Rusia y la FIFA no pueden fallar

La derrota es una posibilidad del juego. Los que no podrán fallar en esta Copa del Mundo son Rusia y la FIFA.
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Rusia y la FIFA no pueden fallar(DPA)

Rusia y la FIFA no pueden fallar | DPA

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 Sería una pena para Lionel Messi no lograr el gran título que necesita con Argentina. O para Neymar no tener revancha del trauma de Brasil 2014. O para Cristiano Ronaldo no llevar a Portugal a su primer Mundial. Pero, al fin y al cabo, se trata de deporte y la derrota es una posibilidad del juego. Los que no podrán fallar en esta Copa del Mundo son Rusia y la FIFA.

Los vínculos entre fútbol y política no son para nada nuevos. Casi desde la misma génesis del Mundial -la segunda edición se disputó en la Italia de Benito Mussolini- existió este lazo siempre sospechoso. Mantenido cuatro décadas y media después, por ejemplo, en el certamen de 1978 en plena dictadura argentina. Pero aún con estos antecedentes, y más allá de los diferentes contextos y regímenes de Gobierno, no es exagerado decir que pocos Mundiales estuvieron tan atravesados por las turbulencias políticas como Rusia 2018.

Las amenazas de boicot deportivo de algunos legisladores británicos tras el envenenamiento del ex espía ruso Serguei Skripal y su hija Yulia en el Reino Unido lejos estuvieron de materializarse, pero la tensión no se disipó en absoluto. Lo dejó en claro el ministro de Exteriores británico y ex alcalde de Londres Boris Johnson cuando llegó al punto de comparar al Mundial de Rusia con los Juegos Olímpicos de 1936 en la Alemania de Adolf Hitler.

Cada detalle del Mundial en la Rusia de Vladimir Putin será seguido con lupa por las potencias de Occidente. Aunque el cóctel es bastante más complejo, ya que a las tensiones derivadas del caso Skripal o la guerra en Siria se suman componentes específicos de la política deportiva.

Desde aquel 2 de diciembre de 2010 en Zúrich, cuando el comité ejecutivo de la FIFA eligió simultáneamente a Rusia y a Qatar como las respectivas sedes de los Mundiales de 2018 y 2022, el ente rector del fútbol se encuentra en una ciénaga. Aquella votación, cargada de sospechas que nunca pudieron ser del todo comprobadas, como reconoció el informe del investigador Michael Garcia, desató la ira de Estados Unidos e Inglaterra y, posiblemente, haya tenido algo que ver con la investigación del FBI que derivó en el "FIFA-Gate" y que acabó con la cabeza de Joseph Blatter.

El veterano directivo suizo y Michel Platini, su máximo rival entonces, se encuentran suspendidos y caídos en desgracia. Pero la FIFA de Gianni Infantino aún debe lidiar con las consecuencias de aquella decisión. Por ello, no sorprende que Infantino esté tan preocupado por evitar que el crecimiento de Marruecos arruine los planes de la tri-candidatura de Estados Unidos, México y Canadá para organizar el Mundial de 2026, el primero de 48 equipos. La elección, que podría ser más pareja de lo que se presuponía, se tomará el 13 de junio en Moscú, un día antes del comienzo del Mundial.

La FIFA no quiere ni puede permitirse más turbulencias. Los millonarios juicios del "FIFA-Gate" y la pérdida de patrocinadores dejaron sus secuelas en las arcas del organismo, por lo que el Mundial y la enorme masa de dinero que genera son como un oasis tras una larga caminata por el desierto.

Tampoco Putin puede darse el lujo de que algo salga mal. Tendrá desafíos de magnitud, como la violencia "hooligan" que recrudeció en Europa en los últimos meses o la amenaza terrorista. Además, necesitará del balón para lavar la imagen de un deporte ruso que se vio seriamente afectado por los escándalos de doping. El último gran evento deportivo que recibió el país, los Juegos Olímpicos de invierno de 2014 en Sochi, son de hecho recordados como una gran mancha para el olimpismo tras revelarse la existencia de un masivo sistema de manipulación de muestras con apoyo estatal.

Pero Rusia también demostró que, en lo que respecta a los aspectos logísticos, es capaz de organizar eventos con eficiencia, como se vio en la Copa Confederaciones de 2017. Los 12 estadios en las 11 ciudades que albergarán la cita entre el 14 de junio y el 15 de julio ya están listos -gran diferencia con Brasil 2014- e impactan por su modernidad y comodidades. El operativo de seguridad será colosal y los traslados en el país más grande de la tierra se verán facilitados por un sistema de trenes gratuito entre sedes. Sólo queda que el balón empiece a rodar para alegría de Rusia y la FIFA.