Ponzio: la gloria del patriarca

REDACCIÓN MDZ ONLINE

Ponzio: la gloria del patriarca

Cerca de los 37 años en el DNI y con más de 600 partidos sobre el lomo nada mejor para Leonardo Ponzio que dar el piné con una de las tres camisetas que ha vestido y en una jornada gloriosa por donde se la mire.

No se lo extrañó tanto en la Bombonera, por cuanto la estructura colectiva se erigió por encima de los esplendores individuales, pero tampoco era indispensable demasiada perspicacia para deducir que al cabo buena parte del destino de River estaba ligada a la dimensión del mediocampista nacido en Las Rosas, Santa Fe.

Mediocampista, líder de lanza llevar, cerebral asimismo y en ya lejanos tiempos lateral de un lado y del otro en su paso por Real Zaragoza.

Allá, en las tierras de Aragón, Ponzio integró un gran equipo ganador de la Copa del Rey y de la Supercopa junto con otros argentinos notables, como los hermanos Gabriel y Diego Milito, y Luciano Galletti, más el brasileño Savio y luminarias del tipo de David Villa.

Es que no hay lugar por donde haya pasado Ponzio que no lo haya hecho acreedor al respeto, a la valoración y por lo menos en Zaragoza y River, al bronce.

Poco menos de 100 partidos en Newell's alcanzaron y sobraron para dejar huella y en Zaragoza alcanzó la marca de 246 que lo coloca en el sitial de honor del segundo extranjero con más presencias oficiales, escolta del uruguayo Gustavo Poyet.

Y en River supo descender al infierno de un primer ciclo opaco y honrar su sed de revancha en condición de patrón y sota en el equipo que regresó a Primera y después en el que, vaya si es un hecho, orientado por Marcelo Gallardo se constituye en uno de los más luminosos de la rica historia de River.

Hasta hoy mismo Ponzio acumulaba una docena de vueltas olímpicas con la casaca de la banda roja, ni más ni menos, con la modestia y las altas cumbres del caso, según se vea.

Es tan cierta la sobrevaloración del acumulado de galones individuales en un deporte, como el fútbol, de corte colectivo, como que no es lo mismo integrar el plantel, jugar un par de partidos, o un rato, o mucho, pero con influencia relativa, que convertirse en una pieza clave en el rompecabezas.

Tan clave como ha sido, como es Leo Ponzio, un 5 de los de antes y de los de ahora, con todo en su lugar: despliegue bien orientado, voz de mando, suela y circulación medida, sobria, pertinente.

No hace tanto declaró al "El Periódico" de Aragón que no se imagina en las canchas más allá de junio de 2019 y que tampoco se imagina en el rol de entrenador, pero, qué más da, si en Ponzio todo, pero absolutamente todo es el rozagante presente de un sabio de la tribu que acaba de dar la cara en la primera línea de la epopeya.

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