Las dos caras de una misma Lepra

De local y frente al arco rival Independiente es una cosa, pero de visitante y en el arco propio la historia es totalmente diferente. El Azul convive con un presente dispar que le impide estar pugnando en los primeros puestos de la Zona 1.

sección deportes

Gonzalo Klusener, autor del segundo gol de la Lepra

Alfredo Ponce / MDZ

Independiente Rivadavia transita realidades distintas en un mismo torneo. De local la Lepra es un equipo que por momentos es dueño del partido, con mucha intensidad y despliegue físico, mientras que de visitante ha sido un equipo más mesurado en ofensiva y conservador. Esto ha hecho que el Azul gane todo en el Gargantini y pierda todo fuera de casa.

El fenómeno de la irregularidad también se puede apreciar dentro de la cancha, más precisamente en los arcos. Cuando tiene el arco rival en frente la Lepra ha exhibido una eficacia muy positiva teniendo en cuenta que ha convertido 12 goles (el más goleador del certamen junto con Estudiantes de Río Cuarto) en 5 de los 6 partidos. Pero en el arco propio los errores defensivos se hacen notar ya que sufrió 13 goles repartidos en todos los cotejos que ha disputado.

Sin dudas que estos altibajos en el rendimiento Leproso generan alegrías o incertidumbres dependiendo en qué cancha juegue. Está claro que Independiente no puede despegar del todo por mala producción que tiene de visitante, aunque con lo cosechado de local le permite a los de Theiler estar con los mismos puntos que Morón, equipo que ocupa el último cupo para el Reducido.

Sin dudas que el aspecto defensivo es lo apuntado a mejorar por el cuerpo técnico y también la mentalidad de un equipo que de visitante no puede sostenerse. Corrigiendo esas facetas la Lepra podrá dar el salto de calidad que necesita para pelear bien arriba. Mientras tanto el Azul deberá aprovechar la localía y seguir haciendo al menos un gol más que su rival.

La emoción del pibe Fernández:

Indudablemente que Lucas Fernández nunca olvidará el 22 de septiembre de 2019, día en que hizo su primer gol en Primera División con el agregado de que sirvió para que la Lepra gane agónicamente. El joven de 20 años y oriundo de San Luis entró cuando faltaban 5 minutos para el final. En la primera que tuvo encaró por izquierda, enganchó ante la marca y metió un derechazo que se clavó junto al palo izquierdo del arquero. Luego el festejo del puntano fueron puras lágrimas, felicitado por todos sus compañeros y aclamado por un estadio que reventaba. Una noche que nunca olvidará.

“Todos los entrenamientos trato de hacer esa jugada y gracias a Dios pude enganchar y hacer el gol. Apunté a ese palo y por suerte salió ahí”, narró un emocionado Fernández, quien ingresó a último momento a la lista de concentrados.

“Sabíamos que era un partido duro y que los que íbamos a entrar teníamos que dejar todo y por suerte entré y convertí el gol”, continuó el delantero que le dedicó su gol a toda su familia que fue a verlo a la cancha.

“Estoy muy contento porque ganamos y porque pude meter ese gol. Este grupo es muy unido y eso me dio la confianza para entrar y hacer lo que tenía que hacer”, finalizó un emocionado Lucas Fernández, el héroe de ayer en el 3 a 2 contra Alvarado

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