Deportes Opinión

Acá estoy yo, no se olviden de mi nombre

Lionel Messi reapareció en el momento justo para adueñarse de la casa de Cristiano Ronaldo y avisar que sigue tan vigente como siempre.
Avatar del

Lucas Burgoa

1/4
Acá estoy yo, no se olviden de mi nombre(Rodrigo Jimenez/Marca)

Acá estoy yo, no se olviden de mi nombre | Rodrigo Jimenez/Marca

Acá estoy yo, no se olviden de mi nombre(publicada en Mundo Deportivo)

Acá estoy yo, no se olviden de mi nombre | publicada en Mundo Deportivo

Acá estoy yo, no se olviden de mi nombre

Acá estoy yo, no se olviden de mi nombre

Acá estoy yo, no se olviden de mi nombre(Rodrigo Jimenez/Marca)

Acá estoy yo, no se olviden de mi nombre | Rodrigo Jimenez/Marca

El 16 de noviembre de 2003 Lionel Messi hizo su debut en la primera del Barcelona. Fue en ocasión de un amistoso celebrado en Portugal ante el Porto de José Mourinho, que meses después levantaría la Champions League al golear al Mónaco en la final.

Poco más de un año después cuando aún no era una estrella internacional, aunque ya daba de qué hablar, y mientras se preparaba para el Mundial Sub 20 de Holanda, Leo protagonizó un comercial de Nike en el que aparecían varias jóvenes promesas del Barcelona haciendo jueguitos y demostrando toda su habilidad en la Ciudad Condal. En la última escena se lo ve al rosarino pateando un tiro libre y colgando la pelota en un ángulo, tras lo cual se acerca a la cámara y sentencia: "Recuerda mi nombre: Leo Messi".

Ayer, en la casa del clásico rival del Barcelona, Messi reapareció y plantó bandera para darle emoción a la Liga española e intentar que este ciclo del equipo culé, que está llegando a su fin, se cierre con la obtención del título español.

Leo jugó, hizo jugar, sudó, sangró, provocó la expulsión de Sergio Ramos y con un doblete volvió a ganarse las tapas de todos los diarios.

Apareció en el momento justo en un año complicado para él: a la fuerte sanción de la FIFA que lo dejará sin Selección por cuatro partidos de Eliminatorias se sumó la merma en el rendimiento de su equipo, que derivó en la eliminación de la Champions en manos de la Juventus. Y todo eso en medio de las dudas en torno a la renovación de su contrato con el Blaugrana.

La prensa deportiva española viene hablando desde hace un tiempo del fin de ciclo. No se puede negar que este Barcelona no es el de hace un par de temporadas, pero con sus figuras dará pelea hasta el final. A su vez, la regularidad de las actuaciones descollantes de Messi no es la misma de hace un tiempo atrás. Pero sigue siendo Lionel Messi, el mejor del planeta tierra. Y, como diría Carlos Alberto Solari, "no es sopa".

La Pulga se reivindicó justo en el campo de juego blanco, donde tantas veces brilló Cristiano Ronaldo, el némesis de la Pulga en el gran clásico individual del siglo XXI. El rosarino fue la figura indiscutida del derby español, se puso el equipo al hombro una vez más, llegó a 500 goles en su carrera y se sacó la mufa volviéndole a marcar al Madrid después de tres años.

Tras su segundo tanto, en tiempo de descuento, se sacó la camiseta y se paró firme ante la tribuna del estadio madridista mostrándoles su dorsal. No dijo nada, pero en su mirada desafiante se pudo leer claro: "Acá estoy yo, no se olviden de mi nombre".