“Me temblaban las piernas”, la tremenda historia del jugador que falló frente a Goycochea

“Me temblaban las piernas”, la tremenda historia del jugador que falló frente a Goycochea

El italiano Aldo Serena fue quien erró el último penal frente a la Argentina en la semifinal de la Copa del Mundo.

MDZ Deportes

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-Yo no estaba entre los pateadores, así que me senté. Azeglio Vicini (el entrenador) pasó dos veces diciéndome que no podía encontrar cinco pateadores porque la mayoría de los jugadores no se sentía bien. En la Copa Intercontinental de Tokio de 1985 jugaba en Juventus y contra Argentinos Juniors sabía que era uno de los 5 pateadores. Estaba tranquilo y anoté. En Nápoles, en cambio, cuando me levanté, me di cuenta de que me había puesto nervioso. Tenía las orejas taponadas y me temblaban las piernas. Traté de relajarme respirando profundamente pero no pude calmarme y pateé con miedo.

El resto es historia, de esa que forma parte del imaginario futbolero argentino hace ya tres décadas. Notti magiche...

Aldo Serena es el protagonista del relato. Nacido en Montebelluna en 1960, este delantero de 1,83 metro que se especializaba en el juego aéreo consiguió algunos registros importantes durante su trayectoria. Fue el "capo cannoniere" de la temporada 1988/89 de la Serie A con 22 tantos jugando para el Inter campeón. Y es el único futbolista que disputó el clásico de Turín (Juventus y Torino) y el de Milán (Inter y Milán) vistiendo las camisetas de los cuatro equipos.

Sin embargo, a la hora de rebobinar su carrera, el mundo lo recuerda por lo que sucedió aquel 3 de julio de 1990 en el estadio San Paolo de Nápoles: fue el encargado de patear el quinto penal de la Azzurra, ese que Sergio Goycochea contuvo con el codo y con el costado izquierdo de su cuerpo para que Argentina eliminara al duelo de casa y se clasificara para la final del Mundial.

Aunque ya es conocido que se trató de un relato ficticio, propio de la imaginación de unos creativos para un publicidad de cervezas, ​Serena terminó siendo en el imaginario popular la cara del "Siamo fuori della Copa. E un giorno tristísimo".

"Sabíamos que en el San Paolo no encontraríamos el mismo ambiente que en Roma. Maradona jugó muy bien sus cartas diciendo unos días antes que Italia se acordaba de Nápoles sólo cuando le servía y así creó una grieta en los hinchas italianos",  cuenta Serena, 30 años después de aquella inolvidable definición en la que los napolitanos tuvieron el corazón dividido entre la selección que los representaba y el hombre que se transformó en una deidad a fuerza de alegrías y más alegrías para el hasta entonces siempre postergado equipo de la ciudad del sur de la península.

"Diego era era imposible de marcar y para quien ama el fútbol, aunque no fuese argentino, era una belleza y pura poesía para ver", expresó el trevisano de 60 años, que por estos días se desempeña como comentarista para la cadena Mediaset.

-¿Qué recuerdo tenés del Mundial de Italia 1990?

-Un recuerdo dulce y amargo. La imagen de Roma llena de banderas tricolores siempre estará en mi corazón.

-En Argentina se decía que ese Mundial estaba organizado para que lo ganara Italia. 

-En cada Copa del Mundo los equipos de la casa han tenido ventajas, a veces mínimas y a veces grandes. Hay varios ejemplos: Inglaterra en 1966, Alemania en 1974, Argentina en 1978, Francia 1998 y Corea del Sur en 2002. Todos ellos tuvieron beneficios en los Mundiales que organizaron.

-¿Qué pensás de aquel seleccionado argentino que fue campeón en 1986 y subcampeón en 1990?

-Yo también estuve en el Mundial de México y jugar a 2.000 metros de altura al mediodía era muy agotador. No se podía mantener un ritmo alto durante todo el partido y ganarle a los equipos con más técnica, como Brasil o Argentina. La Argentina tenía a Maradona de 26 años en su esplendor y Brasil a Zico de 33 años, más experimentado. En Italia 1990, en cambio, no era la misma Argentina. Era un equipo muy hábil en defenderse con un Maradona que actuaba en un radio de acción más limitado y listo para desencadenar la velocidad de Caniggia. Era una Argentina muy diferente, con menos variaciones que 4 años antes.

El Mundial de Serena comenzó en los octavos de final. Se dio el gusto de ingresar en el segundo tiempo frente a Uruguay y convertir el 2 a 0, justo el día de su cumpleaños número 30. También jugó algunos minutos en el 1 a 0 sobre Irlanda en cuartos.

