Fue un día ideal para ser Leproso

Fue un día ideal para ser Leproso

Independiente Rivadavia tuvo una jornada histórica donde el hincha, el jugador, el dirigente y todo el pueblo Leproso disfrutó hasta las lágrimas. Una tarde que quedará en la historia grande sin importar lo que suceda a partir de mañana.

Histórica. Así fue la tarde que vivió la Lepra ayer, que arrancó con muchas expectativas y entusiasmo y terminó en un locura total. La tremenda goleada por 4 a 1 ante Nueva Chicago es un episodio que trascenderá y que quedará vivo por mucho tiempo, sin importar el futuro. Ayer fue un día en el que cada integrante del pueblo Leproso vivió un día de éxtasis pasional, una bendición que rara vez entrega un caprichoso fútbol.

Desde las tribunas el hincha lo dejó todo. En la previa del partido, durante el mismo y tras el pitazo final, los hinchas alentaron, cantaron, gritaron y festejaron de manera permanente e intensa. Por momentos fue ensordecedor y hasta emotivo cómo los simpatizantes apoyaron al equipo en cada acción de partido, ya sea adelante, en el medio, en la defensa o bajo los tres palos.

La Lepra le ganó a Chicago

Además los hinchas le pusieron color, banderas, cotillón y hasta pirotecnia. El recibimiento fue emotivo y ni hablar del festejo final, donde las gargantas cantaron y gritaron como nunca a pesar de estar rojas y sentidas. Sin dudas que en el Gargantini, la hinchada es un jugador más.

En el rectángulo verde el equipo se consagró. Independiente Rivadavia tuvo un partido inmenso, el mejor de la temporada y hasta se podría decir en varios años. De abajo hacia arriba, de derecha a izquierda y de principio a fin, la Lepra dominó. El Azul tuvo puntos altos en todos los aspectos, tanto en lo futbolístico como lo mental. Desde el inicio la Lepra impuso su sello, el de presionar, empujar, meter y ser directo. Sin embargo esta vez le sumó control de balón y gol. Así, con estas virtudes el equipo pudo tener una tarde gloriosa.

En el banco de suplentes la historia fue similar a las tribunas. Cuerpo técnico y suplentes alentaban, apoyaban, aplaudían y daban indicaciones por igual. Las pulsaciones eran muy elevadas ya que estaban al lado del campo de juego, pero con el último gol de Tissera exteriorizaron la tensión como cualquier hincha fanático. Y lógicamente que los dirigentes tuvieron un día inolvidable, no solamente por el resultado deportivo y la alegría de la gente, sino porque se cristalizó tanto sacrificio y esfuerzo realizado.

El fútbol no es de entregar buenos momentos, pero esta vez le tocó a la Lepra y el hincha lo gozará. Fue una tarde que será recordada por muchos años y que los hinchas la evocarán con cada video de los festejos y cada audio de los goles y recordarán que esa tarde del 4 de mayo de 2019 fue una tarde ideal para ser Leproso.

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