Cómo sobrevivirá el empleo argentino al avance de los robots

Según un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento, el futuro de la economía estará marcado por el avance de las nuevas tecnologías. Para no quedar atrás, los expertos afirman que Argentina debe repensar sus políticas educativas.

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Redacción MDZ Online

Cómo sobrevivirá el empleo argentino al avance de los robots

Cómo sobrevivirá el empleo argentino al avance de los robots

El mundo está en alerta ante la avanzada de la tecnología sobre los puestos de trabajo tradicionales y las formas de producción implementadas actualemente. Según un informe elaborado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) -firmado por Martín Rapetti y Ramiro Albrieu-, "la inteligencia artificial, el internet de las cosas, el análisis de Big Data, la impresión 3D y los sensores inteligentes", entre otras nuevas tecnologías, están no solo la forma en que trabajamos y producimos, sino también cómo comercializamos e incluso consumimos.

 

El informe, titulado "¿Robots en las pampas? Futuros alternativos para el mercado de trabajo argentino", se pregunta acerca de las consecuencias que estos cambios tecnológicos en ciernes (y no tanto) tendrán sobre la economía y los empleos en general, y cómo afectarían a Argentina en particular. 

 

"Estas tecnologías tienen un amplio alcance y afectan a la totalidad de la economía y no sólo a un sector", explica el informe al respecto y agrega, además, que sus consecuencias son difíciles de estimar "porque el cambio recién empieza y avanza muy rápido".

 

La Cuarta Revolución Industrial

 

Acorde a lo dicho por los expertos, lo que requiere Argentina es un plan de industria 4.0 -término con el que se denomina a la Cuarta Revolución Industrial- con políticas de formación y de protección social para poder explotar las nuevas tecnologías y potenciar su capacidad productiva. 

 

El documento de la Cippec, que fue realizado mediante ejercicios de prospectiva, a partir de un razonamiento colectivo e interdisciplinario y con un horizonte de escenario para el año 2030, plantea entre sus principales conclusiones que "el funcionamiento de la economía tal como lo conocemos la está siendo desafiado, y el empleo, principal motor del desarrollo económico y social, está en el centro de estas transformaciones".

 

En todo este contexto, el documento indica que "la Argentina aún está a tiempo de adaptar sus políticas e instituciones a la llamada Cuarta Revolución Industrial, es decir, al conjunto de nuevas tecnologías que están cambiando la forma en que producimos, consumimos y trabajamos".

 

¿Se perderán empleos debido a la automatización de tareas? ¿Qué sucederá con los salarios y las relaciones laborales? ¿Habrá brechas mayores o menores en el mercado de trabajo al incorporar estas tecnologías? Estás son las preguntas que Rapetti y Albrieu formulan en su ensayo.

 

Según los expertos, la historia muestra que en las revoluciones industriales previas hubo ganadores y perdedores a nivel mundial en términos de ingresos, productividad y bienestar. Y en cada una de ellas, Argentina tendió a ubicarse entre los “perdedores” por la incapacidad de buena parte de las empresas y los trabajadores para absorber completamente las nuevas tecnologías y traducirlas en ganancias de productividad.

 

PBI per cápita de Argentina relativo al del país más dinámico en cada revolución industrial

 

Fuente: Cippec / The Conference Board (2018)

 

Llegar con éxito a un futuro deseable

El estudio relevó opiniones de hombres y mujeres del ámbito empresarial, sindical y de la sociedad civil, además de expertos en historia, economía, sociología, educación y ciencias políticas. Allí, todos concluyeron que "el escenario preferible es aquel en que el país logra adoptar la tecnología en forma extendida y adaptar las habilidades de sus trabajadores completamente". Esto es lo que se espera que suceda con las economías avanzadas.

 

Hoy los últimos desarrollos tecnológicos permiten pensar escenarios favorables para Argentina en su proyecto de adaptarse al futuro. Hay una mayor integración económica a través de menores costos de transporte y comunicación, un comercio más abierto y la aparición de cadenas globales de valor facilitaron el acceso de las empresas de todo el mundo a las nuevas tecnologías.

 

Por otro lado, el tiempo promedio entre una invención y su uso como tecnología disminuyó y también se redujo la diferencia entre los países en tiempos de adopción de tales avances. En Argentina, por ejemplo, el uso del telegrama apareció casi tres décadas después que en los Estados Unidos. La llegada de internet, en cambio, fue sólo tres años posterior.

 

El problema está en que la brecha tecnológica entre los países líderes y los seguidores es amplia. Esto afecta directamente a nuestro país. "La penetración de las tecnologías digitales en Argentina es muy inferior a la observada en los países que lideran la transformación digital, como Japón, Alemania y Estados Unidos", dice la Cippec.

 

Grado de adopción digital en los países del G20 (2016)

 

Fuente: Cippec / Banco Mundial (2016)

 

Educación, la gran falencia Argentina

 

Acorde a lo planteado por Rapetti y Albrieu, la gran debilidad que hoy presenta Argentina para adaptarse a los cambios que forzosamente vendrán está en su nivel educativo. "El sistema de desarrollo de habilidades y conocimientos de Argentina falla en cumplir sus objetivos básicos de aprendizaje. De acuerdo con el Programa Internacional de Evaluación de Alumnos (PISA) que compila la OCDE, los resultados promedio de educación en Argentina son más bajos que los obtenidos en países de altos ingresos", resalta el informe.

 

"Hoy, la Argentina muestra una baja adopción y difusión de tecnologías y problemas para readaptar conocimientos y habilidades de los trabajadores -continúa el texto-. Si no cambian las políticas, Argentina va a ser un país que deja pasar el tren de la Cuarta Revolución Industrial y todas las oportunidades que trae".

 

Sin embargo, para la Cippec el hecho de la Cuarta Revolución Industrial apenas haya comenzado es una ventaja, ya que otorgaría tiempo suficiente como para redefinir los lineamientos políticos adoptados hasta el momento. Así, el texto concluye con tres propuestas para alcanzar el objetivo planteado; a saber:

 

  1. Implementar un plan productivo para una adopción más rápida y generalizada de las tecnologías asociadas a la Cuarta Revolución Industrial.

  2. Introducir políticas de formación en conocimientos y habilidades específicas.

  3. Repensar los esquemas de protección y más en general las instituciones que median en las relaciones laborales

"El mundo está viviendo una acelerada transformación tecnológica liderada por la inteligencia artificial. Veremos cambios cada vez más significativos en la forma de producir y trabajar. Por eso, necesitamos con urgencia políticas públicas que estimulen la adopción de tecnologías 4.0 y preparen a los trabajadores a interactuar con ellas", concluye Rapetti.

 

*Martín Rapetti es director del programa de Desarrollo Económico de Cippec. Ramiro Albrieu es investigador principal de Desarrollo Económico de Cippec.

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