Dembélé, una incógnita después de su fichaje

El futbolista francés se convirtió en el fichaje más caro de la historia del Barcelona y hoy, casi un año después de su contratación, permanece como una seria incógnita.
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El futbolista francés Ousmane Dembélé se convirtió en el fichaje más caro de la historia del Barcelona y hoy, casi un año después de su contratación, permanece como una seria incógnita agrandada por la llegada del brasileño Malcom.

El extremo fue la respuesta del club azulgrana a la "fuga" de Neymar al Paris Saint-Germain y los 105 millones de euros (122 millones de dólares) más 40 en variables que pagó al Borussia Dortmund lo situaron como el segundo fichaje más caro de la historia del fútbol tras los 222 millones del propio brasileño.

Entonces, Dembélé tenía 20 años y las críticas fueron inmediatas: ¿Merecía la pena pagar tanto dinero por un jugador que era más proyecto que realidad? La temporada no logró resolver tan espinosa cuestión, más bien al contrario.

El francés sufrió una grave lesión en un tendón a comienzos de temporada, una dolencia que los médicos atribuyeron, entre otras circunstancias, al estrés del jugador. Apenas jugaría 22 partidos en toda la temporada para un pobre balance de cuatro goles. Fue una contribución muy menor para el campeón de la Liga española.

Durante este tiempo se habló de falta de adaptación, y no sólo al Barcelona. Poseedor de un carácter introvertido y distraído, su gusto por la "comida basura" inclinó al club hacia la contratación de un cocinero particular que velara por su dieta, pero fue despedido al no entenderse bien con el futbolista.

Luego, el jugador incorporó por su cuenta a un osteópata personal para poder prevenir lesiones musculares, algo de lo que los dirigentes se enteraron por una entrevista que concedió el futbolista a una revista francesa.

El Mundial tampoco ayudó a disipar las dudas sobre el jugador. El seleccionador francés, Didier Deschamps, lo alineó como titular en el debut ante Australia, pero su actuación fue deficiente y, sustituido por Olivier Giroud, desapareció del equipo que a la postre saldría campeón.

El propio Deschamps criticó incluso en pleno Mundial la actitud del jugador al fichar por el Barcelona tras declararse en rebeldía en el Borussia Dortmund.

"Este es un comportamiento que no es aceptable. Punto. Le metió en problemas al Borussia Dortmund, a sus compañeros de equipo y también a nuestro equipo nacional. No pude llamarlo hace un año para los partidos de clasificación porque no estaba entrenando. Eso no está permitido que suceda", dijo el técnico francés a "Sport Bild".

El nuevo capítulo de su vida deportiva le afecta indirectamente. El Barcelona fichó al extremo brasileño Malcom, quien ocupa su misma posición en el campo, en una operación que sugiere ciertas dudas del club hacia las posibilidades del francés.

Además, Malcom comenzará la temporada con cierta ventaja, pues ya se estaba entrenando con su anterior equipo, el Girondins de Burdeos, antes de incorporarse a la pretemporada del Barcelona. Su buena condición física le hace ganar muchas opciones de ser titular el 12 de agosto en la Supercopa de España ante el Sevilla.

Por su parte, Dembélé no regresará a los entrenamientos del Barcelona hasta más o menos la fecha de la Supercopa, que será una semana antes del inicio de la Liga española.

La incógnita es ver si llegará con la decisión de pelear el puesto con Malcom e intentar convencer sobre la utilidad de su fichajes o si arrojará la toalla y buscará forzar un traspaso si ve que no tiene el estatus de estrella que sugirió su multimillonaria contratación.

"Dembélé tiene que estar muy tranquilo y trabajar", le pidió su compatriota Eric Abidal, el secretario técnico del Barcelona.