Duele cuando nos vemos tan lejos

Cuándo uno viaja y logra conocer nuevos destinos comienzan a rondar en la cabeza interrogantes, que tal vez para un simple periodista deportivo no lograrán tener respuesta feliz.
Avatar del

Ariel Fernández

1/2
Duele cuando nos vemos tan lejos

Duele cuando nos vemos tan lejos

Duele cuando nos vemos tan lejos

Duele cuando nos vemos tan lejos

Da la sensación de que estamos realmente muy lejos de países en los que todo funciona. Muchos podrán argumentar sobre las "formas" de algunas naciones para alcanzar el grado deseado de desarrollo en cuanto a la economía. Sin embargo, lejos de comprender las políticas internacionales, podemos situarnos en el lugar del ciudadano común y de lo que sentimos internamente ante estas situaciones.

Esta vez tuve la posibilidad de conocer el estado de Colorado, en los Estados Unidos, y entre tantas preguntas, aun no logro comprender cómo vivir en unos de los lugares más caros y prestigiosos del mundo, en una ciudad que ronda la perfección, puede resultar más económica que nuestros lugares en la Argentina. Y el título de esta nota justamente tiene que ver con esto.

Resulta raro de asimilar cómo, no solo una Coca Cola, como elemento símbolo a nivel global, cuesta más barata en Aspen que a pocos pasos de nuestras casas, sino que existe algo mucho más sustancial, que es el respeto, la paciencia, la tolerancia, la solidaridad, de una sociedad comprometida con el trabajo, cada uno en su lugar y al servicio de la comunidad. Puede que estos aspectos logrados en una sociedad diferente sean consecuencia de un modo de vida en el cual lo económico no es un problema, o por el contrario, que todos esos atributos éticos y morales provoquen una economía superior. Hace unos días escribía sobre las bondades de viajar y nuestra posibilidad de hacerlo de una forma económica. Esta vez transfiero en este texto sensaciones y también angustias sobre un pensamiento crítico.

Estados Unidos, en democracia desde 1776 y con cuatro décadas de vida más que nosotros, tuvo similares posibilidades en sus comienzos que la Argentina, aunque con crecimientos totalmente diferentes. ¿Cuál fue la clave? ¿Qué hicimos mal? Escribo desde el rencor y claramente no desde la chance de solucionar o comprender algún aspecto de todo esto que nos pasa.

Quizá la reflexión también los bajonee a ustedes, pero no fue la intención. En una de esas, quien dice, con pequeñas acciones a modo personal, comenzaremos a desarrollar una sociedad superior.