Lionel Scaloni, docente de vida

Lionel Scaloni, docente de vida

El entrenador de la Selección argentina realizó un invalorable aporte a la sociedad con su equilibrada e inteligente apreciación sobre cómo se vive el Mundial en el país.

MDZ Deportes

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Pareció prudente dejar pasar 48 horas a las importantes y necesarias declaraciones del entrenador argentino para volver sobre ellas para reafirmar su invalorable aporte.

Racionalidad equilibrada e inteligente, frente a un exceso indebido, exagerado in extremis e inconcebible de especialistas y periodistas y de los argentinos en general.

“Habría que tener un poco más de sentido común. Es sólo un partido de fútbol”. “La sensación es que te estás jugando algo más y eso no lo comparto”.

Palabras sensatas y tendientes a lograr equilibrio y bajar una tensión extrema y de sensación de todo o nada que orbita alrededor del mundial de fútbol.

En ese extremo pasional está inmerso la mayoría del país y también lo alimentan los medios de comunicación. No es la “patria ni la Nación" las que ganan o pierden.

Es lógica la pasión de un país futbolero, con sus altas y bajas, en la máxima cita mundial del fútbol. Expectativas, sueños, anhelos, desvelos se justifican ante tamaño espectáculo deportivo. Pero hasta ahí. Pero no los excesos. Y ahí van los desvíos de las pasiones, sentimientos y acciones concretas.

Valga como ejemplo propio, la inapropiada cobertura, por extensa en días y horas por parte de algunos medios. Los canales deportivos se hicieron presentes en Qatar, con todos sus programas, una semana previa al inicio formal de la competencia.

La consecuencia lógica, sumado al obstáculo de las 6 horas de diferencia horaria, fue una reiteración de imágenes y conceptos
abrumadores. Exceso de palabras, análisis, conceptos, premoniciones y aire de triunfalismo. Expectativa sobredimensionada.

Es un torneo importante, atractivo y movilizante, pero como dice Scaloni, “es sólo fútbol “. Comunicadores que ya se definen como “cabezas de termo”. Ya está entonces todo galvanizado. Ni exultantes y desbordados en la victoria ni deprimidos en la
derrota, señalaba un gran maestro del rugby.

No seremos los mejores ni los peores del mundo. La vida, con sus avatares diarios continuará, con mejor o peor ánimo, pero en las misma habitualidad y condiciones reales. Ni superhéroes ni villanos.

Argentinos futbolistas y cuerpo técnico  que deben dar lo mejor de sí, con sus habilidades propias y con técnica y táctica apropiadas, frente a otros equipos de calidad y con espíritu deportivo y fair play que superen las sospechas que siempre despierta la FIFA, los arbitrajes, el VAR y algunas otras actitudes y personajes oscuros que rondan el mundial.

No exijamos de más, ni creamos que ganando somos superlativos o perdiendo se acaba todo. Es sólo fútbol. “El sol vuelve a brillar al otro día“. cualquiera sea el resultado.

Gracias Scaloni por el equilibrio y la enseñanza. Ojalá la incorporemos.

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