Aquel famoso video porno viral que acarreó un suicidio

La hermosa Tiziana Cantone fue filmada por su novio en la intimidad y, luego, compartió el video. La muchacha no resistió y se quitó la vida. La batalla legal de la familia.
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Han pasado casi dos años desde que la joven italiana se quitara la vida. Su madre continúa la contienda contra Google, Facebook y sitios para adultos por el "derecho al olvido"

Cada mañana, Maria Giglio ejerce una fuerza titánica para levantarse de la cama, se sienta delante del ordenador y teclea dos palabras: Tiziana Cantone. ¿Quién es esta muchacha? Hacemos lo mismo y buscamos su nombre en Google. En los resultados, aparecen palabras como "suicidio", "vídeos porno", "felación". También una entrada en Wikipedia, algunos memes y varios artículos publicados en los medios de comunicación. Comprobamos que se trata de una joven de piel morena, risueña, labios carnosos, pelo largo del color del ébano y rasgos pronunciados. Su mirada parece emerger de la pantalla como queriendo invadir el espacio, pedir justicia o resolver aspectos de su vida que nunca deberían haber pasado.

En la tarde del 13 de septiembre de 2016, su tía bajó al sótano de la casa de su hermana, la antes mencionada Maria Giglio y madre de Tiziana, y encontró a su sobrina muerta. Tan solo tenía 31 años. ¿La causa? Un vídeo porno que supuestamente su novio subió a la red y que se viralizó por todo el país en muy pocos días. Las razones todavía no están aclaradas, aunque todo apunta a que Cantone mantenía una relación tóxica con su pareja, llamada Sergio Di Paolo. Controlador, posesivo y violento. "Mi hija le tenía miedo", asegura Maria Teresa en una entrevista a 'The Atlantic'.

Tiziana dejó su trabajo y su ciudad y comenzó el proceso para cambiar de nombre. Fue en vano. 

Pero desgraciadamente, la historia no acaba aquí. El vídeo se propagó por todos los canales: Facebook, Instagram, WhatsApp y los sitios para adultos. "Stai facendo il video? ¡Bravo!" ("¿Estás grabando? ¡Bravo!", en español)​, pronuncia la joven en un momento del vídeo. Pronto, esta frase se convirtió en meme, fue parodiada en canales de YouTube, impresa en camisetas y hasta en estuches para teléfonos móviles a la venta en eBay. Dos futbolistas italianos crearon su propia versión del vídeo imitando la escena en un supermercado. Incluso, los presentadores de la radio nacional hicieron una sintonía con la frase.

El calvario para Tiziana y su madre acababa de comenzar. Un año después de la difusión del vídeo, Tiziana todavía estaba sometida al escarnio público y a la persecución mediática. Ella dejó su trabajo y su Nápoles natal ante la necesidad de ocultarse y emprendió el proceso para cambiar de nombre. Pero todo fue en vano, ya que resultó absolutamente imposible que el vídeo no continuara propagándose. Finalmente, decidió emprender acciones legales y llevar a juicio a su novio, a las compañías tecnológicas y a las autoridades locales por permitir que el archivo se compartiera. Sola contra el mundo, afanó su vida en intentar enmendar su maltrecha reputación.

Para Maria Giglio, la lucha por el honor de su hija y su trágica muerte no ha hecho más que comenzar

Su estrategia al fin dio sus frutos. El 5 de septiembre de 2016 Tiziana ganó "el derecho al olvido", un fallo que permite a las personas eliminar los enlaces a su nombre de los sitios web y los motores de búsqueda. Al final, un tribunal ordenó que se retiraran todos los vídeos de las búsquedas de Google y Facebook, entre otros muchos sitios web. 

Sin embargo y desgraciadamente, la celebración de la familia fue del todo efímera. El juez también ordenó que Tiziana debía pagar los costes legales, unos 20.000 euros. Una semana después, la joven se quitó la vida.

En el año y medio transcurrido desde entonces, la imagen de Tiziana tras todos los fenómenos virales parece que está remitiendo y ha comenzado a desvanecerse. Pero para su madre, la lucha por el honor de su hija y su trágica muerte no ha hecho más que comenzar. Maria Teresa ha adoptado una nueva ruta legal: culpar e ir contra las compañías de Internet por no eliminar los vídeos de su hija a tiempo. Quizás, si se hubieran dado más prisa, el destino de Tiziana habría sido otro. Google o Facebook pudieron eliminar algunos resultados de sus búsquedas, pero María sostiene que, como parte de ese derecho al olvido, también está bajo la responsabilidad del gigante tecnológico eliminar los memes, las parodias y los restos dispersos que aún identifican a Tiziana.

La persecución que sufrió Tiziana fue tan dura que el único sitio donde podía refugiarse era la iglesia

Cuando los vídeos aparecieron por primera vez, madre e hija huyeron de Nápoles. Aunque su dirección de correo electrónico no fue publicada, la gente dio con ella y comenzaron a enviarle amenazas de muerte. También tuvo que apagar su teléfono móvil cuando las notificaciones de Instagram y Facebook solo contenían mensajes con insultos y vejaciones de gente anónima. El fenómeno dio tanto de sí, que hasta en los centros comerciales la gente le paraba con el fin de sacar sus móviles para fotografiar a la chica más famosa del momento que aparecía practicando sexo en línea. La perversidad de la masa social parecía no tener límites, y la iglesia local fue el único sitio en el que parecía sentirse segura.

Maria Giglio vive actualmente con su hermana y su madre de 91 años en la provincia de Mugnano di Napoli, una ciudad remota a las afueras de Nápoles decorada con murales pintados y calles adoquinadas. La madre tuvo que criar sola a Tiziana, su única hija. Eran mejores amigas e inseparables, iban de vacaciones juntas y hablaban por teléfono todos los días. "Como hermanas", según describe Maria Teresa. "Cuando llegábamos a casa, compartíamos cama y nos quedábamos despiertas hasta tarde hablando sobre la vida", relata.

Elconfindencial.