En la semifinal contra la Argentina dirigida por Carlos Bilardo, Aldo ingresó con el 20 en su espalda a los 25 minutos del complemento en reemplazo de Gianluca Vialli, tres minutos después de que Claudio Caniggia aprovechara el error de Walter Zenga para marcar el 1 a 1.

La paridad se mantuvo durante el tiempo extra y el finalista se tuvo que definir a través de los penales, instancia en la que, ya todos sabe, Argentina se impuso por 4 a 3 gracias a la estelar aparición de Goycochea, que le atajó los disparos a Roberto Donadoni y a quien accedió a este mano a mano con Clarín.

-¿Te hubiese gustado tener más participación durante la Copa?

-Me hubiera gustado jugar más, claro. Pero yo no era un atacante especializado, no era bueno en todo, así que hasta 15 minutos podrían haber sido suficientes en un contexto para ser útil.

-Además del dilema de los hinchas napolitanos, ¿qué otros factores les jugaron en contra en la semifinal contra Argentina?

-El hecho de que ya no teníamos el mismo juego fluido, estábamos tensos y no pudimos tener la misma tranquilidad que en los partidos anteriores. Tal vez si hubiera jugado Pietro Vierchwood sobre Maradona y desde el principio Roberto Baggio en lugar de Gianluca Vialli, las cosas hubiesen sido diferentes.

-¿Qué recordás de tu lucha personal con Oscar Ruggeri, el encargado de marcarte? 

-Desde el banquillo veía que Ruggeri había intimidado a Vialli y que jugando duro lo había bloqueado. Mi idea era no caer en la trampa y tratar de desestabilizarlo provocándolo al revés, diciéndole que no podía sentir ni las palizas que me daba ni las provocaciones que me decía para que él golpeara más fuerte y cruzara la línea para que lo expulsaran. El árbitro Michel Vautrot (francés), sin embargo, no estaba dispuesto a tomar decisiones duras.

-¿Qué sentiste luego de que Goycochea te atajó el penal?

-Siempre queda la gran decepción de no haber estado a la altura de la situación, sabiendo que si hubiera hecho un gol después de mí iba a patear un argentino y probablemente habría terminado de la misma manera.

-¿Te enojaste con el entrenador Azeglio Vicini por sugerirte que patearas el penal cuando no querías hacerlo o creés que él no tuvo ninguna culpa?

-No, es más, con Vicini hemos mantenido una buena relación hasta su muerte (NdR: falleció el 30 de enero de 2018 a los 83 años). Siempre hay que tratar de comprender las razones de los demás y yo he comprendido muy bien ese momento como también el de mis compañeros que no quisieron patear el penal. Cada uno lidia con su propia conciencia y siempre he enfrentado en la vida todas las situaciones, tratando siempre de razonar. Y cuando no era posible razonar, porque no había tiempo, para luchar conmigo mismo por mí, para mis compañeros, para el equipo o para Italia sin retirarme.

-Pasaste de convertir un gol el día de tu cumpleaños a errar el penal definitorio. ¿Pensás que el fútbol fue injusto con vos?

-El fútbol es una metáfora de la vida. A veces tenés grandes satisfacciones como grandes decepciones. Lo importante es siempre tratar de dar el máximo y las veces que no se puede hacer comprender para no caer en el mismo error la próxima vez.

-En estos 30 años, ¿Tuviste la oportunidad de hablar con alguno de tus rivales argentinos en aquella semifinal?

-No tengo contacto con jugadores argentinos de la Selección, pero tengo a mis primos en Rosario que animan Rosario Central y que me iluminan sobre la fe futbolística argentina y sobre la forma cálida de apoyar al equipo. En 1950, varios de mis tíos se habían trasladado a Rosario y luego algunos volvieron a Italia, pero la familia de Antonio Gallina con hijos y nietos ya lleva muchos años viviendo allí.

De Maradona a Messi

Desde su rol como periodista le asegura a este diario que Lionel Messi es actualmente el mejor futbolista del planeta, aunque no opina lo mismo del desempeño del rosarino con la celeste y blanca.

"No se puede discutir que Messi es la esencia del fútbol. Sin embargo, fue desafortunado para él haber nacido después de Maradona. El peso psicológico de la camiseta número 10 es indudable y para él siempre ha sido pesado de llevar", manifiesta y luego añade que "es un misterio el hecho de que en los últimos años Argentina tuvo un sector de ataque tan fuerte como ningún otro equipo en el mundo y no ganó nada. Tal vez no hubo una calidad adecuada en los mediocampistas".

Y cierra: "En el Mundial de Rusia predije una Argentina en la final, pero no fue así".

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