¡En qué te convertiste Copa Argentina!

El espíritu del torneo federal quedó a un costado. Las necesidades de los poderosos la transformaron rápidamente en una competencia despiadada.
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Deborah Puebla

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La Copa Argentina, ese torneo federal con filosofía de espíritu inspirador, se transformó en una carnicería. Las recientes goleadas de Independiente, River y Boca abrieron un debate: ¿Los "grandes" respetan a los rivales de otras categorías?

En los últimos partidos los grandes apabullaron a sus débiles rivales. Acá no importaron las diferencias de categorías, el objetivo era ganar.

Los equipos grandes en la Copa Argentina 2018 con las mayores goleadas de la historia del certamen:

  • Independiente 8-0 vs Central Ballester
  • River Plate 7-0 vs Central Norte
  • Boca Juniors 6-0 vs Alvarado
  • Rosario Central 6- Juventud Antoniana 0

Sin embargo, lo que está en discusión no es el accionar de los poderosos en el partido, sino la realidad que viven muchos equipos del interior que llegan a esta competencia sin haber disputado partidos para preparse.  

Hacerle 7 u 8 goles a un rival de diferente categoría no es faltarle el respeto, pero sí hay honor en jugarle de igual a igual. El blanco de las críticas debería ser la organización del torneo, que poco piensa en los denominados equipos chicos. La idea de la Copa es maravillosa pero la desidia la convirtió en otra cosa. 

Por ejemplo, ante River, Central Norte volvió a jugar un encuentro oficial después de 156 días. En el medio tuvo algunos entrenamientos, amistosos y vacaciones de un mes. En cambio, el equipo de Marcelo Gallardo llegó con 22 partidos: 15 por torneo local, 6 por Copa Libertadores y uno por la Supercopa Argentina. 

 "Estamos parados hace seis o siete meses. Tuvimos que juntarnos para jugar un partido y ya está, trabajar de otra cosa". Así relató Matías Ceballos la situación en la que Central Norte enfrentó a River.


La bandera de los hinchas de Racing de Córdoba, cuestionando la organización de la Copa Argentina. 


La Copa Argentina saca a la superficie el sacrificio de muchos futbolistas del ascenso y del interior.  


En esta edición ya fueron eliminados por equipos de categorías inferiores Chacarita (tras caer ante Deportivo Maipú), Racing, Belgrano, Arsenal, Agropecuario, Vélez, Banfield, Aldosivi, San Martín de San Juan y Godoy Cruz (que perdió ante Defensores Unidos). Y pasaron raspando por penales Villa Dálmine y Colón. Ayer, Central Córdoba eliminó a Tigre. 

Por noventa minutos, las realidades dispares se igualan y las sorpresas son el principal atractivo de la competencia. Esto se debe recuperar por el bien del fútbol argentino. 

El cambio de espíritu de la Copa Argentina está también relacionado con la modificación de objetivos de los clubes de primer nivel. Ganarla es, desde hace unos años, conseguir un cupo para la Copa Libertadores del año siguiente. El campeón del torneo obtiene la clasificación directa al torneo internacional. El máximo ganador del torneo es Boca Juniors, que lo conquistó en tres ocasiones. Lo sigue River con dos torneos ganados. Arsenal y Huracán se consagraron en una oportunidad. 

El poder económico, los diferentes kilómetros que recorre un equipo y  la falta de competencia modifican la teoría de un torneo precioso, en papeles. La idea es hermosa, el destrato es horrible. 

Copa Argentina, en qué te convertiste...