Sofía Santarone: "Lo geográfico, lo que uno ve, se filtra en la obra"

Te presentamos la obra de esta artista plástica mendocina radicada en Ecuador desde hace casi siete años. Su obra está plagada de simbolismos, trabaja con una variada paleta de colores vibrantes y tiene, además, un sentido del detalle impresionante. 

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Camila Reveco

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Obra de Sofía Santarone.

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Sofía Santarone: "Lo geográfico, lo que uno ve, se filtra en la obra"

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Sofía Santarone: "Lo geográfico, lo que uno ve, se filtra en la obra"

Sofía Santarone: "Lo geográfico, lo que uno ve, se filtra en la obra"

-¿De qué manera creés que el lugar, lo geográfico, modificó tu obra?
-Ecuador es un país maravilloso, hermoso, y eso ayudó a que mi decisión de venirme florezca. Me vine a contraviento y marea. Creo que lo geográfico en la obra, lo que uno “ve”, se filtra en el trabajo. Al menos, en mi manera de crear, funciona así. Uno quizá no se va dando cuenta, pero los ingredientes se van colando y va cambiando el sabor de lo que uno prepara. Sobre todo vi el cambio en la fisionomía de las mujeres que represento, un cambio que se dio a partir de que vivo acá. Mis mujeres antes solían ser de corte europeo, no rubias, pero de corte de europeo… (como soy yo, mis hermanas, muchas de mis amigas). Uno hasta que no sale de Argentina no se da cuenta de lo “europeos” que somos -o que parecemos, o que pretendemos ser-. Y los fondos, todo lo que es vegetación, se cuela en mi obra.

-¿Cómo es el ambiente pictórico de Ecuador?
-En Ecuador, viví primero en Quito, pero ahora estoy en Baños, un pueblito bastante turístico, de hecho primer destino turístico en Ecuador. Es un poquito difícil insertarse porque hay pocos lugares, poca producción y también hay una cuestión fundamental que nosotros no nos damos cuenta –por lo europeizados que estamos-: acá mucha de la producción es a mano. Hay mucha producción de artesanía, de telas, mucha manufactura y eso hace que, a nivel artístico, sobre todo las artes plásticas, al ser consideradas trabajo manual no estén tan desarrolladas. Es solo una impresión mía, capaz que otra persona tenga otra postura. Las artesanías son increíbles, hacen unos cuadritos pintados con esmalte sintético con un nivel de detalle, un puntillismo, increíblemente trabajado. Creo que los artesanos de aquí podrían dedicarse perfectamente a las artes plásticas.

-¿Creés que, a través de esta “mirada europeizante”, se tiende a menospreciar formas de arte como la artesanía?  
-Es que la tendencia del argentino de querer “separarse” de Latinoamérica, en el sentido de que, si bien somos de Latinoamérica, somos blancos -y esto en general, porque nuestro país es enorme- genera cierto desprecio a la artesanía, como si se trata de un trabajo menor. Acá hay muchas etnias con sus propias culturas, sus tradiciones, artesanías, música, son todos ecuatorianos… A través de sus artesanías reivindican una cultura ancestral. Espero que algún día aprendamos a ser un poco más humildes y a reconocer que toda esta construcción de lo que “bueno” o “malo” es aprendida, que no necesariamente es lo mejor para nosotros.

Es importante volver a las raíces y renegar un poco del progreso”.

-Me llama la atención lo laborioso de los fondos en muchos de tus trabajos. ¿Les das más interés que a las figuras?
-Ha sido todo un trabajo el de ir complejizando los fondos, porque al principio las figuras no tenían fondos trabajados, estaban “solas”, muy “huerfanitas”, digamos. Entonces, para ponerlas en contexto, empecé todo un trabajo de elaboración de los fondos. Al principio, eran más bien abstractos, como formas de relleno y, eventualmente, comencé a complejizar, como decís vos, la técnica, poniéndola al servicio de la figura. Toda la intención de mi obra gira alrededor de la figura humana y, en realidad empecé a hacer los cuadros en duro para tener la posibilidad de seguir dibujando y no tener que preocuparme por enmarcarlos, o transportarlos. Todos los fondos son una justificación, un elemento contenedor. La figura es lo primero que aparece en la creación y alrededor de eso voy construyendo lo que es el fondo. A esta altura de mi carrera, digamos, los fondos se han complejizado mucho, pero en realidad toman importancia por la cantidad de trabajo, aunque todo gira en función de la figura o las figuras centrales.

