Le vamos a terminar dando la razón al Kun Agüero

Tras la clasificación angustiosa del Sub 20 se abren un sin número de cuestionamientos, que deben entenderse desde las bases de nuestro fútbol.
Avatar del

Ariel Fernández

1/2
Blatter le entrega la Copa del Mundo Sub20 a Agüero en Canadá 2007.

Blatter le entrega la Copa del Mundo Sub20 a Agüero en Canadá 2007.

Le vamos a terminar dando la razón al Kun Agüero

Le vamos a terminar dando la razón al Kun Agüero

La reciente clasificación de la Selección argentina Sub '20 a la próxima Copa del Mundo de la especialidad en Corea del Sur volvió a abrir el interrogante sobre las falencias que hoy aquejan a las divisiones formativas de nuestro país.

"Qué los resultados no nos tapen el juego", podría haber sido otro título para esta nota que surge a partir de un objetivo alcanzado realmente importante como la clasificación del conjunto de Claudio Úbeda, pero con la gran preocupación de las formas.

Cuando hablamos de los "pibes" es inevitable recordar los trabajos que en algún momento realizaron Néstor Pekerman, Pancho Ferraro y hasta Hugo Tocalli. Es algo que se viene a la cabeza constantemente, porque en cada jugada veíamos el trabajo de un grupo de gente que sabía de que se trataba todo esto. Incluso, los alemanes, recientes campeones del mundo en mayores, tuvieron que incursionar en nuestro país para nutrirse del funcionamiento correcto de las selecciones juveniles.

En Ecuador hace pocos días se dio realmente un milagro deportivo con un equipo con demasiadas falencias futbolísticas sostenida por un proyecto que no existió y cimientos enclenques que hoy nos ofrece la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en una presente crisis galopante, de las peores de la historia.

Hace unos meses, Sergio Agüero, emblema de la Selección argentina de mayores y bicampeón del mundo juvenil en Holanda 2005 y Canadá 2007, se explayó con palabras, al parecer pocos afortunadas, luego de haber perdido tres finales en dos años, la Copa del Mundo 2014 y las Copa América de 2015 y 2016. Tras las críticas sostenidas de parte de la población, pero sobre todo de la prensa especializada, el delantero del Manchester City dijo que "con el tiempo nos van a extrañar", haciendo referencia al grupo de jugadores, con Messi como su gran capitán, que a lo largo de su camino en la selección mayor nunca pudieron levantar un trofeo.

Sergio Agüero: "Cuando no estemos más, nos van a extrañar".

En un primer momento la declaración cayó de forma ácida, pero, con el tiempo, esa afirmación parece tener más asidero. Es que después de poder observar el trabajo, o no trabajo, que se han hecho con los juveniles en los últimos tres procesos, nos acercamos sin cuestionar a aquellas palabras vertidas por el Kun.

Aquellas selecciones juveniles sirvieron como recambio de mayores y en los últimos seis años poco ha pasado de esto. No es necesario recordar la cantidad de futbolistas de elite que se promocionaron en aquellas épocas gloriosas que eran observadas con admiración por el fútbol del mundo.

En 2013, Argentina ni siquiera se clasificó al Mundial en el Sudamericano jugado en nuestra casa. Dos años más tarde el equipo, por aquel entonces comandado por Humberto Grondona, no pasó la fase de grupos en la Copa del Mundo y, hoy, si bien tenemos ya los dos pies en Corea, la cuestión no parece bien establecida desde las bases.

En una época de recambio en AFA y de nuevos proyectos, el ítem juveniles debe ser desarrollado nuevamente con capacidad y trabajo, como nos enseñaron aquellos tipos que fueron casi padres para los pibes. De lo contrario, tendremos que decirle al Kun Agüero que sus palabras fueron acertadas, lamentablemente.