Un clásico con todas las letras y una fiesta bien argentina

Un clásico con todas las letras y una fiesta bien argentina

La Selección argentina protagonizó una fiesta inolvidable en el estadio Monumental goleando a Uruguay en un partidazo. La alegría fue total y Qatar 2022 está cada vez más cerca.

Lucas Burgoa

Lucas Burgoa

Argentina-Uruguay es un partido que siempre, pero siempre, promete. El clásico ríoplatense es de esos partidos que nos tienen acostumbrados a dejar tela para cortar. Ya sea desde lo futbolístico o desde el roce que suele tener el choque entre dos de los tres campeones del mundo que ha dado el continente.

En este caso, dejó mucho de lo primero. Tanto Lionel Scaloni como Oscar Tabarez salieron decididos a ser protagonistas en un estadio Monumental que se vistió de fiesta para recibir, por segunda vez con público, al campeón de América, que fue ovacionado desde la previa y durante gran parte del encuentro.

Así, durante la primera parte ambos se cascotearon el rancho. Uruguay tuvo las más claras, con un Luis Suárez intratable que volvió loco a Otamendi y convirtió en figura, una vez más, al Dibu Martínez, aplaudido a más no poder por los hinchas de la Albiceleste.

Argentina no se quedó atrás y también tuvo varias, pero hubo que esperar hasta el final de la primera parte para que el estadio de River Plate explotara de júbilo. Lionel Messi, primero, con un centro venenoso que se terminó metiendo para cumplir con su sana costumbre de hacerle goles a Uruguay y romper récords, ya que llegó a 80 goles y superó a Pelé como máximo goleador sudamericano en Selecciones; y Rodrigo De Paul, después, le dieron a la Albiceleste dos goles de ventaja antes del descanso.

Para el complemento llegaría el gol de Lautaro Martínez, quien no estaba teniendo una buena noche, y Lionel Scaloni aprovechó para mimar a sus figuras. Luego del tanto, reemplazó al Toro pensando en Perú y el delantero se fue entre aplausos. Y luego llegó una ovación doble: sacó a De Paul, reconocido por todo el estadio al canto de "Rodriiigo, Rodriigo", y mandó a la cancha Ángel Di María, a quien la gente venía pidiendo desde el primer tiempo coreando "Fideeeo, Fideeeo".

A esta altura la fiesta ya era completa, con la gente cantando y aplaudiendo cada jugada bien armada por el equipo de Scaloni, pero todavía habría tiempo para más, porque el DT también mandó a la cancha al hijo pródigo de la casa, Julián Álvarez, y porque la AFA tenía preparada una sorpresa para después del partido.

Lionel Messi, el número 10, pasó a la historia precisamente este domingo 10/10 al superar a Pelé como máximo goleador sudamericano de Selecciones. Con 80 tantos, la Pulga quedó en lo más alto de todo y por eso la casa madre del fútbol argentino decidió homenajearlo ante su público.

El Monumental, una vez más, se rindió a sus pies y no paró de cantar por el mejor futbolista del mundo, quien al trotecito fue una pesadilla para los uruguayos y un deleite para los más de 35.000 hinchas presentes en Núñez. La fiesta fue completa.

 

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