Una victoria que podría "cambiarle la vida a muchas personas"

Namibia no ha ganado nunca un partido en un Mundial, por lo que el centro Darryl de la Harpe cree que un triunfo ante Canadá podría realmente cambiar la realidad del deporte en su país e inspirar a futuras generaciones.

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Darryl de la Harpe.

RUGBY WORLD CUP

Darryl de la Harpe, centro de Namibia, sabe que el partido ante Canadá es a todo o nada. Ganen o pierdan, definirá su Copa del Mundo 2019 y posiblemente el legado del equipo namibio.

Más allá del destacado logro de participar de todas las Copas Mundiales desde 1999, los Welwitschias no han ganado un partido en 22 jugados.

De la Harpe espera ganar su cap número 52, que posiblemente sea su último, cuando se enfrente a los Canucks en el Kamaishi Recovery Memorial Stadium. Y sueña con que el 23 le traiga suerte a su equipo.

"Solamente pienso en ganar”, dijo. “No me importa cómo. Si es en la última jugada o si son 50 puntos raros, no me importa”.

De la Harpe, al igual que la mayoría del equipo de Phil Davies, se ha tomado un tiempo libre de su trabajo a tiempo completo en Namibia, donde trabaja en la empresa de ingeniería de su padre, para representar a su país en Japón 2019. Juega para los Wanderers en Windhoek.

En contraste, los jugadores de Canadá tienen ahora la posibilidad de entrenarse a tiempo completo gracias a la Major League Rugby que introdujo el rugby profesional en Norteamérica en 2018.

Pero el centro namibio cree que la unidad y el carácter forjado en el grupo, un equipo cuyo núcleo de jugadores vive en su país, les dará la ventaja.

"Todos nosotros trabajamos y no vemos mucho a nuestras familias durante el año debido a que estamos trabajando y entrenando en distintos momentos. Nuestra cultura se construyó sobre ese tipo de cuestiones, la disciplina y el sacrificio”.

"No será un partido vistoso. Será uno muy físico, muy duro, pero creo que este equipo tiene el carácter para jugarlo”.

Siete de los jugadores, incluido De la Harpe, tienen más de 30 años y lo más probable es que no jueguen en Francia 2023. Pero 16 de los chicos de Phil Davies tienen menos de 25 años y deberían llegar en su mejor momento al próximo mundial.

Para el entrenador de ataque Mark Jones, un veterano de 47 caps con Gales en los mundiales 2003 y 2007, una parte esencial de ese plan de desarrollo tiene que ser incrementar la cantidad de partidos contra oponentes de primer nivel.

"En mi experiencia en Gales, en el momento que comenzamos a jugar regularmente contra los mejores equipos del hemisferio sur, el nivel promedio de los jugadores creció inmensamente”, dijo Jones.

"Constantemente incrementas el conocimiento del juego, y tanto la toma de decisiones y el condicionamiento son puestos bajo mucha presión y ese desarrollo es crucial para el crecimiento”.

"Tenemos que lograr pasarle eso a los jugadores. Ojalá que el calendario global les permita a equipos como Namibia tener mayor exposición contra equipos de Tier 1”.

La mayoría del staff de Davies, incluyendo Jones, probablemente continúe su camino en otro equipo luego de que termine la Copa Mundial. Pero tras cinco años de tener a Davies al mando, Jones está seguro de que el rugby de Namibia está en una curva ascendente.

"Estos chicos están constantemente mejorando, empujando los estándares hacia arriba y creando un mejor ambiente para los jugadores más jóvenes”, comentó.

Para que ese progreso continúe, De la Harpe sabe que los jugadores deben tomar el mando, siguiendo el ejemplo del ex compañero y ahora entrenador de scrum Jaco Engels para inspirar y liderar a las próximas generaciones.

Pero primero, Namibia debe ganar el domingo.

"Si sucede -o cuando suceda- será algo que cambiará la vida de muchas personas. Significará financiamiento, sponsors, podría ser el catalizador de muchas cosas en Namibia. Podría ser la diferencia para esos chicos que jugarán para su país en Copas Mundiales por venir”.

"No es que puede ser un gran impacto. Será un gran impacto”.

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