Jugador de los All Blacks, camino a convertirse en una figura de culto

El centro de los All Blacks Jack Goodhue está dejando una excelente impresión en esta RWC 2019 por su forma de jugar y por su corte de pelo retro, estilo 'mullet', que hasta fue destacado por la Primera Ministra de su país.

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Con una sonrisa, un semblante de confianza y esos pelos que vuelan por detrás cuando empieza a navegar en las defensas rivales, Jack Goodhue va camino a convertirse en una figura de culto y hasta la Primera Ministra dejó entrever que se suma a su club de fans.

"Fue una victoria brillante de los All Blacks y de los mullets", publicó la Primera Ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, en su Instagram después de que el equipo clasificó a las semifinales tras la victoria ante Irlanda. Su publicación fue acompañada por una foto de Goodhue luciendo ese peinado ochentoso, algo que, según él mismo, potencia su don deportivo del siglo XXI.

"No me voy a sacar este corte de pelo estilo mullet, está científicamente comprobado que me hace más rápido aunque está claro que creo que la investigación no se hizo en Harvard", dijo el centro neozelandés, con ese estilo de pelo bien corto adelante y largo atrás, sonriendo antes del partido contra Irlanda. En esta llave de cuartos de final dejó en claro que su actuación más que positiva, podría haber sido estudiada por los científicos de Estados Unidos.

No es parte de ningún estudio científico reconocer que el jugador de 24 años esta deslumbrando a propios y extraños con un futuro inmenso por delante, además de ser parte de un equipo campeón del Super Rugby como Crusaders.

Todos los compañeros aman a un Goodhue que a veces se muestra un tanto arrogante, aunque realmente no lo es. Durante una conferencia de prensa de las varias brindadas en Japón, Sonny Bill Williams bromeó con Jack diciendo que es el mejor jugador del mundo o que al menos es lo que piensa el propio Goodhue. Mientras tanto, el entrenador asistente, Ian Foster felicitó al simpático centro por haberse afeitado el bigote.

"No puedo ganar en este equipo", retrucó Goodhue fingiendo cierta indignación, pero mostrando un carisma que piensa mantener hasta el final del torneo y que ciertamente levanta los ánimos del equipo.

Goodhue no solamente es un hombre con carácter fuerte y un centro de talento extraño, sino que también, fuera del campo de juego, encarna los viejos valores que los neozelandeses exigen de sus All Blacks: humildad, solidaridad y afecto.

Devoto

Pero esto no es todo en su vida. Es un comprometido Cristiano que comenzó su camino de fe a los 16 años, cuando con una amigo de la escuela en Auckland viajó a Estados Unidos a escuchar al pastor evangelista, Greg Laurie.

Goodhue solía trabajar para el Ejército de Salvación, pero estos días es voluntario en Big Brothers Big Sisters de Nueva Zelanda, un programa de tutorías en el que cada semana se toma un tiempo para ser alguien que contenga, un modelo a seguir y amigo de niños y niñas que necesitan una mano amiga.

"El juego te puede consumir y tu rendimiento se vuelve tan importante que hasta llega a definir quién eres", le dijo Jack a la revista del Ejército de Salvación, "War Cry". Esto me ayuda a recordar que no todo se trata de mis habilidades para jugar rugby, se trata de quién soy como persona, viviendo la vida que Dios quiere que viva. Ser fiel a eso es lo más importante".

Goodhue sigue con una clásica tradición de los jugadores de los All Blacks. Se crió mezclando trabajos manuales en la granja de su padre y partidos de rugby 2-vs-2 feroces en el patio trasero de su casa junto a su hermano gemelo Josh y sus otros hermanos. Todos ellos se convirtieron en buenos y fuertes jugadores de rugby.

"Algunas cuestiones se solucionan en la cancha. Si no dejas de llorar en tres segundos no vas a ser un All Black", me decían. Yo me secaba las lágrimas para continuar con lo que estaba haciendo, que era darle una golpiza a mis hermanos. De estas situaciones aprendí mucho para mejorar", recordó.

Siempre el trabajo estaba primero. Una vez se perdió un partido de rugby donde iba a representar a su escuela en Auckland, porque su padre estaba con dolor de espalda y tuvo que ordeñar durante 15 días a las vacas, para poder tener la leche en la granja familiar ubicada en las afueras de Kawakawa.

La pequeña ciudad que del norte de Nueva Zelanda es famosa por tener los baños más coloridos del mundo diseñados por el arquitecto austriaco, Friedensreich Hundertwasser. Pero ahora puede también sumar a un All Black a la lista de distinciones.

El entrenador de Irlanda, Joe Schmidt (NZL), lo conoce bien y opinó que Goodhue no es del tipo de centros del estilo de Conrad Smith, que no es egoísta a la hora de pasar la pelota, pero que tiene un ataque incisivo y siempre toma los caminos correctos.

"Jack va a ser una estrella mundial de rugby. Tiene la actitud, la determinación, la forma y el intelecto suficiente", dijo el ex apertura irlandés, Ronan O'Gara y quien fuera uno de sus entrenadores en Crusaders.

Esta Rugby World Cup le está dando la razón, siendo que Goodhue, junto a Anton Lienert-Brown, ha rendido excepcionalmente bien para los All Blacks.

Al regresar a su país se casará con su prometida Sophia, algo que hizo que su compañero de equipo, Sam Whitelock, le preguntara: "Jack, ¿te vas a cortar el pelo para casarte?". Si salen campeones, se verá. Pero lo cierto es que ya deberían promover una ley de preservación nacional del mullet.

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