Consuelo Hernández: "El artista de hoy se encuentra perdido"

“Volvemos a ser protagonistas y testigos de una significativa revalorización del arte figurativo”, asegura la artista española. Ella no elude la polémica sino que prefiere señalar la voluntad de recordar ese estado de la pintura primigenia en la que el arte es vehículo de representación de lo real. Con una formación humanística enriquecedora de su espectro artístico, Consuelo logra plasmar una obra realista y sensible.

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Camila Reveco

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Consuelo Hernández: "El artista de hoy se encuentra perdido"

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Consuelo Hernández: "El artista de hoy se encuentra perdido"

"Muchas veces oí repetir a mi padre: “Realismo, realismo... no te alejes del realismo” y de ese consejo alimentado por la observación de los grandes pintores del Prado la artista española Consuelo Hernández gesta su obra. Nacida en Tornavacas y radicada en la ciudad de Madrid, aprovecha el entorno cultural para obtener de él aquellas técnicas o reglas pictóricas que guiarán su producción artística “Quienes nos expresamos desde la figuración, y el realismo en concreto, no hemos vivido, ni vivimos ni sufrimos, esa sensación de orfanato de normas”.

De un sentir maduro, que supo encontrar en el impresionismo la contención a la irrefrenable pasión de la juventud, comenta la importancia en su carrera de “Los realistas de Madrid”. Este grupo, organizado en torno a la figura de  Antonio López García durante los años 80, fue fundamental para que ella pudiera decidir su adhesión definitiva al realismo.

Transcurrió una sólida formación en Filología Románica gracias a la cual pudo observar la vinculación entre los pensamientos históricos, las corrientes literarias y los estilos artísticos. La tradicional y prestigiosa Universidad de Salamanca fue su casa de estudio, ubicada en la hermosa ciudad medieval de Salamanca, sin duda inspiradora.

-Su trayectoria como pintora fue variada: comenzó con el impresionismo y se volcó luego, al realismo ¿Por qué se produjo ese cambio?

-En mi juventud, época de inseguridad y de búsqueda, intentaba probar diferentes formas y técnicas entre las cuales triunfó el impresionismo. Resultado, por una parte, de los estudios realizados, de la facilidad en el uso de la espátula y del color casi puro, y especialmente, consecuencia de mi deslumbramiento y admiración por los pintores impresionistas franceses tras mis viajes a París y las visitas al museo d'Orsay. Sentía en aquellos años fascinación por Renoir, Cézanne, Monet, Manet...
 

-¿Fue una búsqueda inconsciente?

-Nada es inconsciente. El conocimiento de grandes maestros, de las técnicas que utilizaron y la constante búsqueda de un estilo propio, vehículo de expresión del yo, fueron mi guía mientras iba creciendo y evolucionando personalmente. Permíteme trasladar mi memoria a los inicios de la infancia, cuando a los siete años recién cumplidos, mi padre y primer mentor me trajo a Madrid expresamente para conocer el Museo del Prado y las obras de los grandes maestros, Velázquez, Goya, El Greco, Rembrandt.  Una impresión deslumbrante y desbordante que se repitió miles de veces en los sueños nocturnos en los que veía grandes lienzos pintados llenos de color y de figuras humanas. Entonces y de manera definitiva sentí que quería legar a pintar un día como ellos. Muchas veces oí repetir a mi padre: “realismo”, “realismo” “no te alejes del realismo”. Esta es la época, la infancia, antecedente de mi posterior inmersión en el realismo.

-Que se produce a comienzos de la década del 80…

- Si, con el descubrimiento del gran maestro Antonio López García, y de un grupo de alumnos, los “realistas de Madrid”; las constantes visitas al Museo del Prado para recrearme en la magnífica colección de pintura italiana, obras de Tiziano, Tintoretto, Veronés, Caravaggio, y de pintura flamenca: Patinir, El Bosco, Rubens, Van Dyck, y el descubrimiento de otros muchos pintores como Paul Delvaux, Edward Hopper, Munch; un largo etcétera de nombres que me llevaron a una definitiva entrega al realismo, estilo al que me mantengo totalmente fiel desde entonces.

-¿Qué entiende usted por arte contemporáneo?

-El arte contemporáneo, entendiendo por contemporáneo la etapa que abarca desde los primeros años del siglo XX hasta nuestros días, es el resultado de una auténtica revolución en todas sus manifestaciones -pintura, literatura, arquitectura, arte en general. El resultado de una paulatina ruptura con las normas académicas del arte clásico, una larga etapa en la que se ha ido rompiendo con todos los moldes hasta la desaparición total de cualquier criterio o regla que no sea la propia subjetividad del artista o la de los gestores del mercado del arte, desde galerías privadas hasta instituciones públicas. Dejando fuera de esta definición a la figuración en todas sus formas: realismo, impresionismo, surrealismo, hiperrealismo...

-¿Entonces, ya no hay límites para el significado del término “arte”?

-El concepto de “artístico” ahora depende no de la propia obra en sí sino del contexto en el que aparezca situada. Un trozo de hierro, un vaso, una piedra, cobran valor artístico situados en la sala de un museo o en el espacio de una galería de arte, no así en la acera de una calle o en un cubo de basura cualquiera. No hay reglas ni cánones, ni para el creador ni para el espectador. Como consecuencia, el artista de hoy se encuentra perdido; no sabe qué hacer, ni si sus trazos o su ocurrencia o su idea, pueden gustar.

-¿Qué significa ser una pintora figurativa-realista en el siglo XXI?

-Quienes nos expresamos desde la figuración, y el realismo en concreto, no hemos vivido, ni vivimos ni sufrimos, esa sensación de orfanato de normas, puesto que partimos del conocimiento de unas reglas y de unas técnicas cuyo modelo lo tenemos ahí, desde tiempo inmemorial. Incluso desde que el hombre comienza a expresar de manera plástica sus sentimientos, necesidades, entorno cotidiano; desde los primeros trazos de dibujo hasta el uso del color, de la luz, de la propia materia pictórica. Y es que, a pesar de la marginación de la figuración, a pesar de su aislamiento por parte de los gestores del arte, la representación del mundo en que vivimos surge, por naturaleza, de modo espontáneo. Y el artista es el artífice, quien pinta o esculpe o dibuja lo que ve a su alrededor. Se parte así no del concepto, sino de la vida misma, del yo más íntimo, de la naturaleza, de las nubes, del agua, del aire, de la tierra, de los cuatro elementos concretos y tangibles que conforman la vida en la tierra.

  • Para leer esta entrevista completa y conocer a otros artistas podés visitar Revista Ophelia (www.revistaophelia.com) o seguir esta publicación en las redes sociales: www.facebook.com/revistaophelia/  twitter.com/revistaophelia 
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  • Entrevista y producción: Camila Reveco, editora de Ophelia, [email protected]
  • Corrección: Andrea Marone