Conocé el "Road- book", la bilbi del Dakar

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Conocé el "Road- book", la bilbi del Dakar(Télam)

Conocé el "Road- book", la bilbi del Dakar | Télam

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Conocé el "Road- book", la bilbi del Dakar | Télam

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 El road-book es ese libro primordial para
el piloto de rally y la biblia que el corredor del Dakar recibe
cada tarde al llegar al vivac, porque le develará los secretos del
camino que deberá afrontar al día siguiente.
   Del tamaño de un anotador mediano para los autos y de un
rollito que parece interminable para las motos y cuatriciclos, el
road book está dividido en tres líneas horizontales y cinco
verticales, que forman 15 cuadrados de 4x4 centímetros.
   Tiene 104 símbolos básicos, entre letras y dibujos, que se
van combinando entre sí, y siempre al principio de cada cuadrícula
lleva el número de kilómetro, que sin embargo muchas veces en la
misma hoja de ruta tiene modificaciones, por lo que habrá que
sumar, restar y enmendar.
   El catalán Nani Roma (MINI), líder la competencia en autos,
advierte que “el trabajo del road-book es muy importante a la hora
de encarar la carrera” y considera fundamental que los pilotos se
tomen su tiempo para confeccionarlo, porque tendrán “una gran parte
resuelta”, aunque luego, claro, “hay que correr y saber aplicar lo
que allí dice”.
   Ondulaciones, una duna, un conjunto de dunas, líneas
punteadas, flechas hacia arriba, hacia abajo o con círculos antes
de llegar a la punta. Grandes montañas de fondo. Un signo de
exclamación, dos y tres. Todo tiene un  significado, un por qué y
revela qué es lo que encontrará el piloto en el camino.
   Cada atardecer, las largas mesas de comedor del vivac se
convierten en un pupitre para los pilotos. Sobre ellas despliegan
sus marcadores fluorescentes, sus hojas de ruta y se ponen a
trabajar, ajenos al constante bullicio del vivac, en el que se
mezclan las voces de las 3.000 personas que lo transitan cada día,
la de aquellos que llegaron de visita, la música, o al incesante
ruido de las pistolas neumáticas.
   Con los marcadores le dan vida al road-book. Pintan aquellas
señales que consideran clave, que podrían cambiar su suerte en el
rally, en apenas unas milésimas de segundos.
   “Yo prefiero no pintar mucho, por el poco tiempo que tenés
para hacer el road-book. Nosotros primero vemos qué tan dura es la
etapa y en base a eso nos planteamos un objetivo”, asegura Benjamín
Lozada, copiloto de Emiliano
   Spataro, mientras confecciona la hoja de ruta de la etapa
siguiente.
   Y explica: “No te tenés que hacer tan dependiente de los
colores sino de lo que dice el road-book. Eso te lleva tiempo”,
recalca junto a su cartuchera, mientras con cinta adhesiva enmienda
con prolijidad y dedicación un kilometraje corregido sobre la
marcha, por lo que también la matemática es importante.
   La primera cuadrícula indica el kilómetro 34,73 de la
especial, la de al lado tiene dos líneas onduladas con un blanco en
el medio; dos signos de exclamación, un símbolo parece una raíz
cuadrada  y las letras MVS.
   El piloto ya sabe que allí tendrá un potencial problema
porque esas cuatro cosas significan que deberá cruzar un río seco,
con piso roto, poco visible y a baja velocidad porque hay un
peligro de Nivel 2. Si llegara a haber tres símbolos de
exclamación, entrences se trata de un peligro importante y hay que
bajar a primera.
   Pero el piloto no sólo tendrá que recordar cada uno de esos
símbolos y siglas y descifrar lo que la hoja de ruta dice, sino que
además deberá saber interpretar los secretos que encierran.
   En el cuadrado de al lado, el  road-book tiene ahora cuatro
línea onduladas horizontales gruesas, que significan “vado con
agua”, y cuando en un camino el piloto se topa con uno, “mejor
apagá la moto y empujála contra la corriente porque si no el agua
te puede tirar”, acota Nani Roma, quien empezó como piloto de moto
en el Dakar en 1996 y ganó con las dos ruedas en 2004.
   Para un competidor no es fácil familiarizarse con el
road-book porque no se trata sólo de estudiar lo que cada símbolo
quiere decir. Es un trabajo arduo pero necesario y fundamental para
todos aquellos que aspiren a terminar un Dakar.
   David Castera, director deportivo del Dakar y ex piloto de
moto, recomienda trabajar bien sobre una hoja de ruta antes de
correr el rally.
   “Recuerdo mi primer road book, cuando hice mi primer Dakar.
Encontré a uno parado, rutas por todos lados y preguntándome cuál
tenía que tomar”, rememora el francés en diálogo con Télam.
   El hacedor de los caminos del rally más difícil del mundo
recomienda incluso que uno mismo haga su propia hoja de ruta en
época de entrenamiento.
   “Yo recomiendo hacer un road book propio, de 10 kilómetros,
por ejemplo, y si hay un árbol en una intersección, dibujarlo. Eso
le permitirá después a uno interpretar más rápido la hoja de ruta
del  Dakar”, sintetiza.
   Claro está que las hojas de ruta están hechas por el hombre y
que en el caso del Dakar hay un equipo especial que recorre las
zonas de carrera un par de días antes de cada etapa para verificar
si los caminos dibujados previamente, o si han sido modificados por
el agua, como ocurre en el Norte argentino o como ha pasado ya en
Perú y este año en Bolivia.
   Es por eso que, a veces, al final de alguna etapa complicada
no falta algún piloto que descarga su ira contra el road-book y lo
culpa por el magro desempeño en una etapa.
   “El road-book no lo decía”, “el road-book estaba equivocado”
“el road-book no marcaba que ahí había agua”, son algunas de las
culpas que recaen sobre la hoja de ruta.
   Sin embargo, Castera sale al cruce y recuerda que “el road
book está hecho por hombres y puede tener algún error,  pero suele
estar casi justo” y dispara que “también es muy difícil que los
pilotos entiendan que se equivocan”.
   “Nunca es la falta del hombre, siempre la falla es del
road-boock pero a eso estoy acostumbrado porque hace 10 años que
estoy haciendo este trabajo”, dice el francés con cierto humor
irónico.
   Al dar vuelta la página, la hoja de ruta muestra dunas
pequeñas: “Ojo, esas son dunas nuevas y cuando estás allí te da
miedo dejar la huella, pero la huella sólo es buena para los
primeros, los que van primero. Para los de atrás es mejor emplear
la intuición”, acota Roma.
   Ahora aparecen las letras "DZ FZ", lo que se traduce en
comienzo y fin de zona de velocidad. “Cuidado, ahí porque te
alucinás y si le das a fondo, lo más probable es que termines dando
volteretas”, advierte el catalán.
   No hay dudas de que el road-book esconde los grandes secretos
del Dakar y trabajar previamente en lo que quiere decirles será un
gran paso para encaminar a los pilotos hacia el final.

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