La Selección argentina a la final, bajo el cielo de un invierno brasileño

La Selección argentina a la final, bajo el cielo de un invierno brasileño

La Selección argentina sufrió innecesariamente y necesitó de los penales para avanzar a la gran final de la Copa América. Messi terminó con el tobillo ensangrentado y el Dibu Martínez se vistió de héroe para ponerle épica a la clasificación.

Lucas Burgoa

Lucas Burgoa

Si no se sufre, no vale. La Selección argentina logró la clasificación a la gran final de la Copa América, en la que enfrentará a Brasil, superando a Colombia en la definición por penales con varios condimentos que tiñeron de épica el pase al duelo decisivo.

El trámite del encuentro fue prácticamente un calco de los que Argentina disputó en la última doble fecha de Eliminatorias y en los primeros encuentros de la Copa América, con un gol tempranero para ganar una vez más el primer tiempo, pero una cesión de la posesión casi inexplicable para después del descanso.

Argentina decidió resguardarse y dejar que Colombia tomara protagonismo para igualarle el encuentro. A diferencia de otras ocasiones, esta vez el equipo reaccionó, con un Di María estelar y un Messi que terminó con el tobillo estropeado en modo Maradona 1990.

El tobillo de Messi tras la dura entrada de Fabra (EFE)

La Pulga recibió un patadón artero de Frank Fabra que le causó una herida en el tobillo izquierdo. La media se manchó de rojo y Leo rengueó durante varios minutos, con claros gestos de dolor, pero sacando a relucir su liderazgo, ese que siempre se le reclamó, aguantando con los dientes apretados y complicando más de una vez al rival, como en su mejor época y como si no estuviese jugando lastimado.

Pero no alcanzó, y llegaron los penales. Y si ya el tobillo de Leo lleno de sangre le daba una épica noventosa al asunto, la aparición de Emiliano Martínez para tapar tres disparos en la definición por penales, al mejor estilo del Vasco Goycochea, terminó de coronar una clasificación emotiva.

Se viene Brasil, una prueba de fuego para un equipo que dejó varias dudas a lo largo del torneo, que viene aguantando críticas despiadadas y una clara operación mediática contra el entrenador. Un equipo que, literalmente, dejó sangre sudor y lágrimas para llegar a la final, sotto il cielo di un'estate ita... perdón, bajo el cielo de un invierno brasileño.

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