modelo que atrae a pequeños inversores
Después de la reciente experiencia, difícilmente Venezuela vuelva a ser una salida, frente a la imposibilidad de recurrir al mercado internacional de capitales. La alternativa será, por lo tanto, el financiamiento a través del mercado local, en especial de fondos institucionales, como las AFJP, la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) o los depósitos públicos en el Banco de la Nación Argentina.
Cualquiera de esas soluciones restará liquidez al mercado bancario y mantendrá elevadas las tasas de interés. O sea, tendrá un efecto contractivo sobre la economía. Del costado del sector externo, las noticias tampoco son muy alentadoras. A lo largo de 2008 el motor determinante del crecimiento de las exportaciones fue el aumento de los precios de las commodities. Aun si el nivel de precios de estos productos se mantuviera en el elevado nivel actual, el saldo comercial externo de nuestro país se reduciría de los actuales 10.000 millones de dólares a poco más de 7000 millones.
En la hipótesis de que los precios de los productos primarios que la Argentina exporta cayeran un 20%, el superávit comercial descendería virtualmente a cero.
Existe un consenso cada vez más amplio acerca de que el nivel actual de los precios de las commodities incluye una porción importante de presión derivada de la presencia de inversores financieros en estos mercados. Es decir, no se trata tan sólo, en el caso de los alimentos, de la incorporación de una mayor población del lado de la demanda. Por consiguiente, si esa corriente cambia, porque los inversores vuelven a encontrar otros canales para sus colocaciones, el nivel de precios puede descender.
Cambio de viento
Por otra parte, como ya se vislumbra en algunas commodities, la experiencia histórica es que las crisis en los países desarrollados impulsan su precio hacia la baja.
En síntesis, los dos pilares del modelo económico argentino están severamente amenazados por cambios en las condiciones del mercado internacional, sobre los que la Argentina tiene nula capacidad de acción.
Estas amenazas externas son la contracara del "viento de popa" que ayudó decisivamente a obtener elevadas tasas de crecimiento sin el clásico estrangulamiento en el sector externo de la economía.
Ahora el viento cambió y una actitud inteligente es diseñar una política económica capaz de afrontar las nuevas condiciones sin perder el terreno recorrido, como ha ocurrido reiteradamente a lo largo de nuestra historia. Si el Gobierno ignora estas señales o las atribuye a fantasmagóricas confabulaciones, estará perdiendo la extraordinaria oportunidad de colocar al país en una senda más sólida de crecimiento.
Fuente: Opinión de Jorge Todesca para diario La Nación


