Los días felices

Teniendo en cuenta que de medio siglo a esta parte la Selección argentina ganó la Copa América en apenas tres oportunidades, saltan a la vista y multiplican cada día más su valor las conquistas de Chile en 1991 y Ecuador en 1993.

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Ecuador 1993 fue el último título ganado por Argentina.

A poco de puesta sobre la mesa una referencia sugestiva, que de medio siglo a esta parte la Selección Argentina ganó la Copa América en tres oportunidades, saltan a la vista y multiplican su valor las conquistas de Chile en 1991 y Ecuador en 1993.

Las dos, ciertamente, de la mano de Alfio Basile, la mejor versión de un entrenador de los que con los matices del caso se siente representado por los modos del patriarca César Luis Menotti y sus derivados contiguos.

En Chile del 91 el equipo pergeñado y orientado por el aporteñado "Coco" nacido en Bahía Blanca alcanzó su máxima expresión, entendida como la siempre codiciada y esquiva combinatoria de solidez, fluidez y contundencia.

Y como ha pasado y pasará a lo largo de la historia de las competencias de tramo corto, con ajustes en medio del camino y resultados óptimos: para el caso, la salida de un número 10 goleador pero de escaso apego a la asociación (Diego Latorre) y la entrada de un Leo Rodríguez entendedor, aglutinador e impregnador.

Y en torno de Rodríguez, la suprema consumación del legendario 1259: el 1, el 2, el 5 y el 9.

Sergio Goycochea atajó acaso por encima de sus posibilidades reales, Oscar Ruggeri mostró incluso un nivel superior al de su notable Mundial 86, Leonardo Astrada rozó el techo de un mediocentro de quite y pases certeros y Gabriel Batistuta no fue más ni menos que esa locomotora endemoniada que con la camiseta de la Fiorentina brillaba en el Calcio.

Por si fuera poco, entre otros, Diego Simeone en clave de líder utilitario y Claudio Paul Caniggia con varios momentos en modo "Imparable".

Hacía 32 años que el representativo nacional no coronaba en la Copa América y con el handicap de no contar con Diego Maradona, todavía en actividad, hace 28 años en Chile se mantuvo invicto a lo largo de los siete partidos.

En la primera fase venció 3-0 a Venezuela, 1-0 a Chile, 4-1 a Paraguay con una genuina exhibición de fútbol práctico y florido, y 3-2 a Perú, ya con una formación alternativa.

En la serie final dio cuenta de Brasil por 3-2, empató 0-0 con Chile y acreditó la vuelta olímpica con un triunfo de 2-1 a expensas de Colombia gracias a sendas anotaciones de Simeone y Batistuta.

El equipo titular de entonces alistó a Sergio Goycochea; Fabián Basualdo, Sergio Vázquez, Oscar Ruggeri y Ricardo Altamirano; Diego Simeone, Leonardo Astrada, Leonardo Rodríguez y Darío Franco; Claudio Caniggia y Gabriel Batistuta.

Completaron el plantel Alejandro Lanari, Fabián Cancelarich, Fernando Gamboa, Néstos Craviotto, Carlos Enrique, Blas Giunta, Gustavo Zapata; Sergio Berti, Antonio Mohamed, Claudio García, Ramón Medina Bello y Darío Scotto.

Dos años después, en Ecuador, la Selección repitió al cabo de una muy difícil final contra México, pero esta vez sin el plus de lucimiento que había tenido en Chile: poco juego y poco goles, pero los suficientes.

En el debut le ganó 1-0 a Bolivia, después empató 1-1 con México y con idéntico resultado igualó con Colombia, para llegar al partido decisivo de la mano de Goycochea encendido en las definiciones por penales.

Goyco destacó en el 1-1 con Brasil y en el 0-0 con Colombia, ambos rubricados por 6-5.

El bicampeonato tuvo en Batistuta al héroe providencial, puesto que convirtió por duplicado, la segunda vez con la indispensable ayuda de Simeone, que sacó un lateral sin preámbulos y tomó desacomodado a los defensores aztecas.

Esa tarde Argentina formó con Sergio Goycochea; Fabián Basualdo, Jorge Borelli, Oscar Ruggeri (Fernando Cáceres) y Ricardo Altamirano; Gustavo Zapata, Diego Simeone, Fernando Redondo y Néstor Gorosito (Leonardo Rodríguez); Alberto Acosta y Gabriel Batistuta.

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