-Tu obra tiene mucho de dibujo e ilustración, ¿vas a terminar volcándote a ese terreno?
-El dibujo es la base de toda mi obra. Yo me considero una dibujante, antes que nada. Y, de hecho, toda la técnica gira alrededor de poder dibujar. Lo último que hago cuando estoy terminando una obra es el dibujo de la figura, que siempre es sólo dibujo. Es lo que más me importa, es lo que más me llama la atención. Y sí, son de corte ilustrativo. De hecho, en la universidad, siempre me señalaban eso como una crítica a mi obra, la cuestión de que fuera tan ilustrativa. Sí me gustaría desarrollar esa posibilidad, pero todavía no he generado contactos ni caminos que me lleven en esa dirección. Pero sí es algo que me gustaría hacer, si me sale alguna oportunidad, sería una oportunidad bonita, de disfrute.

-¿Cómo ha sido tu relación con la plástica?
-He vivido con la plástica desde siempre. La primera intención, cada vez que tenía un tiempo libre, era ponerme a dibujar. Cuando vivía en Mendoza, estudié en la Universidad Nacional del Cuyo, pero no terminé… Me vine para acá, a Ecuador, por cuestiones que no tienen nada que ver con la plástica, básicamente por amor, y tuve que empezar de nuevo. Recién ahora tengo mi taller. En el momento en el que me fui de Mendoza tenía una carrera que estaba, podría decirse,  “despegando”. Estaba en la universidad, me quedé embarazada, comencé a trabajar y cuando enfermó mi abuela, colapsé… Decidí que no quería hacer nada más que no estuviese relacionado a las artes plásticas. Quería vivir de mi pasión. Eso habrá sido en el año 2004 o 2005. A partir de ese momento, no trabajé en nada que no tuviese que ver con lo que quería hacer y me dediqué de lleno a producir, exponer, hacer contactos. Me manejaba en un circuito más under, no en la “elite” plástica mendocina, pero vivía de eso. Y después me vine para acá, en el 2012. Y eso significó volver a empezar.

-Es común que las mujeres vivan un proceso de “estancamiento” en sus carreras o  profesiones, por la maternidad….
-Exactamente, es como vos lo planteás. Aunque dependerá de cada caso, en general somos las mujeres las que nos ocupamos de todos los aspectos ligados a la maternidad. De hecho, es notable como hay una disparidad en la cantidad de hombres artistas plásticos que pueden ejercer y ser profesionales de esto, mientras que las mujeres, en muchos casos, optan por algo que sea más rápido, esperan a que sus niños estén criados, o intentan hacer las cosas a la par. Con los hombres pasa que  pueden tener varios hijos, incluso con distintas mujeres, que, en la mayoría de los casos… cada una de esas mujeres va a criar a su respectivo hijo, va a vivir con él. De esa forma el hombre siempre sigue teniendo su lugar y su tiempo para lo que quiera hacer. Creo que eso está construido así. La verdad es que yo pensaba, años atrás, que no tenía un formateo tan machista en la mente porque me sentía una mujer bastante liberal… pero la vida me demostró que en realidad no lo era. Y vida, las cosas que te suceden, hacen que revisionés lo que significa ser mujer.

-¿Hay un poco de la bohemia a lo “Van Gogh” en la vida de los artistas o ese es un mito?
-Creo que hay un poco de Van Gogh en cada artista en el sentido de que todos los artistas, al menos los que conozco, son gente peculiar, se distinguen. Ya sea por lo bohemio, por el disfrute de la vida nocturna, o por ser obsesivos del trabajo pulcro. Por definición sí creo que vivimos “diferente”, o que somos personas algo “raras” y muchas veces no nos entendemos con el mundo. Creo que lo que nos hace peculiares es intentar vivir o sobrevivir con otras reglas. Supongo que para los artistas que ya tienen un status determinado, que son gente famosa, y que no tienen que preocuparse por la supervivencia diaria, es distinto.

Creo que hay que estar un poco loco para ser una persona que decida (por capricho) dedicarse a fondo al arte plástico".


-Si tuvieras que elegir una pintura que te haya cause profunda admiración ¿cuál elegirías y por qué?
-En realidad, un autor de referencia para mi es Klimt y cualquier pintura de él puedo considerarla como preferida. Toda su obra, en general. Yo creo que es el pintor que más me ha influenciado a mí en cuanto a muchas cosas. En cuanto al manejo de la figura, a cómo se junta la figura con el fondo. Cómo el fondo, con esa complejidad, con esa riqueza de colores, enmarca la figura y la realza. De las pinturas que más me han impresionado, “Judth” o “Danae” podrían ser algunas de las preferidas; o “El beso”, o “Las tres edades de la mujer”...

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  • Entrevista y producción: Camila Reveco, editora de Ophelia ([email protected])
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