Análisis

Nadal “compitió”, pero no le alcanzó: ¿y ahora qué?

Perdió en sets corridos ante Zverev en Roland Garros. Por momentos mostró un gran tenis, pero la jerarquía y regularidad del alemán pudieron más. ¿Qué puede esperarse de él en los próximos meses?

Lucio Cappellini
Lucio Cappellini lunes, 27 de mayo de 2024 · 17:37 hs
Nadal “compitió”, pero no le alcanzó: ¿y ahora qué?
Rafael Nadal se retira, tal vez por última vez, de la Philippe Chatrier. Foto: @rolandgarros

Llegó el día que todos esperaban, pero tuvo el desenlace que pocos querían. Rafael Nadal volvió a jugar en la Philippe Chatrier, el estadio principal de Roland Garros, el torneo que ha ganado 14 veces. Su última corona la había obtenido en 2022 y el año pasado no pudo estar presente por lesión. En esta edición, claramente, llegaba diezmado como nunca antes y tenía el difícil desafío de enfrentar a la cuarta mejor raqueta del mundo y flamante campeón del Masters 1000 de Roma, Alexander Zverev. La bienvenida que el público le dio a Rafa fue eufórica y el duelo parecía uno de Copa Davis jugado en Manacor. Pero el apoyo y algunas ráfagas de su mejor tenis no alcanzaron y fue derrota ante Zverev por 6-3, 7-6 y 6-3.

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La pregunta que daba vueltas en la previa de esta primera ronda de Roland Garros era si Nadal “estaría a la altura” de un rival de semejante calibre (y actualidad, porque calibre también le sobra al español). Y lo cierto es que lo estuvo. Le costó hacerse fuerte en el primer set, eso sí. Zverev comenzó más preciso y, sobre todo, contundente: su revés siempre es una garantía, pero en el primer parcial también sometió con su derecha. El español jugó bolas menos profundas y pesadas de lo que nos tiene acostumbrados y cada vez que sus pelotas picaron cerca del cuadrado de saque, el 4º del ranking ATP no perdonó. Además, Zverev acertó el 78% de sus primeros saques, mientras que Rafa sufrió cada juego de servicio. Los suyos fueron más colocados que potentes (ninguno superó los 200 kilómetros por hora) y, aunque muchos de ellos le otorgaron una apertura con la que luego pudo cerrar el punto, eso también ayudó a que el alemán contara con 18 oportunidades de quiebre en todo el partido: en el primer set, concretó dos.

En el segundo parcial, Nadal mostró su mejor faceta. Ejecutó algunos característicos passing shots con su brazo izquierdo, sometió a su rival con el revés cruzado y, sobre todo, estuvo muy fino en la red, algo que mantuvo a lo largo de todo el partido: el español perdió recién el 12º punto que jugó con la volea. Del otro lado, a Zverev comenzaron a traicionarlo un poco los nervios, o la presión de la gente en un estadio que parecía una hoguera, y cometió errores que no había tenido en los primeros 50 minutos de juego. Rafa quebró temprano en el set, en el quinto game, y mantuvo la diferencia hasta que sacó 5-4 a favor, muy cerca de igualar el score. Pero, en ese momento, el alemán sacó sus mejores tiros y le quebró el saque en cero; el set iría a un tiebreak. El desempate fue muy parejo, pero una mala ejecución de un drop shot de parte de Nadal cuando perdía 3-4 pareció dilapidar sus oportunidades y finalmente Zverev se lo llevó por 7-5.

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Con el resultado parcial 2-0, todo parecía cuesta arriba para Rafa. De todas formas, Zverev empezó el tercer y último set algo impreciso, tal vez relajado luego de haber consumado una diferencia sustancial, y Nadal se pudo adelantar 2-0. Pero enseguida el ganador de la medalla de oro en Tokio 2020 ajustó sus decisiones y volvió a dominar. El 14 veces campeón de Roland Garros no pudo con la resurrección de Zverev, que terminó firmando un 6-3. Medido, adecuado, e incluso algo incómodo, el alemán festejó poco y nada un hito que es realmente histórico: se convirtió en el tercer jugador en vencer a Nadal en el torneo parisino, donde el español tiene un récord de 112 victorias y, ahora… 4 derrotas (solo le habían ganado Robin Soderling, en 2009, y Novak Djokovic, en 2015 y 2021).

¿Y ahora qué?

Alexander Zverev dijo unas breves palabras tras su triunfo, puesto que el ganador suele dar declaraciones, pero no se dejó llevar por ninguna vorágine: “No quiero hablar mucho, este momento es de Rafa”, dijo, respetuoso. Y es que lo era. Por eso, luego, el entrevistado fue el español, a quien todos querían escuchar atentamente. No dijo que se retiraba, como algunos temían, pero fue tan cauto como hace meses viene siendo. “Hay un gran porcentaje de que sea mi último Roland Garros, pero si me preguntáis si es el último, lo siento, pero no quiero decir que sí. No soy ese tipo de hombre que reacciona por una derrota. No quiero cerrar al cien por cien la puerta. Estoy disfrutando con el tenis. Estoy viajando con la familia y ellos también están disfrutando de este proceso. Y aún no he podido explorar de verdad hasta dónde puedo llegar, sin limitaciones”, fue su reflexión.

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También dijo algo que no resulta menor: “Fui competitivo, tuve mis chances, pero no alcanzó”. En sus últimas declaraciones, Nadal siempre ha insistido con su deseo de “intentar competir”, no solo de ganar títulos. Por primera vez en su carrera perdió en la 1º ronda de Roland Garros, es cierto, pero el español puede y debe extraer algunas conclusiones positivas de su derrota. Porque jugó por momentos de igual a igual con quien hoy es el cuarto mejor jugador del mundo y, sí, fue competitivo. Ganó 92 puntos y perdió 112. No fue su mejor versión, está claro, pero con el nivel de hoy probablemente hubiera vencido a la mayoría de sus rivales. No deja de ser su 11º partido en casi un año y medio y, aunque el sorteo no lo favoreció, demostró estar más cerca de seguir que de despedirse. Y lo sabe: “Me he demostrado que estoy listo para más de lo que he hecho, que ha sido caer en primera ronda”.

Su esposa y su hijo Rafael Jr., presentes. (Foto: @rolandgarros)

Quiere jugar los Juegos Olímpicos de París (se jugarán en las canchas de Roland Garros), dijo, y está anotado para Wimbledon (en julio) y la Laver Cup (en septiembre). Pero él es el primero que asegura ir paso a paso. Jugó como para seguir y habló como para que nadie especulara: “Tal vez en dos meses digo `es suficiente´, pero es algo que no siento todavía”. A solo días de cumplir 38 años y bajo la mirada de su esposa y su hijo y de Djokovic, Carlos Alcaraz e Iga Swiatek, la número 1 de la WTA, Rafael Nadal se despidió del torneo que ha sido su casa desde hace casi dos décadas. ¿Su última función? Parece harto de que se lo pregunten. Si él no puede asegurarlo, menos podrán sus fanáticos. “Gracias, desde lo más hondo de mi corazón. Espero verlos de vuelta, pero no lo sé”, concluyó.

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