El lado "B" de los jugadores amateurs que deben enfrentar a las potencias

Uruguay, Namibia, Tonga y Rusia son los equipos con menos profesionales en el Mundial de Japón. Algunas historias, en esta nota.

Sección Deportes

Cerca de sesenta amateurs son parte de la Copa del Mundo

Son unos sesenta. Contables, estudiantes, veterinarios e incluso agricultores. Llegados desde Uruguay, Namibia, Tonga o Rusia. Son los amateurs o semiprofesionales que participan en el Mundial.

Obrero de la construcción, Siua Maile es sin duda la historia más llamativa de este Mundial japonés. El jugador de Tonga fue descubierto por azar, gracias a... Facebook.

- Falta de dinero -

La falta de dinero es a menudo un problema fuera de los diez equipos del Top 10 mundial. Incluso Argentina, semifinalista en 2007 y en 2015, ha convocado a un jugador amateur, el centro Lucas Mensa.

"Hay que estar loco para jugar al rugby en Uruguay. Hay que tener de verdad muchas ganas", estima el apertura de los Teros, Felipe Berchesi. En su selección tiene compañeros como Felipe Etcheverry (estudiante y entrenador de rugby), Diego Arbelo (chófer) o Juan Manuel Gaminara (consultor financiero).

"Se entrenan por la mañana o por la noche antes o después de su trabajo. Somos enfermos de este deporte. En Uruguay, casi todo es fútbol", señala Berchesi, que juega en Francia, en Dax (Fédérale 1, tercera división).

Felipe Berchesi

- Cables encima del terreno -

"Nuestra federación no tiene demasiado dinero. Nos arreglamos con los medios que tenemos. Intentamos construir estructuras. Las primas de partidos permiten también reducir las horas de trabajo a algunos, que pueden dedicar de este modo más tiempo al rugby", añade Berchesi, que pasó por el campeonato local antes de viajar a Europa.

Algunos no tienen esa suerte. Los namibios, por ejemplo, solo cuentan con un puñado de profesionales. Considerada como la mejor selección africana, detrás de la intocable Sudáfrica, no tiene el mismo peso cuando desembarca en la escena mundial.

"Todos el mundo no puede comprender lo que han pasado hasta llegar aquí. Han jugado en Marruecos, en Nigeria, en Uganda...", explica Dale McIntosh, entrenador de la defensa namibia.

Dale McIntosh

"Uno de los partidos lo jugamos con cables eléctricos que pasaban por encima del terreno. El árbitro nos explicó que si el balón tocaba uno de los cables, la jugada terminaba en scrum. Nunca había visto algo parecido. Estos chicos merecen estar aquí por las travesías en la niebla que han tenido", añade McIntosh, de origen neozelandés, pero exinternacional por Gales, donde es entrenador.

"Estos chicos son increíbles. Tengo gran respeto por ellos. No he escuchado a uno solo quejarse. Trabajan duro y están muy orgullosos de representar a su país", concluye.

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